Monday, October 27, 2008

Orhan Pamuk - The black book


Como dos mareas cuyo flujos se entremezclan, estos días estoy perdido -en el buen sentido- entre el final de "The Black Book" (Orhan Pamuk) y las consecuencias de los vaivenes financieros, en particular el asunto de las AFJP en Argentina.

Pamuk añora los viejos maniquíes turcos, llenos de expresión, reemplazados por los occidentales. Cristina pone sus zarpas sobre las pensiones. Pamuk parece aludir a rostros, palabras, e influencias, pero por debajo habla de identidad, memoria y de significado. La dinastía K, en cambio, nos provoca la revisión del mero concepto de la propiedad. En la Turquía del libro flota la idea de la oportunidad perdida al haber traicionado a la propia identidad. Hace falta ahondar en la analogía?

Algo se nos escapa, nunca vamos a entender la secuencia de destrucción que liga democracias incipientes, inseguridad y apropiación. La Argentina parece una mala traducción de algo, al igual que la traductora de "Black Book" se queja en el prefacio acerca de la dificultad de reflejar los vaivenes del idioma turco en el Inglés.

No intento -como en el libro- que el lector suplante el autor. Lo que quiero decir sobre Argentina ya lo ha dicho Pumak al referirse a museo de viejos maniquíes: "Once upon a time, they had lived all together, and their lives had had meaning, but then, for some unknown reason, they had lost that meaning, just as they’d also lost their memories. . . "

Monday, October 20, 2008

Mad Dog Wallace y la clandestinidad

A una semana del marathon de Buenos Aires, los recuerdos van sedimentando como la lluvia de aquel domingo. Quedará como otra marathon lluviosa, teñida del naranja de las remeras de Adidas. Pero un azar de mails y situaciones semejantes -Octubre, un partido de fútbol, una foto- permite que el recuerdo de Mad Dog Wallace se imponga.

Wallace tiene más de 60 años, y corrió unas 300 marathones por todos los continentes. En 2005 tenía agendado correr en Buenos Aires y en Colonia dos marathones (42 km, si cabe la aclaración) en forma consecutiva. Un mes antes del evento, el Boca-River del 2006 impidió que se concretara la carrera por cuestiones logísticas. Ocurrió lo que no pasa en ninguna parte del mundo: la carrera fue pospuesta 3 semanas, para perjuicio de los atletas que venían de afuera y que ya tenían todo pago. "You know what soccer means in Argentina" aclaró Mad Dog en su blog.

Fue entonces que la gente de El Kilómetro realizó la Marathon Clandestina, para ofrecerle a estos atletas la posibilidad de correr tal cual lo previsto. Saliendo 7AM del Rosedal, Wallace tomó buena nota de los travestis ofreciendo sus servicios: "As we drove into the park I noticed many ‘working’ girls on the sides of the roads displaying their merchandise at 6:30 am?". Cuando comenzó el asunto, unos treinta corredores locales corrieron junto con los extranjeros el camino previsto, con camioneta y bicis dando cierto apoyo. La foto me inmortaliza corriendo con Wallace bien temprano por la Costanera Sud, siendo observados por elementos hostiles y en patas. Si bien sólo corrí 30 km como parte del entrenamiento para la "verdadera" carrera tres semanas después, el marco de travestis y cerveza la hacen la marathon más extraña en la que tomé parte.

Mientras tanto, Mad Dog no es inoxidable. Piensa descansar algo, cambiar algunas piezas en su entrenamiento y estar mejor a los 65. En sus palabras, "... expect to reach peak condition next spring when I turn 65. I plan to kick ASS next year in my new Age Group!"

Monday, October 13, 2008

Natalio Ruiz -versión verde-

"Y cuando pasó el tiempo
Alguien se preguntó
A dónde fue a parar Natalio Ruiz,
El hombrecito del sombrero gris."

