Tuesday, June 26, 2007

Ossip Mandelstam

"I was only in a childish way
connected to the established order;
I was terrified by oysters
and glanced distrustfully at guardsmen.

And not a grain of my soul owes anything
to that world of power
however much I was tortured
trying to be someone else."

Muy conveniente en una primer lectura. Casi autoreferencial.

Por leer cosas como estas delante de una audiencia supuestamente cordial, Mandelstam fue llevado a un campo de concentración y muerto años después.

Setenta años después, es como si alguien le llevara tu blog -esterilizado con un nickname- a tu patrón y eso te creara problemas con la patronal. No, eso no ocurre, menos en un contexto web2.0.

Friday, June 22, 2007

(In)Conducta en el Messenger

Intro: hay cosas que no sé dónde van posteadas, si aquí mismo -ya que es una Otredad- o en Snark Consulting. La razón última está en que van apareciendo cosas a mitad de camino entre lo que me ocurre -en tanto soy un Cro Magnon que se quiere comunicar- y lo que me pasa mientras edifico, revoco, imagino o destruyo Snark, que está íntimamente ligado a la comunicación.

Puede ser otra de mis Cruzadas Absurdas, pero no existe un ritual adecuado para una conversación en Messenger. Igual que en la etiqueta formal del offline -distinta para cada cultura-, igual que en la Netiquette -todavía hay gente que tipea sus emails en mayúsculas, a veinte años de cultura de mails- deberia haber algo para las nuevas formas del chat.

Apariencia: no poner tanto ego en la foto o leyendas. No sé por qué esos rituales de mayúsculas y minúsculas. Lo que uno es no cabe en un 80x80 del monitor.

Para empezar, algo como Hola! hey! estás ahí? pues el otro puede haberse levantado un momento. No tiene sentido mandarse con un tipeo posterior si no hay un feedback.

Interruptus: si lo hay, evidenciarlos. Los angloparlantes usan "wait" o "brb" (be right back), en nuestro caso sería "esperá" sin mayor explicación. Tampoco hay necesidad de cortar violentamente una conversación. Si hay confianza, sabrán esperar; si no la hay, no tiene mayor sentido usar el Messenger.

Aglomeración de caracteres: corazón y frases cortas. No tiene sentido ningún discurso, como tampoco la escritura arrepentida de tipear y borrar, tipear y borrar. Ante eso sólo vale enviar un "?" o un "...". En mi caso particular, odio los smileys y demás, a lo sumo me hace gracia los temblores ("nudge").

Presto finale: ambas partes se dan cuenta del momento en que el core del mensaje ha sido enviado. El Messenger no es para contar la vida misma, luego de unos minutos irá decayendo. Pero tampoco es muy polite hacer muy evidente el aburrimiento. "-Sorry, me tengo que ir, chau" o "-Me estoy yendo", o similares ponen un necesario fin, evitando cuelgues ad infinitum. "La seguimos después" vale pero es una mentira piadosa.
Guardar una comunicación en Messenger está mal. Es una acto efímero, instantáneo, que no debe acarrer consecuencias posteriores pues puede estar plagado de impulsos y errores (análogo al drink&send de los mòviles).

Finalmente, acerca del status, la pelota la tiene el que recibe el mensaje. Que yo esté conectado no implica que conteste siempre, que esté "away" tampoco significa que no conteste. El que llama debe sentirse algo intruso, el que recibe debe ser dueño del tiempo. "Busy" es definitivamente prohibido chatear. El status, "appear offline" es confuso, porque en el límite estaremos todos atisbando quién está online y quién no... y no habrá comunicación.

Tuesday, June 19, 2007

Bardez "de profundis"

La chica del mostrador dice "dale" asintiendo.
Las cosas no son buenas, están buenas.
Bottom line, duran dos minutos.
No es "Soda Stereo", es Soda.
Acortamos todo lo que nos lleva cierto trabajo definir.

En los blogs es igual:
Están los que escriben con "k" como si escribir de otro modo fuera reaccionario.
Están también los que -arguyendo teclados o celulares- limitan acentos.
Lo que es más raro, la gente llama a los paramédicos cuando en el MSG tipeo los acentos.

El subjuntivo queda abolido: "si Maradona jugaría" dijo el Diego, y no hay ya periodista que pueda intuir que el jugador jugara o jugase.
Guardo un ejemplo de pretério anterior en un anaquel, para quien guste. "Yo hube guardado".

Mi sensación es que se exagera el estado de bardez para fingir proximidad, para que se vea que somos del palo. Es finalmente una bardez "de profundis", una impostación actoral, una ejecución maestra de un instrumento imperfecto.

Mi próxima cruzada absurda será "saquen una hoja" y tomar dictado al grupete de programadores primma donna, a ver si dejan de quejarse del mundo.

Friday, June 15, 2007

Sandwich laboral

J trabaja para D, que trabaja para A.
J se mueve entre dos aguas: sabe, pero no lo demuestra.
Increíblemente se mantiene en su trabajo, aunque podría conseguir algo mejor afuera.
Le falta algo: orgullo, compromiso, cojones, alma.
Pero es buen pibe, aclara la gente.
Pero todos sabemos que el camino del infierno está sembrado de buenos pibes.
Sobre A hay opiniones diversas. Cuando termine la deriva histórica daremos -con magnanimidad, con aquiescencia, con palabras difíciles- nuestro veredicto.
Digamos rápidamente que se genera un conflicto laboral. Dobles avisos tardíos de A y J, un evento auspiciado por un amigo de A, a la sazón amigo mío.
Amigo? Un amigo menos en el camino.
Ladran, Sancho. Pero no avisan.
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Por suerte, todo terminó.
La historia completa figurará en algún libro que les haga justicia, pero sólo en un capítulo menor.
Los libros -decía A- se escriben solos. Otra mentira.
En el medio, que se encarguen los auditores de la Sigen.

