Friday, June 19, 2009

Pasajes en Buenos Aires


La última vez que me junté con el Payaso Lugüercio a tomar un café lo noté extraño. Me decía que en los pasajes del centro de Buenos Aires, el tiempo fluye más despacio. Según él, los viejos comercios se confabulan contra el cambio de costumbres. Los clientes que circulan por esas galerías que horadan las manzanas de Avenida de Mayo no registran del todo ese engaño; ni miran las peluquerías con salivaderas de metal o los bares angostos coronados de sandwichs mustios. Si hasta las cerrajerías que pueblan los pasillos centrales parecen un cataclismo de metales surgido de algún cuento de Lovecraft.


En consonancia con tiempos más berretas –Lugüercio a veces desbarranca en sus adjetivos- surge algún local de loterías, un kiosco, un par de lustrabotas al paso, o acaso tiendas de canje. La sensación de deterioro es la misma: en el paulatino adentrarse, el caminante perspicaz siente que va remotando décadas y notando la escasez de gentes.


Se puede llegar -no siempre, en alguna circunstancia- a los albores mismos de la patria, donde los silencios cambian de tenor y el olor rancio que asoma en las masas del Tortoni ha virado hacia la esencia primordial del Plata. Se palpa, a la vez, un rencor sin dueño –pues fue el capital, o fueron los Unitarios, o la Mazorca- y ese algo innombrable va poblando la atmósfera cargada de humedad, como alimentando las luces mortecinas de un nuevo sustento. Pero allá lejos está el otro extremo, y pasa algún auto, y como una nueva vana esperanza se atisba un local de computación casi llegando a Rivadavia.


Y esto acontece todo el tiempo. Es una horda de incautos que esquiva el frío o la lluvia, y que decide acortar camino por esa zanja infernal de la manzana. No todos se sorprenden: a veces la ignorancia es buen escudo contra las aristas de la vida. Ahí van ellos, avanzando por la galería, guarecidos con el mp3, jactándose de que allí habrá un PagoFácil y no, son muy feos estos locales -se dicen- y ya cerca está Irigoyen, y porqué ese teatro desvencijado, o por qué me miran así desde el café. Ni siquieran reparan en los chambergos, las polainas, o en los gestos de fastidio bajo el ala de los sombreros, es como en cada día de la vida, mejor no saber. Los más idiotas no sienten ni el miedo, me dice Lugüercio mientras termina su café; los otros, esos a veces no llegan al otro lado.

Sunday, June 07, 2009

Tríada - Caos dominical


De chico, cuando trabajaba en Posters del Tiempo, me gustaban algunos cuadros de Appia o de Magritte, alguna de cuyas copias aún guardo en mi baulera. Roger lo logró, finalmente, pero me da asco ese plural de amistosa concordancia salpicado de clichés cuando el ídolo debe llorar al levantar la copa; casi tanto asco como Mirka en la tribuna, sacando cuentas de cuánto le quitará a su futuro ex esposo.

Busco papeles de un modo asustante -la decadente Magdalena esgrime ese único adjetivo así, en italics, mañana tras mañana en la radio-. Para eso es Domingo: busco en el placard y me repele mi gran capacitad para procastinar. Algún día me pondré al día con las millas de los viajes, algún día irán al cofre los papeles valiosos, algún día ordenaré las fotos. En ese orden la PC y la laptop inauguran un nuevo desorden online -también asustante- de archivos superpuestos y de memoria borrosa -pero por qué Magritte insiste con esos cieles celestes y melifluos, esos cielos casi simpsonianos-. En realidad me gustaba Appia.

Mientras, en complicada aliteración, los buzos tácticos brazukas manotean cuerpos galos del Airbus, maldiciendo su suerte. Parece que los cuerpos estallaron a través de un cielo celeste. Les darán doble premio por indicar por dónde quedó la caja negra? Muchos años después Magritte ya no me gusta tanto, no creo que llegue a ganar Roland Garros ni a las finanzas de Mirka, y creo que darle demasiada bola a las noticias es asustante.

Tuesday, June 02, 2009

Estadísticas, swine-flu y la desaparición de los datos

Las curvas exponenciales tienen ese no sé qué. Al existir pocos casos en el inicio, no hay forma de prever la evolución de lo que fuere: en estos días, la nueva gripe llamada de diversas formas. A juzgar por la prensa, es epidemia; a juzgar por los valores absolutos, no lo es. Qué pasa cuando un simple mortal no-médico se pone a chequear data?

El estudio de crecimientos de un fenómeno natural es igual al análisis de otras evoluciones en los negocios (activaciones de celulares, ventas de autos, etc). El motor del crecimiento no es un virus pero es la publicidad o el "boca a boca". Pero hay algo en común: cuando no hay un criterio único cada cual reporta lo que quiere, en empresas o en Ministerios de Salud. En su momento tuve que diseñar hermosos benchmarks para empresas y evangelizar sobre cómo se llena tal o cual campo. Aprendí que la indolencia gana, y que ante la ausencia de control hay una tendencia pueril en no quedar mal parado en la comparación. Y qué pasa con la gripe? Estados Unidos tiene su tablero de Swine Flu y tiene un criterio en común en sus estados. Pero se admite que el criterio de reporte de casos -ver las recomendaciones de la WHO, ya en su informe 42- dista de ser homogéneo.

Un vistazo al mejor tablero internacional sobre Swine Flue dispara cierta inquietud. Por qué en México hay tantas muertes y tan pocos casos-base? Sobre los datos se dice "garbage in, garbage out". La caja negra de un tablero no permite sacar conclusiones si los datos están falseados. Dado que la evolución de la enfermedad es rápida, no se pueden esconder muertes; pero puede estar ocurriendo que en México están faltando estadísticas de casos-base.

Y no hay mucho más que decir. O tal vez sí:
  • Hay que esperar tener un poco más de estadísticas y analizar si los "ratios" de mortandad son algo mayores en el 3er mundo (hacinamiento, poca comida, pocos remedios, etc).
  • Si un caso sospechoso implica clausura, en países como Argentina que entran en el Invierno todos los colegios y universidades terminarán cerrando sus puertas por algún período.
  • En valores absolutos (la "función") la swine-flu está aún a años luz de los valores de la gripe común. Pero aún no se sabe acerca de la velocidad de crecimiento (la "derivada").

Thursday, May 21, 2009

Pyramid song

Detenido en el medio del tiempo. Un desayuno en el piso once de un hotel de cierto lujo anónimo. Luego de una semana, la moza ya sabe que abandoné el café y que voy por el Earl Grey Tea. Una cucharada de azúcar, y mientras revuelvo miro por la ventana, veo lo de cada día: una carretera que se hunde el centro de Tel Aviv como una daga. Alrededor florecen ministerios de Defensa con helipuertos, monumentos piramidales invertidos y estructuras triangulares. Algunas palmeras flanquean los edificios, pequeñas incongruencias del pasado.