Wednesday, October 08, 2008

Fitter Happier


"Fitter, happier, more productive, comfortable, not drinking too much
Regular exercise at the gym, 3 days a week
Getting on better with your associate employee contemporaries at ease
Eating well, no more microwave dinners and saturated fats
A patient better driver, a safer car, baby smiling in back seat
Sleeping well, no bad dreams, no paranoia
Careful to all animals,
never washing spiders down the plughole
Keep in contact with old friends, enjoy a drink now and then
Will frequently check credit at moral bank, hole in wall
Favors for favors, fond but not in love
Charity standing orders on sundays ring road supermarket
No killing moths or putting boiling water on the ants
Car wash, also on sundays,
no longer afraid of the dark or midday shadows
Nothing so ridiculously teenage and desperate nothing so childish
At a better pace, slower and more calculated, no chance of escape
Now self-employed, concerned, but powerless
An empowered and informed member of society, pragmatism not idealism
Will not cry in public, less chance of illness, tires that grip in the wet
Shot of baby strapped in back seat, a good memory still cries at a good film
Still kisses with saliva,
no longer empty and frantic like a cat tied to a stick
That's driven into frozen winter shit,
the ability to laugh at weakness
Calm fitter, healthier and more productive
a pig in a cage on antibiotics"

"Fitter Happier" - OK Computer (Radiohead, 1997)

Once años después, podría ser el himno del nihilismo actual.
Y luego nos asombramos de que caigan los mercados.

Friday, October 03, 2008

Tríada

Se sabe que debajo de los pequeños palazzos aledaños al Foro de Roma hay ruinas enterradas que nadie se atreve a exhumar, por distintos motivos. Los augustos dueños no lo hacen para que la propiedad no sea expropiada por monedas; y el gobierno, para no congestionar más el tráfico de la ciudad eterna.

Cada vez que abro el Facebook hay gente que supuestamente debo conocer, que me mira desde el margen derecho del monitor. Supongo que a ellos les ocurre lo mismo cuando lo que emerge es mi foto. Lo inevitable, lo que los cráneos del DataMining de Facebook jamás aprenderán: la mutua mirada de monitor a monitor no autoriza la familiaridad del contacto. No insistan.

La obra cotidiana tiene de marco el tedio laboral de la oficina, donde la personalidad se diluye en la uniformidad del cierre de ejercicio y en hectolitros de café. Pero por debajo se puede entrever otro drama, el de los Smithers que declaman estar "tapados de laburo" mientras miran el costado derecho del Facebook. Allí aparece el gif de un gerente de Recursos Humanos que les pide por favor, aceptame el contacto, quiero saber cuáles son tus ruinas romanas.

Monday, September 29, 2008

What If

Desde hace un par de miles de años tenemos como hipótesis que esos papelitos llamados dinero, que a menudo la gente guarda en los bancos, significa algo. Uno entrega esos papeles -o su equivalente electrónico- y se recibe algo a cambio. What if... qué pasaría si esta hipótesis dejara de existir?

Con la crisis financiera de US y Europa y con la caída de algunos bancos, uno se podría preguntar esto, como un ejercicio de ciencia ficción, sin ruborizarnos por sospechar hipótesis que no demasiado comprobables. Después de todo, lo único divertido en la vida es imaginar alguna alinealidad dentro de los escenarios lineales.

En el corto plazo, habría grandes corridas e incidentes en todos los centros urbanos. Los grupos que detentan la fuerza (policía, militares) sacarían provecho de la confusión. Los grupos minoritarios esperarían en sus casas tras haber hecho acopio en los supermercados de víveres, a precios insostenibles.

Con los días se volvería al trueque, primero en grupos cerrados donde hubiere alguna confianza en el mutuo bienestar (familias) y luego en ámbitos mayores (recordar las asambleas barriales del 2002 en Argentina). Toda la estructura social (escuela, trabajo, comunicación, etc) iría cayendo como en un castillo de naipes. Sólo la subsistencia tendría sentido. Muchos habitantes sufrirían grandes crisis por la falta de dos actores principales: TV e Internet. La radio es más barata y podría subsistir un tiempo más.

Los gobiernos podrían llegar a carecer de sentido si no pudiesen ofrecer alguna sensación de seguridad. La información sobre la actuación de las instituciones sería pronto algo estéril: el cuarto poder deja de existir cuando no tiene insumos (papel, banda ancha, ondas de radio). La noción de "lo que está pasando" comenzaría a ser un rumor barrial, tal como era en el medioevo.