Monday, June 04, 2007

Tattoos, piercings y la cosa medieval.

Hay un par de asuntos que demuestran el paso del tiempo. Uno es que te sientas el papi de los que trabajan cerca tuyo; el otro es que probablemente seas el único que no usa tatuaje de ningún tipo.

Hoy estábamos con la chiqui Agustina en la cocina del trabajo, ambos preparando un café, y noté su nueva piedrita en la nariz. Le pregunté, sintiéndome un poco paternal, e imaginando la reacción de su pobre padre. Me contó los detalles escabrosos -lindo adjetivo- sobre agujeritos precedentes que se cierran, un nueva virginidad nasal, y demás etcéteras. En fin, en mi percepción todo esto nos deja a pasos de la autoflagelación, el canibalismo y los reality-shows, pensaba yo mientras miraba hipnotizado el metalcito. "Parece un moco" dice Agustina que le dijo el padre, en un súbito arranque de sinceridad. Pude cerrar la conversación con cierta hidalguía y le conté a mi vez de mi hija, y de mi argumento ancestral "no te hagas nada que no puedas deshacer después". Oh sí, yo soy medieval, lo sé. Me dicen que cuando tenía tres años le pregunté a mi pobre vieja "si estaba bien que las mamás leyeran el diario".

La pobre Agustina se alejó meneando la cabeza. Me quedé pensando en que todas estas cosas son signos exteriores. Qué hay sobre los verdaderos cambios, los internos, que sólo se aprecian en situaciones particulares? Un cambio laboral, de pareja o de actitud es muchísimo menos evidente pero más trascendente que un tattoo en el toor, y sin embargo nos quedamos en la superficie, en las piedritas en la nariz, en los piercings. Un último y estúpido consuelo es que yo me piense moderno así, en cursiva, como consuelo de que ninguna modernidad física sería ya posible. O sea, el piercing te lo debo pero soy re open mind. Una boludez.

PD: no existe un copiar/pegar formato/alma. De otra forma, nos entenderíamos.

Friday, June 01, 2007

Julian Barnes "England, England"

“Well, women have traditionally accommodated themselves to men’s needs. Men’s need being, of course, double. You put us on the pedestal in order to look up our skirts. When you wanted models of purity and spiritual value, something to idealize while you were away tilling the soil or killing the enemy, we accommodated ourselves. If you now want us to be cynical and disillusioned I dare say we can accommodate ourselves to that as well. Though of course we may not mean that, anymore than we meant it before. We might just be being cynical about being cynical.”

Julian Barnes, "England, England" (1998)

Thursday, May 24, 2007

El 168, la Rueda Cósmica y SIvah el Destructor

Continuando con el post anterior, debo decir que también sube al 168 un tunante barbado pertrechado con su guitarra. Ocurre que se pone a cantar horribles canciones, que interrumpe cada diez segundos para exclamar "sabor!" -que es precisamente lo que le falta a su arte; tal vez sea una invocación-.

Al terminar el numerito indaga sobre sus posibilidades de éxito en la recaudación final, mirando fijamente a los pasajeros. Allí cambia el mood y pasa de gentil trotamundos a piquetero musical, y le espeta a su público: "bueno... bueno" a medida que recorre la longitud del vehículo con su gorra rampante. El "bueno" gutural alienta la dádiva y extorsiona in advance a quienes viajamos presos de su arte. La Rueda Cósmica, Sivah el Destructor y los parias a la vez.

Para entender el universo, basta con hacerse un viajecito Constitución-Chacarita. Luego me cuenta.

Thursday, May 17, 2007

Freddie Mercury argento vende en el 168

Cuál es la probabilidad de que todos los días de tu vida suba al micro de vuelta un vendedor de CDs -of course truchos- y te despierte aproximándose a ofrecerte gentilmente su catálogo?

About zero, you may guess.

Y todo aumenta mi sospecha de que sea todo una gran Cruzada Absurda pero de dimensiones cósmicas, una especie de Truman Show berreta donde alguien que maneja las marionetas desee llamar mi atención -o al menos moverme a que escriba esto-.

Shit happens, este tipo es una versión pesificada de Freddie Mercury -dientitos, bigotito, kitsch- y tiene un estupendo timing conmigo en el 168. Lo que es peor, cada vez que sube yo estoy dormido y me hace saltar del asiento cuando esgrime su radiograbador compacto y hace vibrar el bondi con Valeria Lynch o a Madonna a centímetros de mi tímpano. Su catálogo es inagotable como el universo mismo, e increíblemente, algún pasajero siempre le pide algo y el invariablemente contesta: "Calidad audio, señora. Potente y con amplio rango dinámico". Todo en un marco de seriedad. Yo me doy vuelta y espero que algún alma kolyikeana me haga un gestito de "quedate tranqui, yo también me di cuenta de que esto es bizarro".
Pero nada ocurre.

Hoy me despertó a la altura de Juan B Justo con el horrible tema de Ghost.
Oooooooooooooh, m-my looooove, m-my daaaaaaaarrrrling.
Y se fue con su sonrisa de labio a labio, Freddie Argento, para vos, que lo pediste.

Tuesday, May 15, 2007

Para cuándo el santuario para el Grupo Néctar ?