En un LCD a mi izquierda aparece el día, la hora, la temperatura. La fecha me dice algo, es mi cumpleaños. La gente se pone melosa cuando la Tierra pasa por el mismo espacio respecto del Sol que cuando ellos nacieron, y afloran ceremonias: están quienes siguen recordando fechas agazapados tras páginas amarillas de viejas agendas, están quienes reciben el codazo mental del Facebook y plantan enormes mensajes –nuevas palmeras escoltando fechas, ya no monumentos-. Las pirámides están a una hora de viaje. Ya ni importa haberme quedado tanto tiempo, hoy es el deadline del trabajo. Estoy delante de una pantalla WebEx esperando que empiece una Call Conf con el resto del mundo, mientras va terminando un cumpleaños anónimo. Del mismo modo habrá estado hace cinco mil años algún escriba esperando a algún faraón.

Sunday, May 17, 2009

Tríada: Innecesaria sonrisa interior

A veces viajo a un lugar exótico a realizar trabajos muy sofisticados, donde debo acomodar mi personalidad a husos horarios, pautas culturales y exigencias hasta que mi ego queda reducido al tamaño del punto que cierra esta frase.

En este lugar hay una máquina expresso. Puedo decir que aprendí a hacer cafés decentes por primera vez en mi vida. Coloco el plástico con el café, doy vuelta la manija, y aprieto el botón. Al hacer esto se escucha un ruido muy fuerte que coincide exactamente con la nota inicial de “Love me do” de los Beatles.

Cuando eso ocurre miro alarmado a mi alrededor, esperando que todos se pongan a bailar, a cantar, o al menos a enarcar las cejas festejando la coincidencia. Pero nadie se da cuenta del secreto musical de la máquina. Hace falta decirlo? Mi ego revive y aumenta a cada expresso; lo hace estúpidamente pues a mi alrededor sigue la matanza laboral. Pero siento que he establecido esa íntima sensación de superioridad, esa innecesaria sonrisa interior que no aumentará mi sueldo, pero que no podré cambiar.


Sunday, May 10, 2009

Alonso en el cielo de los corredores

Mientras elongábamos en la pista o en el gimnasio, Alonso nos contaba historias casi cronopianas sobre cómo era correr hace 50 o 60 años en Buenos Aires. No había Lugones, se llegaba al río cruzando una vía y un estero, Figueroa Alcorta era apenas un surco apenas transitado. La gente les gritaba cosas, correr era cosa de elites en decadencia o de gente "con problemas".

Me lo cruzaba en GEBA cada tanto, y siempre tenía una palabra amable. Sabía gastarme con altura, miraba cada año los resultados de las carreras de fondo y me "pinchaba" para que por fin bajara las 3h30 del marathon. Me decía "pibe, vos sos joven" y me tiraba que a los 57 años había clavado 3h24 en el marathon. De todas esas conversaciones surgió que atesoraba una caja de recuerdos; con cierta ingenuidad yo quería escribir algo sobre sus anécdotas alucinantes. Él me miraba muy relajado, como a cien años luz de mis inquietudes, y me decía "después nos tomamos un café". Los últimos años yo lo gastaba, a mi vez, por este café demorado. Creo que él se sentía eterno en la medida en que no entregara la totalidad de sus recuerdos, como alargando su cuerda vital. Él me ganó esta carrera.

Ayer Alonso murió y yo hoy estoy muy triste. Seguro que él tuvo amigos más cercanos que yo, y que hay gente con certezas más sólidas que las mías. No tengo muy claro cómo es cruzar la meta hacia la muerte; no sé de medallas ni de premios, me pregunto si se recibe un Gatorade celestial o más bien te quedás mirando qué tal están las corredoras que vienen llegando. Pero en tanto, prefiero suponer que de algún modo Alonso trota aún por Palermo y nos acompaña, todas y cada una de las veces que corremos para olvidar que hay una muerte esperando.

Wednesday, April 22, 2009

"The Road" - Cormac McCarthy

Los buenos lectores saben que todo lo que nos pasa -reuniones, viajes, deporte, sociales- son solo meras dilaciones que nos impiden tirarnos en la cama, o en una reposera, bajo el sol del Otoño, a leer un buen libro. Y eso es lo que me ocurre con "The Road", esa gran novela de Cormac McCarthy.


La trama es ominosa -más aun en tiempos de gripe porcina y terremotos-. Un padre y un hijo caminan con un carro por un camino desierto, en un contexto post apocalíptico sin explicaciones. No hay vida, no hay sol, todo parece cubierto de nieve y cenizas, y ambos caminan hacia el mar. Supervivencia, entonces: pero sin onda, frágil, y con el anti mensaje de que a veces morirse es mejor. Todo parte el corazón: los cuidados del padre, las preguntas del hijo, la precariedad de las cosas. Y una vaga amenaza afuera, que recrudece a medida que avanza la trama.


El narrador es omnipresente, y los hechos parecen transcurrir como un susurro en la cabeza del lector. La concepción es minimalista: los diálogos carecen de guionado y no hay apostrofes en la edición original inglesa. A menudo las frases son cortas, descripciones sin verbo alguno. El fraseo, en fin, es tan crudo como la estepa misma que atraviesan el padre y el hijo. Dos ejemplos de la prosa de McCarthy:


“He looked at the sky. A single gray flake sifting down. He caught it in his hand and watched it expire there like the last host of christiandon”.

“And the dreams so rich in color. How else could death call you. Waking in the cold dawn it all turn to ash instantly. Like certain ancient frescoes entombed for centuries suddenly exposed to the day”.


Ya casi estoy ahi. No lo termino aun, pero cada vez que avanzo diez minutos me sorprendo por lo bien que este libro esta escrito, y me lamento porque queda menos. A la vez hago un salto entre esto y la propia trivialidad diaria (voy de nuevo: reuniones, eventos, etc...) y me espanta la trivialidad que nos envuelve a cada instante.


PD, dudo que agregue mucho, pero hay una película en ciernes con el “cuervo” Mortensen.La foto de los protagonistas junto al carrito ilustra este post y nos da buena idea del entorno fatal del libro.



Monday, April 13, 2009

Escritores ladri: Haruki Murakami


Caminamos en las huellas de quienes nos precedieron. O más pragmáticamente, tenemos solo 50 o 60 años para disfrutar o agregar cierto mérito en la vida –no me discutan en este punto- y es idiota hacerlo a ciegas sin imaginar como vivieron quienes nos precedieron. Al menos en las artes, y en particular en la literatura.