Las instituciones de la inmediatez serían las ganadoras: aquellos gremios que ofrezcan lo básico de la pirámide de Maslow a los individuos: salud y alimentos. La noción misma de propiedad -esta casa es mía- no tendría demasiado sustento. En las zonas más fértiles y ricas de los países volverían a existir feudos donde el terrateniente usaría a la plebe como mano de obra barata a cambio de seguridad.

En el corto plazo (seis meses, un año) las instituciones paramilitares que hubieren tomado el poder negociarían su mutua hegemonía con las naciones vecinas o con estos feudos del interior. Probablemente se alzarían nuevos bloques, donde el mayor poder lo tendrían los dueños de los commodities (Brasil, Rusia) y los perdedores serían las naciones burócratas de los últimos siglos (Suiza) pues ya nada habría que controlar.

Pero claro, son meras conjeturas. Ud va al banco mañana, y la plata está allí.
O no?

Friday, September 26, 2008

Wicked guy, wise guy

First glimpse. A week ago, in Rome, after the birthday party of Peter C –a wise PhD from Sheffield, 65, a very ironic man indeed-. Dinner had been fabulous, plenty of pasta and fish as it could be in Italy: primo piatti, secondo piatti, contorni, and of course this strange mix of white and red wine that trattorias may offer your. The waiter was quite similar to Stanley Tucci, and somehow we felt very much like in the “Big Night” movie. Good times eventually need an end, and there were we saying goodbyes on the corner of the restaurant, each one staring at the other, reckoning how many years it would pass till the next conference. I shaked Peter´s hand, the man on his forties patronizing the man on his sixties, and said to him “Peter, be good”. He immediately would snarled: “what for?”. Turn around, and began walking towards Termini.

A week after that, back in Buenos Aires. There´s some business with people in three continentes and usually we meet over the Skype. In any case, these people -no matter sex, race or religion- would tremble and burst in tears about this guy controlling the whole operation. Let´s call him T. –for I don´t even dare to type his name-. What`s more strange: even the customers of this guy would panick about his opinions while we approach monthly report deadlines or committees. I don´t know T. personally, eventually I will, but in the meantime I come to think that being a wicked guy was a wise way of improving a career. In spite of all that "Thou shalt love thy neighbour as thyself" so biblic we´ve deeply learned, somehow, this guy is driving mad a bunch of people. And I´m not sure the business is improving at the same rate as hate.

So when I eventually would meet T, I expect myself to avoid this fear I sense in the other people. I´d be curious about if he is really mean or if he is only pretending to be; I´ll aproach the court with the work done. But I do have this stupid side -which I am proud of, this insane side of me that turns Arian fonts in Trebuchet fonts, this stupid rage about gesturing while audioconferencing- where I really expect T. to appear disguised as Darth Vader, turning lights off, and asking for my immediate surrender.In this very moment of trial, I will understand a couple of facts about Life, and maybe I´d ask to be part of the Dark Side as well.

Tuesday, September 09, 2008

Julio Cortázar y Roma

Siempre que viajo pienso en un libro que se vincule con el lugar al que voy, para disfrutar ya desde el avión -más allá de mapas, conferencias y vales de gastos-. En cuanto a novelas, ya pasé por las "Memorias de Adriano" de Yourcenar, así que el elegido será el "Yo, Claudio" de Graves.

Pero si se tratara de cuentos cortos...

Las hormigas se comerán a Roma, está dicho. Entre las lajas andan; loba, ¿qué carrera de piedras preciosas te secciona la garganta? Por algún lado salen las aguas de las fuentes, las pizarras vivas, los camafeos temblorosos que en plena noche mascullan la historia, las dinastías y las conmemoraciones.

Habría que encontrar el corazón que hace latir las fuentes para precaverlo de las hormigas, y organizar en esta ciudad de sangre crecida, de cornucopias erizadas como manos de ciego, un rito de salvación para que el futuro se lime los dientes en los montes, se arrastre manso y sin fuerza, completamente sin hormigas.