-"Porque yo digo, la gente no está en los temas importantes... fijate ese grupo que murió en la Autopista... digo no? No se merecía un Santuario?"
(oído al pasar, autor anónimo)

Wednesday, May 09, 2007

Le Guin, Brodsky y el orgullo

Puede ocurrir que aceptes realizar un trabajo idiota porque te humilla pedirle a alguien de tu equipo que lo haga o porque no haya forma de negarse sin que haya un cataclismo laboral.

Puede que cedas a la tentación de contarlo en tu blog como catarsis. O puede también que hagas una crítica literaria al respecto, como Cruzada Absurda o porque ya estás definitivamente en Tomatoes' Way.

Ursula le Guin en su "Left Hand of Darkness" describe un mundo donde sus habitantes (andróginos y con tres semanas de celo, nada fácil) se mueven socialmente con un sentido de orgullo y dignidad llamado shifgrethor.

Textualmente: "an elaborate system of social prestige called shifgrethor, in which individuals jockey for position by subtle maneuvering". Casi como en nuestra política: te doy, pero no te ofendas. Y recibir con aquiescencia las dádivas.

Por su parte el gran Joseph Brodsky en 1984 leyó un discurso a un grupo de egresados de un College. En su speech explicaba qué era para él el infierno, contando la historia de un prisionero en un campo de concentración, que deliberadamente, trabajaba con una guadaña hasta el colapso, incluso en su hora de descanso, para asombro de sus compañeros. El efecto final era que este priosionero lograba incomodar a sus guardias, pero de ningún modo estaba poniendo la otra mejilla.

"No matter how daring or cautious you may choose to be in the course of your life you are bound to come into direct physical contact with what’s known as Evil…For the most interesting thing about Evil is that it is wholly human. To put it mildly, nothing can be turned and worn inside out with greater ease than one’s notion of social justice, civic conscience, a better future, etc.”

Brodsky sabía de qué hablaba. El infierno real está aquí, entre nosotros. Cuando fue echado de la Unión Soviética la KGB siguió persiguiendo a su familia. Casi no sabía inglés y sufrió críticas en sus primeros intentos en Estados Unidos. Un par de décadas después le llegó el Nobel gracias a sus escritos... en inglés. Él también -como su prisionero del ejemplo- había trabajado duro para ridiculizar el sistema. Más adelante, Brodsky concluye:

“The surest defence against evil is extreme individualism, originality of thinking, whimsicality, even, if you will, eccentricity. . . . Evil is a sucker for solidity. It always goes for big numbers, for confident granite, for ideological purity, for drilled armies and balanced sheets.”

Hoy afilé mi guadaña. Durante una hora y media, deliberadamente cargué setenta CPUs y monitores a un camión, y mientras lo hacía pensaba en el shifgrethor de Le Guin, en el priosionero de Brodsky y en aquellos que jamás entenderán la ironía y se preguntarán qué hacía este tipo, tan pagado de sí mismo, estibando carga.

Sunday, May 06, 2007

El país y los esta(sh)idos VIII: vámono Gorda + farsas de diversa índole (Abr 2002)

Sigo exhumando cadáveres literarios. Esta vez se trata de la serie creada en el 2002 cuando escribía acerca de ese país de asombros. Cuando la pestilencia de alguno de estos cadáveres resuena con algún aroma actual -léase, las hordas pseudo cultas que se abaten en la Feria- adivino alguna actualidad y convierto eso en algún post. De paso arqueo mis cejas ante el paso del tiempo: cinco años de todo esto.

Merde.

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El país y los esta(sh)idos VIII: vámono Gorda + farsas de diversa índole (Abr 2002)

Miro mi billetera y tengo un verde, pero de cinco pesos. Es domingo y la crisis que se precie de tal merece continuar en otoño. Vuelvo en la bici del club mientras pienso eso, caen hojas amarillas en la avenida Sarmiento –sabrá Sarmiento, querrá renunciar también, será que no lo dejan- y fluyen cientos de autos quién sabe adónde; qué es esto, de veras hay Feria del Libro?

Freno ante la columna. Como cada año, la gente acude en tropel y se siente perfectamente culta en la Feria, como quien pretende excomulgarse de un año de televisión. Tal vez –meditan las masas en sus vehículos-, todo se trata de frotarse con una emulsión para curarse una dermatitis. Sigo la analogía, la Feria del Libro es un dermaglós que cura un eczema cerebral, una crema eficaz para superficies del hipotálamo –pero dámela con receta, tengo un 60%, dame una entrada gratis, pero ah los libros son tan caros, mirá JarriPoter, entonces para qué, ni patis había en la Feria, vámono gorda, vámono al Rosedal que está fenomeno-.

Esquivo la columna yendo a contramano: es la manera más civilizada que tengo de andar en bici por Sarmiento. Sólo debo esquivar otro tipo de bestias, los caballos en sus mateos (sabrá Mateo, recaudador de impuestos, habrias abjurado de proponer su nombre para esos carros de escaso folklorismo). La bosta equina se yergue adusta en montículos precisos; de algún modo esto me autoriza a tomar en contramano la calzada circular y bajar por Santa Fé. Me admiro de la nueva arquitectura bancaria, con su estética de persianas bajas que hacen más inútiles los Banelco, presas del metal. Llamen al arquitecto pero para qué, si debe estar en la Feria del Libro.