Muchos me habían recomendado a Murakami, pero en las ủltimas páginas de su “What I talk about when I talk about running” me encuentro pensando en cual será mi próxima lectura; parece que el libro no me dejó mucho. Y mucho es lo que esperaba pues no abundan los escritores-corredores. De la misma forma en que yo imagino para mí la categoría maratonistas-laburadores-padres de familia para subirme a un podio onírico, Murakami -en la escueta categoría de los maratonistas literarios- probablemente salga primero. No obstante, su libro en la intersección aporta poco, e incurre varias veces en una falsa humildad casi adolescente. Demasiado autobiográfico, demasiado “soy grosso porque escribo novelas y corro marathones, pero claro, tengo cierta disciplina.” Además no puedo evitar pensar que le robó el título al bueno de Raymond Carver, reemplazando “love” por “run”.


Hay momentos donde Murakami merece ser azotado. Cito, y me abstengo de comentarios:

  • "Life is basically unfair."
  • "On the highway of life you can't always be in the fast lane."
  • "In most cases learning something essential in life requires physical pain."
  • "But in real life things don't go smoothly."

El Payaso Luguercio hubiera bufado, lo sé. De todos modos, rescato dos momentos del libro. En el primero, el autor describe una ultra marathon de 100km –algo que un atleta entrenado puede hacer en diez u once horas- donde se explica bastante bien la “pared” del cansancio infinito a los dos tercios del trayecto, tras la cual el corredor entra en trance, corre aceptablemente la hora final y luego queda limado, con “marathon blues” a lo largo de un año. En otro pasaje describe aceptablemente el momento en que el corredor adulto nota la merma de rendimiento, y sabe que por más que se empeñe no logrará bajar sus tiempos, y aun así, sigue entrenando.


En fin. Murakami me mira acodado desde su fotito, como diciendo "y vos qué". En lo personal, estoy más cerca de la sabia resignación atlética que del ultra marathon. Y por qué no, estoy alegremente consciente de que estoy cerca de mi próximo libro, que será “The Road”, de Cormac McCarthy, de críticas demasiado buenas para ser ciertas, y que también y a su modo, trata acerca de caminos y de huellas.


Tuesday, March 31, 2009

Ben Gurion mon amour


Los palitos rastreadores son celestes y están levemente curvados hacia adentro, como un rebaño de pequeños consoladores esperando un sumo sacerdote proxeneta que los lleve en procesión al Rosedal. Todo mi equipaje esta mansamente dispuesto sobre una mesa, un inventario inanimado de mi pequeña vida viajera. Le pregunto a la inspectora del aeropuerto Ben Gurion si ya es suficiente, tras casi una hora de intenso escobillado a mis enseres. No, no lo es. Sigue ella con el rostro bajo en su minucioso rastrillar, feliz ella con su palito celeste, buscando químicos, almas, vida, nitratos, pensamientos –no, espero que esto no-.

Curioso, leído y exasperado, mala combinación. Pregunto si están buscando Nitrógeno. Mala idea: Rastrilladora Nata anota algo y me pasan a otro control de mayor seguridad. Los rabinos, religiosos y demás muñequitos se deslizan con rapidez por controles mas permisivos. Me miran con serena jactancia, con ojitos apenas visibles tras delgados lentes y bajo grandes sombreros negros. Los bucles normativos de su religión caen en tirabuzones con ángulos semejantes a los de los palitos celestes. Pero bueno, yo soy el extraño, no estoy vestido de negro, no tengo gorrito o sombrero de ala, y encima pregunto por el nitrógeno. Fuck.

A pesar de su empeño los palitos buscan pero no encuentran. Un momento, mi cámara tiene una extraño precinto que sujeta la batería. Llaman a la supervisora –cara tensa, el alma propulsada contra el rostro a Mach 2- y me pregunta por este arreglo casero. Le toca a ella ser curiosa e insiste, por que no compro una cámara nueva? A duras penas –la cintita es patética- se enciende la cámara y logro sacar una foto que prueba que esto no es una Uzi. Hubiera querido la foto de los Palitos Rastreadores, casi parecen cool a esta altura. De repente voila, dejo de ser sospechoso y me dejan ir. Llego a la cúpula circular de Ben Gurion, donde cada faceta es un Free Shop: los religiosos contemplan los bienes en trance consumista y queman tarjetas de crédito contra el posnet. Yo busco el vuelo que me saque de aquí.


Sunday, March 22, 2009

Sin acentos

Y no, no tengo acentos, y gracias a mi IP los banners bajan casi en arameo. Quien me habla me pregunta cada dos minutos "if this topic is familiar with your experience" y le contesto que si. Que si con acento. Aunque me voy replegando sobre las costras de mi mismo, y segun un amigo cada vez que asiento los parpados me bajan demasiado despacio. Me digo que lo mio no es desprecio, el tipo sigue, acumulando pequeños triunfos laborales y blandiendo experiencias y yo le aseguro que se de que me habla. Sin acentos. Me digo, no debo dormirme, mientras los slides bajan mas lentos que mis parpados. Genes y medio ambiente: mis gestos son copy & paste de mis padres, y eso es mi superficie, mientras que mi interior -eso que genera solitones de aburrimiento, ese querer que la realidad se adapte a mi- es puro ADN, no self control, calidoscopio de genes, mitocondrias y pequeñas piedras preciosas. El tipo sigue con los slides, y yo sigo sin acentos.

Sunday, March 15, 2009

Amis vs Puig

Dos libros estuvieron peleando palmo a palmo en mi mochila de viaje en estos días: "London Fields" de Martin Amis (a la izquierda del ring) y "Boquitas Pintadas" de Manuel Puig (el retador, a la derecha). Uno es el campeón respaldado por la crítica, niño terrible de las mejores prensas, con retiros en José Ignacio y dientes levemente aserrados. El otro se mantiene en el presente atemporal de los grandes, asediando al campeón con estructuras simples, situaciones absolutamente contundentes y variedad del discurso.

Amis vacila, tambalea, le sobran doscientas páginas: sólo el personaje de Keith Talent lo saca a flote pero ay, es tan pretencioso... necesita que el fin del mundo tiña toda su novela y sacar chapa de bon vivant en el personaje de Guy Clinch para presumir. El retador pone frases de pueblo, frases tangueras de Le Pera, pequeñas vanidades femeninas que empujan a la tumba. Puig deleita con edictos policiales y cartas chimenteras, coloca manos contundentes en cada página, y se erige en narrador omnipresente, jugando con sus personajes entre la vida y la muerte. Amis en cambio se demora, da rodeos, insiste con Londres fulgurantes -y encima uno sufre, leyendo con el Babylon a mano-. Puig puntea con el jab de las pequeñas hipocresías de clase media: no necesita de finales de siglo ni de portentosas Nicola Six, predadoras adivinatorias. Amis cae.