Primero buscaremos la orientación de las fuentes, lo cual es fácil porque en los mapas de colores, en las plantas monumentales, las fuentes tienen también surtidores y cascadas color celeste, solamente hay que buscarlas bien y envolverlas en un recinto de lápiz azul, no de rojo, pues un buen mapa de Roma es rojo como Roma. Sobre el rojo de Roma el lápiz azul marcará un recinto violeta alrededor de cada fuente, y ahora estamos seguros de que las tenemos todas y que conocemos el follaje de las aguas.


Más difícil, más recogido y silencioso es el menester de horadar la piedra opaca bajo la cual serpentean las venas de mercurio, entender a fuerza de paciencia la cifra de cada fuente, guardar en noches de luna penetrante una vigilia
enamorada junto a los vasos impereiales, hasta que de tanto susurro verde, de tanto gorgotear como de flores, vayan naciendo las direcciones, las confluencias, las otras calles, las vivas. Y sin dormir seguirlas, con varas de avellano en forma de horqueta, de triángulo, con dos varillas en cada mano, con una sola sostenida entre los dedos flojos, pero todo esto invisible a los carabineros y a la población amablemente recelosa, andar por el Quirinal, subir al Campodoglio, correr a gritos por el Pincio, aterrar con una aparición inmóvil como un globo de fuego el orden de la Piazza della Essedra, y así extraer de los sordos metales del suelo la nomenclatura de los ríos subterráneos. Y no pedir ayuda a nadie, nunca.

Después se irá viendo cómo en esta mano de mármol desollado las venas vagan armoniosas, por placer de aguas, por artificio de juego, hasta poco a poco acercarse, confluir, enlazarse, crecer a arterias, derramarse duras en la plaza central donde palpita el tambor de vidrio líquido, la raíz de copas pálidas, el caballo profundo. Y ya sabremos dónde está, en qué napa de bóvedas calcáreas, entre menudos esqueletos de lémur, bate su tiempo el corazón del agua.


Costará saberlo, pero se sabrá. Entonces mataremos las hormigas que codician las fuentes, calcinaremos las galerías que esos mineros horribles tejen para acercarse a la vida secreta de Roma. Mataremos las hormigas con sólo llegar antes a la fuente central. Y nos iremos en un tren nocturno huyendo de lamias vengadoras, oscuramente felices, confundidos con soldados y con monjas.

Julio Cortazar, "Instrucciones para matar hormigas en Roma" (Historia de Cronopios y de Famas, 1962).

Wednesday, September 03, 2008

Joseph Brodsky

"Permítame que repita algo: el agua es igual al tiempo y proporciona un doble a la belleza. Hechos en parte de agua, nosotros servimos a la belleza de la misma forma. Al rozar el agua, esta ciudad mejora la imagen del tiempo, embellece el futuro. Ése es el papel de esta ciudad en el universo. Porque, mientras nosotros nos movemos, la ciudad es estática. La lágrima es prueba de ello. Porque nosotros partimos y la belleza permanece. Porque nosotros miramos hacia el futuro y la belleza vive en un eterno presente. La lágrima es un intento de permanecer, de quedarse rezagado, de fundirse con la ciudad. Pero eso va contra las reglas. La lágrima es una vuelta atrás, un tributo del futuro al pasado. O es el resultado de sustraer lo mayor a lo menor: la belleza al hombre. Lo mismo sucede en el amor, porque nuestro amor es también más grande que nosotros mismos."

Joseph Brodsky, "Marca de Agua" (1992).
Casi no hace falta agregar que Brodsky amaba Venecia, y que a su pedido yace enterrado allí.

Tuesday, August 26, 2008

Medida por medida

Hay un deporte formativo en las escuelas. Hay un deporte profesional sujeto a federaciones en cada país. Y hay un deporte olímpico para las elites. No siempre hay correspondencia entre estos tres grupos. Como tampoco los números de un medallero pueden reflejar lo que ocurre en los países.

El medallero tras Beijing 2008 puede sugerir que el ganador fue China por cantidad de oros, o que fue Estados Unidos por cantidad total, o que fue la Comunidad Europea si se agrupan sus países, o que fue Jamaica con sus tres oros en relación a la cantidad de habitantes. O se puede hilar aún más fino y no hallar correlación alguna, sobre todo si se compara el medallero olímpico con el Human Development Index liderado por los países escandinavos.