Sigo hasta el microcentro un rato después, ya habiendo dejado la bici y agarrado el auto. El tránsito hasta Nueve de Julio es fluído, y el microcentro está lleno de peregrinos bancarios. Siete cajeros inútiles en el Boston Central al unísono desafian todas las leyes probabilísticas, aduciendo un único cartel "cajeros con problemas". Me digo que debería buscarme un cartel semejante para mi persona, y le digo algo al vigilante, algo que pretende ser una ironía, pero ya no estamos ni para registrar variaciones. El tipo esperaba una puteada y se alza de hombros. En las paredes del microcentro desierto sobrevivien dos propagandas que me apresuro a anotar: "Bansud: viva el presente con nosotros" y "Citibank: donde el dinero toma vida". Sumo ambas frases miembro a miembro y me da "Libres pero en bolas". Me gusta más, en recuerdo de un estilo orgulloso, perdedor y radical.

Me estoy por quedar sin nafta y soy un elegido pues a) Hay nafta, b) Aceptan tarjetas. Miro con fruición la tarjeta de débito de mi vieja y quisiera transformarme en Savio María para poder usarla, o al menos parecer una vieja de setenta por algunos minutos. Vacilo ante explicaciones varias: "gentilhombre, maese cajero, en realidad me llamo Carlos María Savio, pero claro, esta gente de las tarjetas, usted sabe". Al ritmo de la crisis tal vez logre parecerme a una vieja, y no haga falta más.

Sigo con cinco pesos.

Dos días después, camino por el microcentro con Sylvie y Daniel. Nos abalanzamos sobre un cajero despoblado de gente y de letreros adversos. Al momento, se forma una cola atrás nuestro. "Y, da pesos o no da pesos?" Nos preguntan. Nosotros les hacemos hombritos, inmunes o temerosos a cualquier contacto con seres del Planeta Microcentro. Un instante después, se descifra la trama celeste. Mi saldo es de 4.20$, y todo mi esfuerzo del fin de semana por conseguir algún cajero útil no es más que una farsa, igual que lo que ocurre en el país, igual que la Feria del Libro, pero con un viso (Visa) mayor de realidad. Mientras tanto mi gerente se enoja, Remes Lenicov renuncia y yo quiero mi capita de Harry Potter para desaparecer.

DCS, Abril de 2002

Wednesday, April 25, 2007

Un Mundo Feliz

Serendipity mediante, caí hoy en la charla con Elisa en el recuerdo de aquella vez en Suiza. Hay modos extraños en que la conversación va desbarrancando hacia pequeños y olvidados pozos de recuerdos; volviendo al laburo recordé que algo había escrito, que ese algo estaba en el pen drive y que no valía la pena dividirlo en capítulos. El milagro del copy & paste es un driver poderoso de publicaciones.
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Hace falta decirlo? Para los argentinos Ezeiza es sinónimo de éxodo. El vuelo a Ginebra es pasar a una dimensión tamizada de científicos yendo a trabajar al CERN, futbolistas de segunda clase buscando su lugar en Europa y ocasionales turistas.
Suiza parece un mundo feliz. Es un país extraño donde la naturaleza es pródiga y la sociedad guía a los niños rubios por rieles de conformidad, rigor y orden. El inventario es parco: cuatro cantones, una constitución en permanente cambio, cuatro idiomas y una racionalidad a toda prueba. Neutralidad como sustantivo favorito y discreción, como herencia calvinista.
Desde la entrada en Ginebra, todo es prístino, claro y conocido. A la salida del aeropuerto se ven los Lamborghini estacionados como si tal cosa. Cualquier ligera desviación del orden es prontamente multada en cantidades pequeñas (amendement), pues más vale agachar la cabeza por diez francos que mostrar el costado latino. Cero de autos viejos, cero de papeles en la calle y sonrisas helvéticas de dientes apretados.

La argentinidad es una condición difícil de ejercer aquí. Es preguntar en inglés y ser corregido en francés. Es la gentil indicación del interlocutor, señalando la explicación en el cartel que vos no supiste leer a tiempo. Es un orden minucioso e insoslayable, un inventario de salutaciones y cortesías. Desde luego, ellos tienen razón.

Una noche apurada en Carouge, un suburbio a las puertas de Francia, una especie de San Telmo mejorado con mesitas a la calle y sótanos con música latina. Aquí se presume que la diversión es un rubro más del nomenclador, y hasta se escuchan algunas risas. No como en Zurich, se me asegura con énfasis, donde el orden es más estricto.

Dicen que no hay más ladrones aquí que los franceses que cruzan la frontera, desde Lyon, para robar autos y hacerlos “explotar” contra las vidrieras para robar joyas. Pregunto asombrado si no sería más práctico quedarse con los autos. Me miran, incrédulos: “y cómo los venderías?” Es cierto, aquí hay orden y justicia.

Seis de la mañana. Salgo a correr a la orilla del L’Arve y acontece que infinitas señoras con infinitos perritos estorban el paso. Soy minuciosamente condenado en varios idiomas, y yo las mando gentilmente a sentarse al Jet D’Eau, una impresionante columna de agua de doscientos metros que domina Ginebra; este mojón sea probablemente lo único realmente erecto en un sitio donde los niños son pocos y los embarazos, una feliz excepción.

Diez de la mañana y debo atravesar Ginebra para ir a la estación de tren y huir hacia el congreso en Lausanne. Mi amigo Rafael me lleva por una ciudad desierta, señala un parque circular, y me dice que estamos en PlainPalais. Enumera muertos célebres: Piaget, Calvino, y Humphry Davy. Le pido detener el auto y fijarnos si podemos entrar. La puerta está abierta, no hay guardianes ni gente, y el cartel confirma mis sospechas: “Borges Jorge Luis, 735 6”.