Hoy, saliendo de un Heathrow atestado -los pagos de Martin Amis-, terminé Boquitas Pintadas. Ganador por escándalo, el morocho de General Villegas.

Wednesday, March 11, 2009

Mexican Style

Colapsan varios vuelos desde el cielo hacia el aeropuerto Benito Juárez en el DF y ocurre un caleidoscopio de personas que se funden: es un mash-up entre los intentos de globalización y un scrum de rugby. Sobrevivo a Migraciones, me arriesgo a un taxi, y tras una hora de autopistas perdidas a lo David Lynch, no estoy en DF sino en Santa Fé. Los hoteles modernos tienen el aire viciado y las ventanas no pueden abrirse. Cuando pido algo en el desk me dicen "cláaaro", pero no está claro.

Tómese mucha inversión, ponga un arquitecto fanático de rascacielos con poco criterio estético, inunde todo de autos y mézclese todo sobre un pantano: tendrá Ud a Santa Fé. Entre reunión y reunión leo algo de historia mexicana, y puedo entender el resentimiento que asoma en las miradas achaparradas y morenas. A un día de arribado, los diálogos ocurren aún levemente desplazados de su baricentro, pero como a los dos mil metros, a la altura del bosque del Chapultepec. Será el jet-lag o la altitud? Estoy cansado. No obstante, cena en Polanco: el mozo hace como que nos entiende, y la gente pretende que los mariachis les gustan a todo el mundo.

Mayas, aztecas, españoles, habsburgos y cientos de rebeliones en medio. Como si siempre faltara un "claro" por aclarar, o como si la muda mirada de rencor indígena llevara ya medio milenio. Y al final del día dos, ese maitre achaparrado, que manos en jarra y peinado con gel en puntitas, recrimina a sus congéneres con desdén por servir tarde el café a los Blancos. Y por encima de todo, la Torre del Ángel -muy Siegessäule y berlinesa, en la avenida de la Reforma- juzga todas esas miradas que van hacia un cielo donde se codean el dios de los europeos y la Serpiente Emplumada.

Sunday, March 01, 2009

Cruzadas absurdas de Marzo

Dos son las cruzadas absurdas que ocuparán mis pensamientos durante Marzo -prodigando el necesario balance con el noventa y algo por ciento de pensamientos correctos.

Una se refiere a obtener la t-shirt original de King Crimson (grandes chances de pedirle a Sylvie-que-viene-de-Toronto esto). Me dirán qué tiene de original o de importante; la respuesta es, no lo sé. Un condimento importante aquí es la eterna vacilación entre L y M. Such is human perversity.

La otra cuestión decididamente importante es lograr mi propia imagen preocupada frente a los monitores. Ya que aparece en todos los portales, ya que es tan patéticamente usual, la única manera de sabotearla es que todos tengamos nuestra estúpida imagen de la Crisis, nuestro rostro frente a monitores que muestran señales declinantes de los mercados.

Wednesday, February 18, 2009

Tríada II

Los vikingos usaban un cristal a manera de brújula para hallar el sol en los días nublados. Esa piedra, llamada espato de Islandia, permitió el predominio vikingo en los mares, en tiempos medievales.


La embajada de Arabia en Buenos Aires no atiende mails ni llamados telefónicos. Fui a la mansión de Barrio Parque –enumero: criadas paseando perros extraños, custodios, autos carísimos- a buscar información sobre un posible viaje a Bahrein. Tras una espera surgió un señor que me atendió en la puerta. El hombre tenía el pelo muy corto, hablaba con voz engolada y evitaba mirarme a los ojos; tenía su vista clavada en unos anteojos mínimos que pendían de la punta de su nariz. El rayo de su mirada atravesaba esas lentes y se clavaba en algún punto de mis vísceras. Cuando terminé de explicar mi propósito, sugirió que enviara la pregunta por correo postal. Luego confundió Bahrein con Emiratos Árabes. Decidí entonces preguntarle su cargo, y mientras jugueteaba con sus anteojos, admitió que era de Seguridad. Lo saludé y caminé hacia Libertador.


Hace veinte años sumergía una piedra rica en Manganeso a una fuente de neutrones, con la idea de “ver” a través de las paredes. Luego supe que la rodocrosita y el espato de Islandia eran la misma cosa. Hoy creo que los jerarcas de las Embajadas ponen modernos vikingos en las puertas para escrutar almas y marear a cualquier navegante de destinos.

Tuesday, February 10, 2009

Lugüercio, allá en el Este


Durante su breve paso por el Wanderers Fútbol Club, el pensador y extremo derecho Pablo Lugüercio tuvo oportunidad de esbozar un catálogo de diferencias entre gente a ambas orillas del Río de la Plata.

Lugüercio (a.k.a "el Payaso") se refiere de este modo a los charrúas: "son afables y creen en el destino, a tal punto que al serles requerida una dirección señalan el horizonte e indican "por allá", aseveran con un "seguro" bien acentuado en la sílaba intermedia, y en medio de una explicación intercalan "ahí va, ahí va". Su despedida "pasen bien" denota el buen deseo por el otro, salpicado por cierta desidia. El clima oriental -en general más benigno, salvo lluvias torrenciales en Rocha- provoca cierta indolencia: su máxima aspiración en la vida es un trabajo estatal donde puedan "hacer playa" a partir de las 4. La comida es abundante, el Requesón, el postre Chajá y el dulce de leche Conaprole hacen mella en el colesterol de propios y ajenos." Como se ve, el Payaso evita en su descripción caer en los lugares común del "tá" o el "pila", sino que penetra en la hermética alma del ser oriental: un sujeto de buen talante que se conforma con una lenta decadencia acariciada por el sol de Malvín.

Hizo un extraño viaje iniciático al Cabo Polonio (ver foto) donde, en un precario registro civil, logró incluir una críptica "W" a su nombre. Tal vez fue su última aventura oriental: tras sólo cuatro meses de prácticas, el pensador regresó un Otoño a buscar otros desafíos en clubes argentinos del Nacional B. "Me molestaba la arena, vo" fue su declaración más recordada.

Thursday, January 15, 2009

En el campo, lejos de la ciudad

Los Kirchner, la sequía y las langostas. Esas son las tres plagas del momento -me dicen mis amigos en el campo, lejos de la ciudad. Titubean, eligen las palabras, pero no hace falta mucho para convencerme: el ecosistema se ha alterado. Salgo a correr unos 10K más bien lentitos y me acompaña un pequeño tropel de langostas que hace shhh, shhh a cada paso -un piquete de autocensura- mientras algunas se enroscan en mi zoquete izquierdo. Los caranchos me siguen de cerca, dándome por muerto, atléticamente o no; hay mariposas blancas que de seguro son efectos especiales. En un bosque de eucaliptos secos encontramos las primeras viudas negras, que luego hallaremos en las cercanías de la pileta, de la cancha de tenis y en los silos al lado de la casa.