Este desacople entre realidad y olimpismo es ilustrado por Fernandez Moores en su nota "La Fiebre del Oro" en La Nación de hoy. "Los Juegos, se sabe, celebran a élites deportivas, que pueden ir de los músculos hipertrofiados del nadador francés Alain Bernard a los cuerpos condenados a no crecer de la gimnasta china He Kexing, que pesa apenas 33 kilos. O a un Michael Phelps obligado a consumir 12.000 calorías diarias, nadar 70.000 metros por semana y dormir 9 horas por día. Un talentoso robot cuya vida, según él mismo la describió, consiste en “comer, nadar y dormir”.



Monday, August 18, 2008

David Lynch, la decadencia y los 21 km

La media marathon de la Costanera fue para mí una película de David Lynch: el personaje cambia varias veces, no se entiende mucho, pasa todo al revés de lo esperado, y sin embargo uno se retira diciendo "qué película interesante".

Cinco minutos antes de largar mi entrenador me desliza un papel con el tiempo al cual debía correr. Ante mi mirada azorada veo un cifra digna de kenyata (salir a 4:25? yo?). el papel se autodestruye y agentes de la KGB contemplan la escena con aquiescencia. El entenador diluye todo con una sonrisa enigmática. Ambos nos estamos evaluando: él se pregunta qué tan chapita soy, yo me pregunto qué tan chapita es él. Me alejo en silencio hacia la meta, imaginando un plan de carrera a mitad de camino entre mi bilardismo y su optimisimo.

epur si muove. Salgo a 4:30 y a los 5 km estoy quemadísimo. En esos km mortales me asaltaron una serie de pensamientos negativos, que al menos me dejaron las llaves del auto. Quién tiene la culpa de esto, me decía? Lo atribuí a...
a) el viento
b) se me desató un cordón (jamás me había pasado antes)
c) me saludó una chica con un toque pitoniso ("te conozco") y me dejó atrás
d) el viento
e) perros buscaban carne humana entre los corredores
f) pensé en abandonar en el km 10
g) el viento
h) el duro entrenamiento del mes anterior.

Por el km15 me reagrupé con gente de la STAA que me fue llevando. Más perros hambrientos, más olorcito a choripan, menos incidentes memorables. Terminé boqueando, en 1h38, y me arrojé en el muro de piedra al lado del mar de pastizales. Eso es lo bueno de correr en Costanera, podés arrojarte a morir al final de la carrera sin que nadie repare en tus despojos.

En la conferencia de prensa posterior atribuí todo a la hipótesis h). Mis palabras fueron "las mitocondrias no agarraron el entrenamiento aún, son lentas". Lo que sí me pregunto es si el tipo que clavó 1h35 en una media marathon hace 3 años era yo, o era otro tipo de una película de David Lynch.

Friday, August 15, 2008

Portishead - The Rip - Live on BBC 2008

No se va a llamar mi amor, diría Charly.
Ni será jamás tema de Marley, Suar o Tinelli.
Sus ex-managers no querrán saber por qué volvieron.
Ni sus fans podrán soportar otro desengaño.
Están de vuelta con el mejor tema del 2008.
Son una Otredad, musical, y hacen juego con todo el Inventario.

Monday, July 21, 2008

21 de Julio: Día de la Indiferencia

“Si los hados tienen sus fechas antagónicas en Noviembre, por qué los mortales no deberíamos poseer algo parecido en Julio?”. Así comienza la obra “Fechas, fractales y fisonomías” del pensador Pablo W. Lugüercio, donde alude a casualidades (causalidades) del calendario y su correspondencia con el pensamiento de Occidente.