En un rincón sombrío y florido, hallo la tumba, con runas sobre su lápida. “And ne forhredon na”, dice, una especie de “No Temáis” del líder Byrhtnoth a sus seguidores. El reverso de la piedra sepulcral nombra a la espada Gram no ya en un combate, sino como signo de separación entre dos esposos. "He takes the sword Gram, and lays it naked between them”: la cita de la Saga Volsunga prefigura la disolución del tardío casamiento de Borges con Kodama. Anoto mentalmente investigar a mi vuelta por qué Borges yace aquí.

Ya en Lausanne, lejos de la opulencia ginebrina, el promedio de edad de la gente desciende veinte años y hay un fervor juvenil y naive de monopatines a orillas del lago. El congreso que me ocupa me devuelve gentilmente a mi condición de argentino: el inglés, lengua oficial, es mandado amablemente a un rincón a la hora del almuerzo, y los chistes están hechos de un insondable francés o alemán –casi todos los congresales son germanos-.

Lausanne descansa sobre la costa del lago Leman. La parte más cercana al lago, el “Ouchy” forma junto con la estación central de tren y el viejo centro la columna vertebral de una pequeña ciudad de colinas, que de todas formas se recorre caminando en pocas horas. Más allá de presumir de su condición de “ciudad olímpica” y de su Marathon de Octubre, Lausanne es discreta, pequeña y pulcra, como la mayoría de las ciudades helvéticas.

La Universidad de Lausanne –donde se desarrolla el Congreso- está a unos diez minutos del Ouchy. Los claustros están desiertos y el sol aún brilla afuera en el otoño boreal. Todo esto se halla a años luz de mi época de estudiantes en Exactas, pues todo parece favorecer la posibilidad de que uno estudie. Todo está permitido, todo está a disposición, la biblioteca tiene todos los libros y las PC están libres.

Finalmente, tengo un día libre. Algo de vértigo: cómo conocer el país en un día. La chica de la oficina de turismo se agarra la cabeza: no entiende que no haya planificado antes esto. Me recomienda algo sobre Montreaux, un lugar en la costa opuesta del lago, donde “mañana habrá un 70% de sol”. Vagamente, ese sitio me suena a jazz. Asiento, compro un único ticket que engloba paseo en lancha, tren a las montañas y entrada a un pequeño y delicioso castillo, y dejo mi equipaje por cinco francos en la estación de tren.

Intermezzo Montreaux
Aquí estoy en medio del lago Lec, ese agujero pequeño en el extremo sudoeste de Suiza, flotando hacia Montreaux. Todo está cerca y en una hora y media de navegación costera llegaremos; cada centímetro cuadrado de los pueblitos costeros está minuciosamente aprovechado. Carreteras, autos, viñedos, bruto centro mundial de Nestle, y millones de flores. El grupo de turistas yanqui al cual me sumé para disfrutar del primer piso del crucero compite en hacer comentarios ingenuos. Aparece el oficial, saluda, y me multa por estar en el sitio preferencial. Otros diez francos, y tres por la reposera. Los yanquis me erigen un panteón de palabras en torno a la tranquilidad con que me dejé avasallar, y les digo que soy argentino. Ah, entonces jugás al polo. Sí, les digo, y les pido que me tomen una foto.

Llegamos al castillo de Chillon, siglo XIII, perfecto estado de conservación y folletos en cada idioma. Me impresionan las letrinas, la sensación de enclave estratégico a pesar de los siglos y los presuntos graffittis de Lord Byron acerca de los prisioneros. Me sumo a un grupo de turistas japoneses con guía incluido y saco algunas fotos de rigor, secretamente convencido de que no reflejaran lo magnífico aunque austero del sitio. Finalizada la ceremonia de sentirme turista, vuelvo caminando a Montreaux, y de ahí tomo un tren de cremallera que asciende a 45 grados hacia Rochers de Naye, un pequeño paraiso alpino a 2500 m. Las cosas se vuelcan de los asientos y los oídos zumban como en el avión, y ya estamos allí, en el techo del mundo lindo.

Desde Rochers de Naye se abren senderos hacia sitios increíblemente hermosos, distantes sólo 10 o 20 km. Se lee: Gstaad, Gruyere, Chateaux D’Oex...., pero debo volver a Gienbra para tomarme el avión de regreso. Ya cerca de la estación, en honor a los lugares comunes de escritores argentos que empiezan todos sus cuentos tomando caffecrêmes en la Montparnasse, me saco una foto haciendo lo mismo en un viejo bar de Montreaux. Lo he dicho? El café aquí es horrible.
Última imagen, una estatua de Freddie Mercury que no está allí por casualidad. Tal parece que Montreaux era el sitio habitual de ensayo de Queen y de otras bandas, y los turistas hacen cola para sacarse foto. Los lobos marinos de Mar del Plata no están lejanos en ese sentimiento touristy cuyo real epicentro es Miami.

Final con Ginebra
Vuelvo a Ginebra, de nuevo la ceremonia de encerrar equipaje a costa de cinco francos. En la estación hay un tablero de hoteles baratos: se aprieta un botón y se produce una llamada gratis al hotel, pero esto ya no me asombra. Encuentro el Lido, una maravilla de dos estrellas y setenta dólares absolutamente limpio y prolijo, a dos cuadras de la estación. Ensayo un diálogo inglés y dificultoso con el conserje, cuyo origen es finalmente hispánico –una de las más grandes comunidades aquí-. Switcheamos a modo español y me dice que cruce los puentes y conozca la parte vieja de la ciudad.