"Si te pican, tenemos cuatro horas hasta el hospital" me dice afablemente mi amigo. Aclara rápidamente que hay antídoto. Un martes hago los 40 km hasta Coronel Suárez buscando banda ancha y verifico el estado del camino. Con la sequedad afloran los alambres y es más fácil pinchar un neumático. Sería doble mala suerte: que te pique una viuda negra y que pinches. A la vuelta nos acercamos a una telaraña y preparamos el banquete: arrojamos saltamontes y mantis religiosas, y filmamos. La araña negra del tamaño de un dedal mueve su abdomen con ocho rojo delicadamente diseñado, y con economía de movimientos, gana siempre. Es una araña K.

Lo bueno es la cancha de tenis libre: a esta hora los locales no se le animan al cemento. En el asado de la noche una prima inglesa revela palabrotas inimaginables y confiesa su entusiasmo: en el pueblo le dicen "que es muy gauchita" y para ella esto es simple pertenencia y no bardo. No la decepciono, pero la tentación es grande. Al día siguiente me dicen que volvieron las águilas langosteras que migran desde Canadá, atraídas por la sequedad y los insectos: levanto la vista, apenas se las ve en lo alto. Hay relámpagos hacia el sur -es allá el Sur, no?- pero no llueve. Las vacas están flaquitas. Los girasoles ya no giran. Y como temiendo más maldiciones, no se habla de los Kirchner, en el campo lejos de la ciudad.

Thursday, December 18, 2008

Fin de año

Enderezar algo más la espalda, las manos sobre el teclado.
Replegarse ante ese mail; vacilar. Ah, esa horrible veta política.
El café debería haber estado algo más suave, y hoy nada de alcohol.
Correr con más de 35 es contra natura. Años y grados.
Luchar por la ortografía cuando todo esté perdido.

Vamos de nuevo, mentirme minuciosamente: no más 42km.
Los niños nunca aprenderán. Padre tirano agazapado en los años.
Seguirá el contrato, o tal vez no. Aceptar con aquiescencia.
Seguir arrojando por la borda todas esas estúpidas seguridades.
Pues se es cool justamente cuando no se busca serlo.

No desconfío del Facebook, sí de las personas.
Ese rostro serio es mío; se ve en el monitor cuando hay apagón.
No me importa si es tu casa o es la mía. Tampoco los regalos.
Quisiera ver mis vértebras como en un cuento de Bradbury.
Paranoiquemos juntos en rituales paganos: fumemos Australes.

La espalda más recta. Nadar más. Operación de omóplatos?
Irse a Centinela del Mar donde sólo hay mar y no centinelas.
Y espero que haya sombra -odiar esa nueva fobia al sol-.
Mis vértebras estarán cuando yo haya muerto.
Feliz año nuevo. Felisa me muero. Philippe es aqueo.

Thursday, December 11, 2008

Oh my God

Poco que decir.
Los aliens existen, y están aquí debajo?

Monday, December 01, 2008

Hot-Sport


Y ahí va tu vida, con algunas hipóteisis más o menos triviales: que haya luz, que haya agua, que haya banda ancha. Pero claro, no vivís en una burbuja y lo poco que le pedís a la vida puede ser mucho. Puede ser que haya apagón en tu casa. Puede que ese apagón se combine con trombas marinas. Pero con un entusiasmo casi escolar, vas a un bar cercano a intentar conectarte.

Y sin embargo, puede ser que aún en ese bar también haya problemas. En uno de ellos tampoco hay luz. En un segundo bar, Fibertel no anda. Un cliente me dice que tuvieron un apagón y que “parece” que hay señal en los hotspots pero no hay. Nos miramos desconfiando mutuamente de nuestras explicaciones.

Al tercer bar la sospecha es que el fin del mundo está cerca. De tanto insistir tanto la laptop como el celular piden carga. Hay que avisar al trabajo, al otro lado del mar, que a esa call conference tan importante no llegarás. El fijo no suena, y no es extraño pues también depende de la electricidad. Pienso en llamar a Edenor para quejarme, pero para llegar al Call voy a tener que usar el teléfono negro de baquelita e intentar pulsos con la horquilla. Podré? En paralelo mi paranoia me dice que Edenor tiene el OK del gobierno para bloquear el 0800, y de esta forma negar la crisis energética.

Por suerte los SMS del celu parecen llegar a tiempo. En el cuarto bar –y esto ya no es hotspot sino Hot-Sport: buscar conectividad en medio del calor- hay un alguito de banda ancha que te permite engancharte al Skype y a la Call. Para recargar la laptop salís corriendo a una ferretería a buscar un adaptador. La call conference va por la mitad y el mundo parece sonreír. A la vuelta, en cada todavía no hay luz., y huyo al club llevando todos los cargadores –aún los de la afeitadora-. Id, sedientos del mundo, llenad vuestra caramañola de bits, cual nuevos rabdomantes. Ya vendrán las lluvias.


Tuesday, November 25, 2008

Madrid y la crisis

Una semana en Madrid en un otoño casi invierno, sumergido en dos campos hipnóticos: un suburbio tecnológico en las afueras con mi hotel repleto de chinos buscadores de negocio hispánico, y un sometimiento aceptado a 12 horas de trabajo. Fantástico.

Me prometí olvidarme del NH en Alfonso Martínez que no fue, y de Gran Vía, y de frecuentes runnings por el parque de Retiro. Esta vez no iba a ser así. Y ya desde el principio las extrañas tuberías de la terminal T4 –ese anfiteatro digno de Teletubbies que montó Iberia para recibirnos- parecían presagiar algo raro, que las valijas tardaran una hora y que las carreteras dieran tantas vueltas para llegar al mismo sitio. Joder tío, esto es la hostia.

Crisis? Dicen los madrileños, pero atiborran los bares a toda hora, y el H&M desborda en ofertas que harían empalidecer al Palermo Soho, y se quejan de llenos, tanto que apenas sí ven la victoria en el tenis –y yo sufriendo por Web o por SMS-. Ver la Davis de visitante fue metáfora de argentinidad, ver esos cubos llenos de gente que puso Telefónica en el desierto también parece tener un mensaje, pero no es más que otro avasallamiento, otra muestra de autoridad. Si todo esto es para montar un centro comercial entre los doce cubos, y para que todos salgan corriendo al café o al restaurant… quién va a venderle a los chinos? Me pregunto, mientras el hotel se vacía en el fin de semana y Las Tablas es un desierto donde alguien comprará esos condominios, y yo hago el verdadero raid madrileño, ese frenesí de tapas, plazas, parque, pinchos, bares, charla y demás monosílabos que constituyen la hispanidad.