Lugüercio sostenía que Halloween, Día de los Santos y Día de los Muertos constituyen una tríada de festividades contiguas en Noviembre “a la que deberían corresponderse el 19 de Julio con el Día de los Enemigos, el insoportable 20 de Julio del Día de los Amigos, y el 21 de Julio como Día de la Indiferencia.” Los detractores de la obra de Lugüercio hallaron esta encíclica particularmente odiosa, y aprovecharon esto para convocar al marathonista y pensador a un ágape teñido de crueldad el 21 de Julio de 1968. La velada transcurrió en el restaurant “La Aguada” del centro de La Plata. Allí se le concedieron a Lugüercio falsos premios, se invitó a periodistas para su escarnio, y se lo emborrachó completamente. El final quedó registrado en fotos del diario “El Día” de la ciudad platense: el pensador coronado con una calabaza, cumpliendo la analogía con los ritos de Halloween, y rodeado por sus detractores, que se mofaban de él.

Hay varias interpretaciones sobre el tercer día, que celebramos hoy. Respecto a las fechas de Noviembre no hay proceso más abarcativo que la muerte: allí caen también los santos, los fantasmas y nosotros. De igual modo, hay más gente que nos es indiferente, que amigos o enemigos. Levantemos la copa, pues, por este 21 de Julio que nos toca a todos, y en el cual no hay que hacer exactamente nada: sólo contemplar esa marea de otredades que vaga bajo la lluvia, desde un bar de Niceto Vega, y sospechar que la indiferencia es un poco la antesala de esa pluralidad borrosa que es la muerte.

Wednesday, July 16, 2008

Partícipe necesario

La parte estúpida de mí mismo bate palmas mientras aprieto el "Send" y el informe de gastos comienza a uploadearse. Cumplo así en tiempo y forma con lo requerido con la CFO, a pesar de que hay mil cosas más importantes. La sensación es semejante a la de Lost in Trebuchet, y la forma le gana por goleada al fondo: puedo estar atrasado con una serie de cuestiones, pero siento que debo cumplir con la burocracia.

Hay un antecedente. Hace veinte años solventaba mis estudios trabajando en NCR como técnico de Banelcos. Los gerentes de los bancos palidecían al verme llegar: debo haber sido el peor técnico de cajeros automáticos de la historia. A la vez me negaba sistemáticamente a trabajar los fines de semana. Pero finalmente no me echaron por ser el peor técnico ni por preferir el voley los fines de semana, sino por no entregar jamás a tiempo los informes de gastos.

No me queda mucho de aquella época: un par de destornilladores, un traje que pronto pasó de moda, las bolsas antiestáticas color azul metálico, y la indemnización que me permitió terminar la carrera. O tal vez queda algo más, esa pequeña derrota con la burocracia que se agiganta con los años.

Tuesday, July 08, 2008

Banalidades y Bradburydades

Los pensamientos que uno tiene frecuentemente son banales. Son cursilerías del tipo "nadie más se da cuenta del ruido a dentista que hay en Florida y Córdoba". O son reflexiones nimias sobre por qué el remisero se queda esperando mientras entrás a tu casa, y se atribuye esto a i) te cuida por si te van a chorear (gratitud), ii) se fija si te olvidaste la llave (otro viaje, maximización de ARPU, o iii) está en combinación con quienes efectivamente te van a chorear (partícipe necesario del hecho delictivo). Hasta ahí llega uno.

Para combatir esto, hoy encontré un librito de primaria con un Bradbury puro y duro de hace cincuenta años, mirando a esta sociedad -la de ahora- usando las palabras de Etiil -el de Marte-. Una bradburydad, vea.

"Querida Tylla: Pensar que en mi ingenuidad pensé que los terrestres contraatacarían con fusiles y bombas. No, no. Cometí un triste error.

Hay rubios robots de rosados cuerpos de goma, reales, pero de algún modo irreales; vivos, pero de algún modo automáticos, que viven en cuevas. Tienen, además, una mirada fija, inmóvil, por haberse pasado innumerables horas mirando películas. Sólo tienen músculos en las mandíbulas: mastican incesantemente unos trozos de goma
...

Y no sólo eso, querida Tylla, toda la civilización terrestre es algo semejante. Y hemos sido arrojados en esta civilización como un puñado de semillas en una mezcladora de cemento. Ninguno de nosotros podrá sobrevivir. Nos matarán a todos, pero no con una bala, sino con un amable apretón de manos. Nos destruirán a todos, pero no con un cohete, sino con un automóvil (...)