Salgo como poseso a recorrer la última noche en Ginebra. De nuevo, la ceremonia de opulencia y belleza. Autos increíbles, vidrieras fabulosas y –sólo quedan cien francos- unos spaghettis posibles a la vera de la catedral de Saint Pierre.

Por qué ahora, en la soledad de la última noche en Ginebra, me consuela que Manu Chao aparezca en la MTV? Veamos: los Estados Unidos tienen la espada de Damocles hispana sobre su cabeza, en Europa la gente ya no tiene hijos... OK, tal vez sea nuestro turno. Es el mejor lugar del mundo, pero tal vez no para nosotros. Y entonces, qué hace Borges aquí en el presunto mundo feliz? Qué hay de ese escándalo de cien suplementos culturales? Veamos qué opina él mismo:

“De todas las ciudades del mundo, de todas las patrias íntimas que un hombre trata de merecer durante sus viajes, Ginebra me parece la más propicia a la felicidad. (...) A diferencia de otras ciudades, Ginebra no tiene énfasis. París no ignora que ella es Paris. Londres la conveniente sabe que ella es Londres. Pero Ginebra apenas sa da cuenta de que ella es Ginebra.”

DCS, Sept 2000

Tuesday, April 17, 2007

Agua arriba, agua abajo

En general me parece que abusar del intimismo en un blog es una pelotudez -mal statement para empezar, demasiado férreo, demasiado urgh i´m always right-. Pero habiendo desviado el curso de las cosas serias para el lado de Snark, bien puedo hacer una licencia poética y contar algo sobre el día de hoy en este naciente blog.

Todo, todo, todo salió mal. Agua en el cielo, en mi traje, un río en Niceto Vega al final del día. Y mientras esperaba que el torrente pasara en un negocio de antigüedades que estaba cerrando, pensé en recordar la sensación y escribirla luego. Pensé en el odio, en cómo la gente puede ningunear tu propio equipo, tu esfuerzo, y sumergir todo en vanidad, en hacerte remisero para que un huésped extranejero llegue, en condenarte al ostracismo simplemente por no lamer los culos adecuados. Y qué importaron tus compromisos de hoy y de mañana, qué importa si ellos deben quedar bien y apagar sus incendios con tanta agua.

Había un loquito en el negocio de antigüedades que miraba la lluvia como yo, y hacía "uú-uú-uú", no podía hablar ni se animaba a cruzar la calle. Se quedaba quieto, refunfuñando y musitando su ruidito. Tal vez para estos ninguneadores yo sea como esos loquitos.

Wednesday, March 28, 2007

Enrique Pótero y el Globeto Ígneo


Una vez, hace tiempo, en una galaxia muy lejana, un grupo de trabajadores estaba contra las cuerdas en el ring de la integración de un ISP en una gran telco local.
Los cuatro sujetos tenían problemas de actitud y no sabían muy bien qué rol ocuparían en el futuro -si había tal rol-. Tres de ellos compartían cierta fascinación enfermiza por el advenimiento del cuarto libro de la saga Harry Potter. Ya lo habían leído en inglés y estaban aburridos, esperando que la telco se decidiera a ver qué se hacía con ellos. El cuarto sabia mucho de diseño web, a tal punto que hizo su parte en dos o tres días.
Hubo reuniones formales, decisiones, tareas pendientes: en fin, todo lo que corresponde a un proyecto serio. Sólo que este proyecto era undercover: traducir capítulos al español y ponerlos en la web bajo una leyenda ficticia, como ganando tiempo al probable desempleo. Hace falta decirlo? El enfermizo promotor de esta cruzada absurda era quien suscribe. Me hice llamar Lenny Muttone, un timido desempleado de Autopistas del Sol, que había dedicado su vida a liberar a Harry Potter del yugo de traducciones tardías y demasiado castizas. La traducción del capítulo 2 fue superior a la que se vió en las librerías, y el diseño de la web ficticia -que soportaba la leyenda- también lo fue. Solíamos llamar al proyecto "Enrique Pótero" en virtud de las malas traducciones que habíamos visto hasta entonces.
Llegaron centenares de mails y aún cartas de todo el mundo solidarizándose con mi alter ego, Lenny. Tengo en algún pst guardados los mails de importantes portales de Internet que festejaban la noticia y se solidarizaban con el fatalismo de Lenny Muttone. Aún hoy, en su lecho de inmortalidad electrónica, yace el sitio web. Lo encontré con algunos gifs perdidos, como un espartano que vuelve de "300" sin saber si pasaron los persas o no.
Un beso grande a Sylvie (aka Charrúa), a Mariela P, y a Ale S. La vida nos dispersó; pero seguro que las noticias de hoy acerca del volumen 7 del maldito Enrique Pótero hoy nos hacen acordar a algún capítulo rebelde de este pasado laboral, en aquella galaxia lejana.

Tuesday, March 27, 2007

Guillermo Martínez

"Roderer estaba serio, desentendido de la partida; se había abotonado el abrigo, una especie de gabán azul oscuro, y dirigía a la puerta una mirada inquieta. Tenía una expresión indecisa y a la vez irritada, como si estuviera debatiendo consigo mismo un problema mínimo, una cuestión estúpida que sin embargo no lograba resolver. Habíamos quedado en el salón únicamente nosotros dos; lo que no conseguía decidir, me di cuenta, era si debía esperarme para que saliéramos juntos o podía despedirse inmediatamente y marcharse solo. Conocía bien ese tipo de tormento, pero había creído hasta entonces que solamente yo lo sufría; la imposibilidad de elegir entre dos opciones triviales y absolutamente indiferentes, la horrible vacilación de la inteligencia que oscila de una a la otra y nada puede discernir, que argumenta en el vacío sin encontrar una razón decisiva mientras el sentido común se burla y la azuza: da lo mismo, da lo mismo. Qué desconcertante me parecía encontrar en otro, y de un modo mucho más intenso, los signos de ese mal que tal vez fuera ridículo pero que yo había considerado hasta entonces mi posesión más exclusiva."