Ahora ya es Barajas y yo estoy con la última caña, ese otro bisílabo que importa..

Wednesday, November 19, 2008

Lágrimas medidas (Alicia Dujovne Ortiz)

Recomiendo el excelente artículo de Alicia Dujovne Ortiz de La Nación de hoy, del cual extraigo algunos párrafos.

GRANADA.- "Estoy desesperado, ps, m´hijita, esto no es vida. Se van los meses, se van los años y yo acá. No, ps, m´hijita, para Navidad no puedo volver, la aceituna termina en marzo, ps. En cuanto cobre me yegreso, ya se lo he dicho muchas veces pero ahora créame, ps, m´hijita, esto se acabó, en España están todos parados y a los que no tienen papeles quién va a tomarles, ps. No hay trabajo, m´hijita. En Bolivia tampoco, ia lo sé. Qué yemedio nos queda, si Dios nos quiso pobres así ha de ser nomás. El dinero no es nada, ps. Yo lo que quiero decirle es que estoy muy orgulloso de usted, m´hijita, porque se queda sola estudiando y no anda con novios... ¿Ah, sí? ¿Y qué edad tiene? -la voz sonó súbitamente preocupada-. ¿Y es yesponsable?"

Pero el fenómeno sobrepasa el perímetro de esas cuatro paredes transparentes, donde un papá desesperado, aceitunero acaso clandestino en un país "parado", que ve aumentar el desempleo minuto a minuto, quedaba tan visible como audible. En todas partes el locutorio le sirve al inmigrante para mantener la ilusión: mientras pueda hablar, no habrá cortado el hilo, como sí lo hacían nuestros abuelos al subirse al barco.

En España acaba de salir un libro de una pedagoga argentina, Nora Rodríguez, titulado Educar desde el locutorio y destinado a un nuevo tipo de inmigración, sobre todo latinoamericana: la de las madres. Como para el trabajo doméstico y el cuidado de niños no hay desocupación, cada vez más mujeres, tan desesperadas como ese padre del domingo lluvioso, deciden cruzar el charco en busca de fortuna. Para citar a María Antonia Sánchez Vallejo en El País de Madrid, estas mujeres "revolucionan el modelo patriarcal al convertirse en sostén de sus hijos y asumir a distancia la desgarradora relación con los niños desde otro continente".

El locutorio encierra trampas, debidas a la frustración que cada charla provoca y, a la vez, permite mantener la relación familiar (...) Es por eso que en su libro, nuestra compatriota pedagoga propone una serie de diez consejos para "ser madre por teléfono".

En primer lugar, se trata de reemplazar las órdenes, que la distancia vuelve caducas, por los simples deseos ("sería bueno que" en lugar de "tenés que"). En segundo, no cantarle muchas loas al país de acogida para que el hijo no se engañe pensando que la madre, o el padre, están en el paraíso. En tercero, jugar: canciones, adivinanzas o trabalenguas pueden ser telefónicos. En cuarto, reír. En quinto, no llorar, o abreviar el llanto lo más posible si no se logra esquivarlo por completo. En sexto, dar consejos pero no cargar al nene o al adolescente con una retahíla abrumadora por el estilo de "los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera". En séptimo, no vivir comparando la vida de antes, cuando estaban juntos, con la separación de ahora porque es muy triste. En octavo, decir y repetir palabras de amor. En noveno, no exagerar con los regalos para no mostrar que a uno la culpa lo carcome. Y en décimo, elogiar al hijo y asegurarle, como lo hacía instintivamente el boliviano de mi cuento, "estoy orgulloso u orgullosa de vos".

Tuesday, November 04, 2008

Ya vendrán caras extrañas

Durante un interludio en sus estudios de esoterismo, física y deportología, Pablo Lugüercio (aka "el Payaso", aka "el bufón de ultramar") sufrió el episodio del reencuentro con una camada de viejos compañeros. Siempre reacio a reunirse con masas hostiles -así llamaba él a cualquier foro de más de tres personas- , aceptó a regañadientes la invitación. Sus extrañezas pudieron más que él: concurrió luciendo el extraño atavío que se aprecia en la foto -un disfraz de mujaidín árabe, a todas luces impresentable-.

Al llegar se quedó cerca de la entrada y sintió aprensión al verlos. Le sucedió lo que a muchos, suponer que el paso del tiempo reflejado en esa plétora de papadas, calvas y barrigas debía haberle afectado del mismo modo, sólo que la propia psiquis y el tedio de la continua repetición en el espejo nos impide darnos cuenta. Durante un buen rato se mantuvo al margen, contemplando esa marea de Humpty Dumptys avanzar por la mesa de postres. Hacia el final de la velada su curiosidad y su fascinación por el pasado pudieron más.

Fue hasta el proscenio, se quitó su estúpido disfraz y sin agregar otra palabra, se presentó. "Soy Lugüercio", aventuró en el silencio apenas poblado del rebotar de cucharitas contra los platos. Tras unos segundos sus compañeros estallaron en una risotada general. Lo que para él era la angustia y la necesidad de significado resultó sólo una farsa para la masa. Tras el exabrupto logró quedarse diez minutos hablando casi con normalidad con aquellos que creía reconocer. Pero al hablar los veía como impostores y se le superponían sus rostros del pasado, como en el tracking vacilante de un mal video. Harto de la situación, se deslizó hacia la salida; más tarde se dió cuenta de que sólo retendría de sus ex-compañeros la imagen de sus años de juventud, y no esas muecas deformadas por el embate del tiempo y de las islas flotantes.

Monday, October 27, 2008

Orhan Pamuk - The black book

Como dos mareas cuyo flujos se entremezclan, estos días estoy perdido -en el buen sentido- entre el final de "The Black Book" (Orhan Pamuk) y las consecuencias de los vaivenes financieros, en particular el asunto de las AFJP en Argentina.

Pamuk añora los viejos maniquíes turcos, llenos de expresión, reemplazados por los occidentales. Cristina pone sus zarpas sobre las pensiones. Pamuk parece aludir a rostros, palabras, e influencias, pero por debajo habla de identidad, memoria y de significado. La dinastía K, en cambio, nos provoca la revisión del mero concepto de la propiedad. En la Turquía del libro flota la idea de la oportunidad perdida al haber traicionado a la propia identidad. Hace falta ahondar en la analogía?

Algo se nos escapa, nunca vamos a entender la secuencia de destrucción que liga democracias incipientes, inseguridad y apropiación. La Argentina parece una mala traducción de algo, al igual que la traductora de "Black Book" se queja en el prefacio acerca de la dificultad de reflejar los vaivenes del idioma turco en el Inglés.