Preveo que esas jóvenes brujas y esas gomas de mascar aplastarán, contaminarán, atraparán a nuestro ejército en los cines. Uno de estos días trataré de escapar e ir a Marte. Tendrá que ser pronto. Las mujeres de este malvado planeta están ahogándose con una marea de sentimentalismo, de falso romance. Buenas noches, Tylla. Deséame buena suerte, pues moriré probablemente tratando de escapar. Besos a los niños.


Llorando en silencio, Ettil dobló la carta y se prometió a sí mismo llevarla más tarde al correo del cohete."


Ray Bradbury, "La mezcladora de cemento" (1955)

Wednesday, July 02, 2008

Running Cadillac

Y puede ser que no todo esté perdido, y que un post en Facebook te haya alertado, y que lo que iba a ser una corrida tranquila atravesando el frío de Palermo se convierta en algo muy raro.

Se sabe lo que es un mito urbano (una mentira con mucha divulgación), pero un recital sorpresa es lo contrario, una especie de happening de entrecasa propagado por vías informales . Ocurre un poco como con las SmartMobs de Rheingold, y los PacMan van auto-organizados, avanzando como zombies de Michael Jackson sobre Figueroa Alcorta. Entonces la sensación es distinta, ir corriendo alrededor del Planetario, siendo un testigo distante, mientras se escucha el recital y se trata de esquivar la horda que se lanza sobre la avenida.

A la vuelta, las fieritas que pasaron por el Rosedal dejaron perfumada la milla del óvalo. Entonces hay que revisar el concepto de LSD del post anterior. Fue una corrida estimulante, cuando menos.

Monday, June 30, 2008

El "Pequeño Corredor Ilustrado"

En otro vano intento por ser comprendido, el académico, erudito y corredor Pablo Lugüercio estableció un pequeño canon sobre la correspondencia entre el lenguaje coloquial español y la jerga de los corredores. La obra fue llamada "Pequeño Corredor Ilustrado" y consta de un extenso glosario en un híbrido de español e inglés.

Es llamativo que el adjetivo "ilustrado" parece ser una autorreferencia, pues el volumen carece de ilustración alguna. Este hecho parece darle razón a los intelectuales contendientes de Lugüercio, que en numerosos cónclaves lo tildaron de "payaso arrogante". La obra tiene su origen en los vanos intentos del autor de comunicarse con el mundo no atlético, a quienes se refería como "esos malditos sedentarios".

Como fuere, he aquí parte del legado de Lugüercio, que por brevedad y hartazgo limitaremos a unas pocas entradas del glosario. La obra, como era previsible, pasó desapercibida para la crítica y el gran público.
  • LSD: "long slow distance", corrida larga y lenta -en comparación con los ritmos de carrera- que es la clave para las carreras de 21 y 42 km.
  • Paso: una cierta velocidad característica. "voy a cuatro " significa que se recorre un kilómetro en cuatro minutos. Esto, para el neófito, significa quince kilómetros por hora.
  • Pacer: corredor que lleva un paso constante, guiando a un grupo hacia un objetivo.
  • Intervalo: una repetición de cierta velocidad -típicamente en pista- seguida de un trote más lento para recuperarse.
  • DNF: "did not finish", una manera elegante de decir que no se pudo terminar una marathon.
  • Carboload: ingesta de pastas los días anteriores a la carrera. Uno de los momentos más gratos en la vida del corredor.
  • Corredor Chapita: corredor obsesivo o compulsivo para quien la vida "es todo eso que ocurre cuando no se está plainificando una corrida, corriendo o elongando". Ver más.
  • PR o PB: mejor marca personal para una cierta distancia.
  • RICE: "rest, ice, compression and elevation", una suma de remedios caseros ante afecciones musculares que evita la ida al médico.
  • Pared ("bonk") límite de cansancio total y sensaciones negativas que ocurre cuando el cuerpo se queda sin glucosa, típico en el km30 de una marathon.

Wednesday, June 25, 2008

Diario de un Pace-Maker II

Igual, puede ser que tus hijos te miren y te digan: "por qué te disfrazaste de Inspector Gadget?"
(gracias Laura por la foto).

