Tuesday, January 22, 2008

Alfred Bester

Alfred Bester no es conocido, ni por asomo. Sus libros no fueron llevados al cine, sus cuentos no tuvieron gran fama, no hizo predicciones que se hayan cumplido.

Sin embargo es uno de los mejores escritores de sci-fi que yo haya leído. Uno cuya lectura no admite interrupciones. Rescato, en particular, "El hombre demolido" y "Tigre! Tigre!" en las viejas ediciones baratas de Minotauro de los setenta; tengo dos ejemplares que yacen casi deshechos en mi biblioteca. Ambos libros se basan en dos condiciones sobre la que se especuló mucho: la telepatía y la teletransportación. De ahí vienen los "esperts" y los "jaunteos" en la jerga de cada una de estas novelas. En ambos casos se requería imaginación; si no se visualiza New York... no se puede jauntear hasta New York.

Las citas de Bester parodian la política post guerra fría ("Millions for nonsense, but not one cent for entropy"). Sus personajes son nítidos, vitales, no vacilan. En "El Hombre demolido" el telépata Lincoln Powell es el antagonista del aristócrata Ben Reich ("Make your enemies by choice, not by accident"). En "Tigre! Tigre!" es Gully Foyle a quien el odio lo lleva de ser un mecánico espacial a poseer la capacidad de jauntear y de estructurar su venganza, a lo Conde de Montecristo.

Bester no posee el conocimiento científico de Clarke, ni la poesía exquisita de Bradbury, ni fue prolífico como Asimov. Más bien pertence a un Nacional B de la ciencia ficción, junto a Le Guin, Ballard, Dick, y no muchos más. En Bester, finalmente, conviven la imaginación de la mera transformación de la realidad, y a la vez, el anhelo de cierta justicia; algo que es precisamente el meollo de cincuenta años de sci-fi.

1 comment:

rolando said...

La novela Tyger, Tyger, conocida también cómo "The stars my destination" no es; lo que al parecer se ha vuelto tópico; un conde de montecristo. Gully Foyle comienza buscando venganza y termina entregando la libertad a la humanidad. Presiente que tratar a los hombres cómo niños los hace niños, y que en el caso del pyros, es necesario que sepan, todos y cada uno, de que se trata y tomen por su cuenta decisiones. Les ha llegado la mayoria de edad de la mano del hombre tatuado, del espacionauta rudo que se hace a si mismo. ¿Es un Bildungsroman a lo Hermann Hesse?, prefiero creer que el llamado a la mayoria de edad es una reminiscencia de la modernidad de Was ist Aufklarung de Kant.
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