No intento -como en el libro- que el lector suplante el autor. Lo que quiero decir sobre Argentina ya lo ha dicho Pumak al referirse a museo de viejos maniquíes: "Once upon a time, they had lived all together, and their lives had had meaning, but then, for some unknown reason, they had lost that meaning, just as they’d also lost their memories. . . "

Monday, October 20, 2008

Mad Dog Wallace y la clandestinidad

A una semana del marathon de Buenos Aires, los recuerdos van sedimentando como la lluvia de aquel domingo. Quedará como otra marathon lluviosa, teñida del naranja de las remeras de Adidas. Pero un azar de mails y situaciones semejantes -Octubre, un partido de fútbol, una foto- permite que el recuerdo de Mad Dog Wallace se imponga.

Wallace tiene más de 60 años, y corrió unas 300 marathones por todos los continentes. En 2005 tenía agendado correr en Buenos Aires y en Colonia dos marathones (42 km, si cabe la aclaración) en forma consecutiva. Un mes antes del evento, el Boca-River del 2006 impidió que se concretara la carrera por cuestiones logísticas. Ocurrió lo que no pasa en ninguna parte del mundo: la carrera fue pospuesta 3 semanas, para perjuicio de los atletas que venían de afuera y que ya tenían todo pago. "You know what soccer means in Argentina" aclaró Mad Dog en su blog.

Fue entonces que la gente de El Kilómetro realizó la Marathon Clandestina, para ofrecerle a estos atletas la posibilidad de correr tal cual lo previsto. Saliendo 7AM del Rosedal, Wallace tomó buena nota de los travestis ofreciendo sus servicios: "As we drove into the park I noticed many ‘working’ girls on the sides of the roads displaying their merchandise at 6:30 am?". Cuando comenzó el asunto, unos treinta corredores locales corrieron junto con los extranjeros el camino previsto, con camioneta y bicis dando cierto apoyo. La foto me inmortaliza corriendo con Wallace bien temprano por la Costanera Sud, siendo observados por elementos hostiles y en patas. Si bien sólo corrí 30 km como parte del entrenamiento para la "verdadera" carrera tres semanas después, el marco de travestis y cerveza la hacen la marathon más extraña en la que tomé parte.

Mientras tanto, Mad Dog no es inoxidable. Piensa descansar algo, cambiar algunas piezas en su entrenamiento y estar mejor a los 65. En sus palabras, "... expect to reach peak condition next spring when I turn 65. I plan to kick ASS next year in my new Age Group!"

Monday, October 13, 2008

Natalio Ruiz -versión verde-

"Y cuando pasó el tiempo
Alguien se preguntó
A dónde fue a parar Natalio Ruiz,
El hombrecito del sombrero gris."

Wednesday, October 08, 2008

Fitter Happier


"Fitter, happier, more productive, comfortable, not drinking too much
Regular exercise at the gym, 3 days a week
Getting on better with your associate employee contemporaries at ease
Eating well, no more microwave dinners and saturated fats
A patient better driver, a safer car, baby smiling in back seat
Sleeping well, no bad dreams, no paranoia
Careful to all animals,
never washing spiders down the plughole
Keep in contact with old friends, enjoy a drink now and then
Will frequently check credit at moral bank, hole in wall
Favors for favors, fond but not in love
Charity standing orders on sundays ring road supermarket
No killing moths or putting boiling water on the ants
Car wash, also on sundays,
no longer afraid of the dark or midday shadows
Nothing so ridiculously teenage and desperate nothing so childish
At a better pace, slower and more calculated, no chance of escape
Now self-employed, concerned, but powerless
An empowered and informed member of society, pragmatism not idealism
Will not cry in public, less chance of illness, tires that grip in the wet
Shot of baby strapped in back seat, a good memory still cries at a good film
Still kisses with saliva,
no longer empty and frantic like a cat tied to a stick
That's driven into frozen winter shit,
the ability to laugh at weakness
Calm fitter, healthier and more productive
a pig in a cage on antibiotics"

"Fitter Happier" - OK Computer (Radiohead, 1997)

Once años después, podría ser el himno del nihilismo actual.
Y luego nos asombramos de que caigan los mercados.

Friday, October 03, 2008

Tríada

Se sabe que debajo de los pequeños palazzos aledaños al Foro de Roma hay ruinas enterradas que nadie se atreve a exhumar, por distintos motivos. Los augustos dueños no lo hacen para que la propiedad no sea expropiada por monedas; y el gobierno, para no congestionar más el tráfico de la ciudad eterna.

Cada vez que abro el Facebook hay gente que supuestamente debo conocer, que me mira desde el margen derecho del monitor. Supongo que a ellos les ocurre lo mismo cuando lo que emerge es mi foto. Lo inevitable, lo que los cráneos del DataMining de Facebook jamás aprenderán: la mutua mirada de monitor a monitor no autoriza la familiaridad del contacto. No insistan.

La obra cotidiana tiene de marco el tedio laboral de la oficina, donde la personalidad se diluye en la uniformidad del cierre de ejercicio y en hectolitros de café. Pero por debajo se puede entrever otro drama, el de los Smithers que declaman estar "tapados de laburo" mientras miran el costado derecho del Facebook. Allí aparece el gif de un gerente de Recursos Humanos que les pide por favor, aceptame el contacto, quiero saber cuáles son tus ruinas romanas.

Monday, September 29, 2008

What If

Desde hace un par de miles de años tenemos como hipótesis que esos papelitos llamados dinero, que a menudo la gente guarda en los bancos, significa algo. Uno entrega esos papeles -o su equivalente electrónico- y se recibe algo a cambio. What if... qué pasaría si esta hipótesis dejara de existir?

Con la crisis financiera de US y Europa y con la caída de algunos bancos, uno se podría preguntar esto, como un ejercicio de ciencia ficción, sin ruborizarnos por sospechar hipótesis que no demasiado comprobables. Después de todo, lo único divertido en la vida es imaginar alguna alinealidad dentro de los escenarios lineales.

En el corto plazo, habría grandes corridas e incidentes en todos los centros urbanos. Los grupos que detentan la fuerza (policía, militares) sacarían provecho de la confusión. Los grupos minoritarios esperarían en sus casas tras haber hecho acopio en los supermercados de víveres, a precios insostenibles.

Con los días se volvería al trueque, primero en grupos cerrados donde hubiere alguna confianza en el mutuo bienestar (familias) y luego en ámbitos mayores (recordar las asambleas barriales del 2002 en Argentina). Toda la estructura social (escuela, trabajo, comunicación, etc) iría cayendo como en un castillo de naipes. Sólo la subsistencia tendría sentido. Muchos habitantes sufrirían grandes crisis por la falta de dos actores principales: TV e Internet. La radio es más barata y podría subsistir un tiempo más.