Guillermo Martínez, "Acerca de Roderer" (1992)

Tuesday, March 20, 2007

Eso que te pasa, es un Plan B


La regla podría ser "nothing ever goes as planned". El ejemplo podría ser cualquier cosa: un plan nuclear, un modelo de laptop barata, la vida personal de cada uno, los sinuosos meandros de la empresa. Lo interesante es imaginar la historia al revés, juzgando que el estado actual de las cosas es el Plan B de una intención diseñada con cierto cuidado... que al interactuar con el ecosistema, terminó saliendo para cualquier otro lado: Tomatoes' Way.

UNO - El desarrollo de la física en la Argentina es el resultado de la fábula que Richter le vendió a Perón en los cincuena. Con esa implicación de posguerra según la cual la germanidad era garantía de conocimiento, Richter le prometió a Perón la fusión nuclear y tuvo recursos ilimitados para ello en ls Isla Huemul, frente a Bariloche. La farsa se sostuvo un par de años, tras lo cual estalló el bluff. Los restos faraónicos del proyecto cruzaron el Huapi y aterrizaron en lo que, con los años, se convirtiiría en ese refugio de la ciencia que es el Centro Atómico Balseiro.

DOS - Tal vez ni la laptop barata de Negroponte que ilustra el post, ni la Classmate de Intel sean al final del camino la laptop pequeña y barata que esté en las aulas. Cada una ofrece sus bondades, en términos de propuesta educativa, conectividad, soft y hard. Pero por encima de la puja entre ellas, florecen los productos secundarios de una industria que debió redefinirse. Algunos ejemplos:

- Todos los proveedores de Hard Drive evitan ya los viejos discos duros y se centran en los flash, menores pero a prueba de golpes.

- Se sabe que la CPU debe ubicarse cerca del resto de los componentes para obviar los frágiles cables flex.

- Se prioriza que la laptop sea liviana o de bajo consumo, favoreciendo tecnologías disruptivas para el display.

- En términos de conectivadad los esfuerzos se centran en mesh -de nuevo por cuestiones de bajo consumo- dejando los pesos pesados como Wi-Max y Wi-Fi para que jueguen en la otra liga (la de las Telcos y la de Móviles) donde se privilegian la confiabilidad, la velocidad o el alcance.

TRES - En nuestra vida personal somos un Plan B bastante lejano al Plan A original de nuestra adolescencia, o al Plan Z paterno en nuestra niñez. Somos increíblemente más ricos en los apartamientos y en nuestra capacidad de amoldarnos a avatares. Si es cierto lo de fortalecerse si no se muere en ello (muy germano, pero no Richter), aún nuestras dificultades fisicas son vallas para ser saltadas. Contra nuestro pronóstico, ciertos skills nos propulsan a lados insospechados de la Empresa; también ciertas carencias nos dejan fuera de algunos anhelos, cosa que comprendemos sólo años más tarde. En mi caso personal, la Física me enseñó a pensar y a cuestionarme las cosas de cierto modo, pero lo que de verás me abrió puertas fue el idiomá inglés (thanks old Benny) y alguna curiosidad por vincularme con el resto de un modo bastante más informal que lo que veía a mi alrededor.

Este blog, sin ir más lejos, es otro producto secundario.
Me pregunto cuál será el plan definitivo en mi vejez, y cuán alejado está del que creo es mi Plan A actual.

Tuesday, March 13, 2007

Kureishi

"He had lived through an age when men and women with energy and ruthlessness but without much ability or persistence excelled. And even though most of them had gone under, their ignorance had confused Roy, making him wonder whether the things he had striven to learn, and thought of as "culture", were irrelevant. Everything was supposed to be the same: commercials, Beethoven's late quartets, pop records, shopfronts, Freud, multi-coloured hair. Greatness, comparison, value, depth: gone, gone, gone. Anything could give some pleasure; he saw that. But not everything provided the sustenance of a deeper understanding".

Hanif Kureishi, "Love in a blue time" (1997)

Friday, March 09, 2007

I n s t a n t e s


Una vez, cada tanto. Tal vez solo.
Sentís que estás en fase: hacés lo que querés, con quien querés, en el momento adecuado.
El tiempo parece detenerse en algún punto de inflexión entre lo que fue y lo que va a ser, como si del reloj de arena los granos cayeran con más lentitud.
Cuidás ese instante con el mismo celo que un viejo guardián de una vela, ahuecando la mano contra el viento. Es la epifanía: te decís, debo acordarme de este momento.
Hay algo de trascendencia, un elemento atemporal. Es factible que gente de hace siglos se haya sentido igual que vos, que no hay muchos elementos de modernidad alrededor. Simplemente estás capturando la esencia de un lugar, sos simplemente un recipiente que acuna su mojo.
Y luego, no más. El instante ya fue. Sólo queda la capacidad de recordarlo.
Luego del post, camino hacia el anti-instante del rush hour en el Subte.