Los gobiernos podrían llegar a carecer de sentido si no pudiesen ofrecer alguna sensación de seguridad. La información sobre la actuación de las instituciones sería pronto algo estéril: el cuarto poder deja de existir cuando no tiene insumos (papel, banda ancha, ondas de radio). La noción de "lo que está pasando" comenzaría a ser un rumor barrial, tal como era en el medioevo.

Las instituciones de la inmediatez serían las ganadoras: aquellos gremios que ofrezcan lo básico de la pirámide de Maslow a los individuos: salud y alimentos. La noción misma de propiedad -esta casa es mía- no tendría demasiado sustento. En las zonas más fértiles y ricas de los países volverían a existir feudos donde el terrateniente usaría a la plebe como mano de obra barata a cambio de seguridad.

En el corto plazo (seis meses, un año) las instituciones paramilitares que hubieren tomado el poder negociarían su mutua hegemonía con las naciones vecinas o con estos feudos del interior. Probablemente se alzarían nuevos bloques, donde el mayor poder lo tendrían los dueños de los commodities (Brasil, Rusia) y los perdedores serían las naciones burócratas de los últimos siglos (Suiza) pues ya nada habría que controlar.

Pero claro, son meras conjeturas. Ud va al banco mañana, y la plata está allí.
O no?

Friday, September 26, 2008

Wicked guy, wise guy

First glimpse. A week ago, in Rome, after the birthday party of Peter C –a wise PhD from Sheffield, 65, a very ironic man indeed-. Dinner had been fabulous, plenty of pasta and fish as it could be in Italy: primo piatti, secondo piatti, contorni, and of course this strange mix of white and red wine that trattorias may offer your. The waiter was quite similar to Stanley Tucci, and somehow we felt very much like in the “Big Night” movie. Good times eventually need an end, and there were we saying goodbyes on the corner of the restaurant, each one staring at the other, reckoning how many years it would pass till the next conference. I shaked Peter´s hand, the man on his forties patronizing the man on his sixties, and said to him “Peter, be good”. He immediately would snarled: “what for?”. Turn around, and began walking towards Termini.

A week after that, back in Buenos Aires. There´s some business with people in three continentes and usually we meet over the Skype. In any case, these people -no matter sex, race or religion- would tremble and burst in tears about this guy controlling the whole operation. Let´s call him T. –for I don´t even dare to type his name-. What`s more strange: even the customers of this guy would panick about his opinions while we approach monthly report deadlines or committees. I don´t know T. personally, eventually I will, but in the meantime I come to think that being a wicked guy was a wise way of improving a career. In spite of all that "Thou shalt love thy neighbour as thyself" so biblic we´ve deeply learned, somehow, this guy is driving mad a bunch of people. And I´m not sure the business is improving at the same rate as hate.

So when I eventually would meet T, I expect myself to avoid this fear I sense in the other people. I´d be curious about if he is really mean or if he is only pretending to be; I´ll aproach the court with the work done. But I do have this stupid side -which I am proud of, this insane side of me that turns Arian fonts in Trebuchet fonts, this stupid rage about gesturing while audioconferencing- where I really expect T. to appear disguised as Darth Vader, turning lights off, and asking for my immediate surrender.In this very moment of trial, I will understand a couple of facts about Life, and maybe I´d ask to be part of the Dark Side as well.

Tuesday, September 09, 2008

Julio Cortázar y Roma

Siempre que viajo pienso en un libro que se vincule con el lugar al que voy, para disfrutar ya desde el avión -más allá de mapas, conferencias y vales de gastos-. En cuanto a novelas, ya pasé por las "Memorias de Adriano" de Yourcenar, así que el elegido será el "Yo, Claudio" de Graves.

Pero si se tratara de cuentos cortos...

Las hormigas se comerán a Roma, está dicho. Entre las lajas andan; loba, ¿qué carrera de piedras preciosas te secciona la garganta? Por algún lado salen las aguas de las fuentes, las pizarras vivas, los camafeos temblorosos que en plena noche mascullan la historia, las dinastías y las conmemoraciones.

Habría que encontrar el corazón que hace latir las fuentes para precaverlo de las hormigas, y organizar en esta ciudad de sangre crecida, de cornucopias erizadas como manos de ciego, un rito de salvación para que el futuro se lime los dientes en los montes, se arrastre manso y sin fuerza, completamente sin hormigas.


Primero buscaremos la orientación de las fuentes, lo cual es fácil porque en los mapas de colores, en las plantas monumentales, las fuentes tienen también surtidores y cascadas color celeste, solamente hay que buscarlas bien y envolverlas en un recinto de lápiz azul, no de rojo, pues un buen mapa de Roma es rojo como Roma. Sobre el rojo de Roma el lápiz azul marcará un recinto violeta alrededor de cada fuente, y ahora estamos seguros de que las tenemos todas y que conocemos el follaje de las aguas.


Más difícil, más recogido y silencioso es el menester de horadar la piedra opaca bajo la cual serpentean las venas de mercurio, entender a fuerza de paciencia la cifra de cada fuente, guardar en noches de luna penetrante una vigilia
enamorada junto a los vasos impereiales, hasta que de tanto susurro verde, de tanto gorgotear como de flores, vayan naciendo las direcciones, las confluencias, las otras calles, las vivas. Y sin dormir seguirlas, con varas de avellano en forma de horqueta, de triángulo, con dos varillas en cada mano, con una sola sostenida entre los dedos flojos, pero todo esto invisible a los carabineros y a la población amablemente recelosa, andar por el Quirinal, subir al Campodoglio, correr a gritos por el Pincio, aterrar con una aparición inmóvil como un globo de fuego el orden de la Piazza della Essedra, y así extraer de los sordos metales del suelo la nomenclatura de los ríos subterráneos. Y no pedir ayuda a nadie, nunca.

Después se irá viendo cómo en esta mano de mármol desollado las venas vagan armoniosas, por placer de aguas, por artificio de juego, hasta poco a poco acercarse, confluir, enlazarse, crecer a arterias, derramarse duras en la plaza central donde palpita el tambor de vidrio líquido, la raíz de copas pálidas, el caballo profundo. Y ya sabremos dónde está, en qué napa de bóvedas calcáreas, entre menudos esqueletos de lémur, bate su tiempo el corazón del agua.


Costará saberlo, pero se sabrá. Entonces mataremos las hormigas que codician las fuentes, calcinaremos las galerías que esos mineros horribles tejen para acercarse a la vida secreta de Roma. Mataremos las hormigas con sólo llegar antes a la fuente central. Y nos iremos en un tren nocturno huyendo de lamias vengadoras, oscuramente felices, confundidos con soldados y con monjas.

Julio Cortazar, "Instrucciones para matar hormigas en Roma" (Historia de Cronopios y de Famas, 1962).