Tuesday, March 06, 2007

Not my Job



En esa vacilación cotidiana que se produce entre mis interes personales y laborales acerca del blog, a veces ocurre un instante de epifanía y -oh milagro- lo que siento acerca de ciertos aspectos de la cultura del trabajo es exactamente lo mismo que podría exhibir en un Curso de Innovación. De hecho, la imagen que precede el post fue la ganadora del concurso "Not my Job" y la utilizo para cerrar mis cursos. Expresa genialmente muchos aspectos que advertí en las empresas donde trabajé -en particular las de mayor cantidad de personal- y en instituciones académicas.

Recuerdo especialmente una charla que tuve con Sylvie en Advance, sobre porqué la gente mostraba su peor faceta en el trabajo -el tipo que pinta exactamente el borde, del camino, de la ramita, whatever-. La frase común para disculpar a alguien es "afuera del trabajo es un buen pibe". El desafío es justamente ser buena gente dentro del trabajo. Pero no por una cuestión de Flanderismo, sino porque a) es mejor para tu entorno b) es más eficiente c) te deja mejor preparado para tu vida personal. Y si hay no-colaboracionismo, por lo menos se pretende que seas capaz de exhibir tus argumentos.

Pero, aún así, por qué ocurren estas cosas? Mi respuesta rápida: la gente es así porque es cortoplacista. Pinto al costadito porque es lo que dijo mi jefe, y ya. Y la mayoría de las empresas de nuestro medio son absolutamente cortoplacista.

Leamos el reportaje a Mary Fontaine en La Nación (suple Economía) del domingo último sobre modelos de management que abren camino a ejecutivos desbocados. Cito textualmente: "Aunque consiguen resultados inmediatos, dañan la productividad y el clima laboral de las compañías en el largo plazo". "Esto yo ya lo ví, esto ya lo escuché" dice la canción.

Sigo. "Un síntoma es la sensación de trabajar más que los subordinados y la imposibilidad de desconectarse durante las vacaciones" (remember el post anterior sobre Infoxicación). Algo más, aún más crucial: "al enfocarse implacablemente en ciertas metas, un ejecutivo puede perjudicar el desempeño, dando órdenes y coaccionando a sus subordinados en lugar de enseñar y colaborar. Suelen tomar atajos, olvidarse de compartir información clave y no tomar en cuenta las preocupaciones de los demás."

Of course, mientras esta obviedad se pone de moda, en esos años pretéritos, HHRR opinaba que Sylvie y este servidor teníamos issues. Sylvie está a miles de kilómetros en una Cellco de Canadá y no le va nada mal; yo estoy redescubriendo las posibilidades que hay en la postura del Maese Tecnológico Marketinero. Calculo que ambos, de cierto modo, sonreímos cuando aparecen los popes como Mrs Fontaine.

Friday, March 02, 2007

Run like hell


Hace un par de días que no corría y estaba juntando ganas. Ayer me junté con una sobreviviente del Cruce de los Andes que a su vez me hizo recordar el cruce del 2006. And the rain finally stopped, así de golpe, como con una doble p climática. Todo esto me condujo al Rosedal, ya que había abjurado por un tiempo de otros lugares vandálicos tras el Chacarita Incident.

El Rosedal tiene vueltas de una milla. No creo en las casualidades, pero también dudo que Thays haya planeado que esto fuera así; además las marcas de 100 m no son exactas. Digamos que con 5 vueltas de 1600, calentando un poco antes y un poco después se arma un circuito decente para un día lluvioso, y hasta se puede tener un vuelo anglicano de plantear entrenamientos en términos de millas.

Sol incipiente de siete de la tarde, nadie a la vista, ni siquiera mosquitos. Nadie exceptuando un nabo tenaz que corre hablando a los gritos por su celular, un simplón entusiasta delatado por su indumentaria: musculosa verde demasiado apretada, bermudas más de paseo que de otra cosa y juraría que zapatillas de spinning. Le grita a su interlocutor "Jóse" con acento en la "o". Es como el loquito del subte D (que merece su blog) cantando canciones latinas, apretado contra el vidrio del vagón y haciendo viserita con la mano; tan freak, pero corriendo. Me pasa al lado -vamos a un 5:30 el km- termina la conversación y acelera. Me dice "vamos, eh, con ganas". Lo miro girando levemente la cabeza y mirándolo fijo, como reduciéndolo a cero. Es raro, es como si le copiara esa expresión de desprecio a mi hijo Pedro, que la debe haber sacado a su vez de algún antepasado medieval. Me siento mi propio hijo despreciando a un loquito, no le contesto, dejo que se me adelante y esta humilde vueltita por el Rosedal se transformará en Cannonball o algo así.

El muy idiota ha colgado su telefonito y va en sus zapatillas de spinning (por favor!) 20 metros adelante. Le escucho la respiración, adivino que está en las últimas. Saboreo la venganza: dejo pasar una vuelta y acelero. Ahora voy a 5:00 y en silencio; trato de no hacer ruido con las zapas pero las Nike Shox vetustas me traicionan un poco, sé que ahora me escucha. Aparece gente de todos lados como en una producción de cine, contrastando con el vacío del comienzo; caminantes, perros, niños, rollers, y truhanes de toda índole. Otra vuelta, acelero un poco más, voy a 4:45 y el tipo está rojo y se detiene de golpe.

Nunca hay que parar de correr así de repente. Miro por sobre mi hombro si está bien, le hago okey con el pulgarcito, el tipo se tambalea. Hizo falta este idiota para que mi entrenamiento tuviera sentido? Hago la última vuelta a 4:30, busco el cadáver del tipo al pasar pero sólo veo gente desplazándose urbanamente por los parques, en solidaridad con el musgo y los guardianes de plaza. Las nubes vuelven a cubrir el escenario, y los vendedores se alejan hacia Libertador.