Monday, June 23, 2008

Diario de un Pace-Maker

Para esa gente sedentaria que aún no lo sabe, un pace-maker es un tipo que va en una marathon (42 kilómetros y monedas) corriendo a un cierto ritmo predecible y constante, en aquello que los viejos maestros del secundario llaman movimiento rectilíneo uniforme. Corre con un banderín bien visible y algo ridículo -un inspector Gadget auspiciado por Gatorade- para ayudar a los corredores más novatos a llevar un ritmo parejo; de otra forma, esto después de los 30 km se paga caro.

Uno, el pacemaker podría ir más rápido, pero no debe. Dos, a veces está tentado de ir más despacio, pero no puede. Esa distancia entre el ser y el no ser es la que atenaza la existencia del tipo. No corre su carrera, sino la del resto, y se entrega a ese hecho, con la mente plagada de planillas y la glucosa en descenso.

Ahí va él, como su indiscreta banderita señalando el tiempo que lo separa entre largada y llegada. Le duele algo? Nada. Le preguntan cosas? Él responde parcamente, porque no le sobra mucho aliento. O sí, cada tanto musita alguna respuesta. Y nada de trampas: no puede ir más rápido, e ir disminuyendo a medida que el objetivo está seguro, pues eso comprometería al grupo. Abjura de la aceleración, para él sólo existe la velocidad constante.

Le preguntan, “maestro, vas a ir a 5:20 el kilómetro?” Y él responde que sí. Y lleva anotado en un brazalete sus monótonos tiempos parciales. Y tiene calor en la largada, y le pide al grupo que le ayuden a sacarse esa remera amarilla que le puso el sponsor. Y el grupo ayuda, como quien viste y desviste a un actor. Y descubre que por ser pacemaker está siempre en el centro del enjambre, y no le llegan las ayudas del agua ni al Gatorade. Y el grupo le pasa todo lo que necesita. Y descubre malhumor en la gente que pasa al final, y él les dice: “corré acá al lado” y no dicen más. Él tiene un poder que no comprende sobre el resto. Hace calor, Rosario de pronto hierve. Se tira el agua que le sobra en la nuca y se sorprende cuando el banderín roza un árbol. Pregunta, lo tengo todavía? Y le dicen que sí. Y piensa que en el km 32 o el 33, hay que acelerar un toque. Pero el camino está lleno de subidas y bajadas imperceptibles que hacen todo más difícil. Pasa las horribles rotondas del km 37 y gira hacia la barranca como un toro herido, llevando el estandarte del tiempo en su lomo.

Le puede pasar al pace-maker que haya tenido algo de gripe esa semana, y que en el km38 se diga “no puedo más” y haya pensado en pasarle el banderín a alguna otra víctima propiciatoria. Pero le queda media glucosa para pensar, y arma el grupo de tres en tres contra el viento y se pone él en el medio, y aguanta. Ellos no lo saben, pero los pacemaker son ellos, y él por un par de kilómetros es sólo un impostor llevando un banderín... pero a lo lejos, cerca del Monumento, ya se ve la llegada. Y el cronómetro dice 3:44:50, y sólo quedan unos pocos metros. El grupo finalmente llega como un ramillete marchito y húmedo, arrojándose a la meta, lo abrazan (él se pregunta por qué), le sacan fotos (pero no vieron que yo estaba muerto?) y todo termina.

Debuté de pace-maker en la marathon de Rosario.
Prometí tres horas cuarenta y cinco. Hice tres horas cuarenta y cinco.
Y fue casi mejor mejor que bajar mi propia marca.

Monday, June 16, 2008

En memoria de Marcelo

Así, en rápida enumeración, recuerdo que Marcelo tenía exactamente diez años más que yo, y era pelado pero de un modo prolijo. Sus buenas facciones hacían juego con el don de ser gentil con los chicos pero sin ponerles pilas extras. Se podía tomar un café con él en la barra del Newbery y hablar acerca de libros, películas, socios decadentes o chapitas, con la vaga neutralidad que permite una amistad distante: uno siempre podía ser uno. Recuerdo que Marcelo solía quejarse con cierto humor del estudio de arquitectura donde trabajaba; no le pagaban mucho, pero continuaba allí por su cercania al club. Llegaba en bicicleta o en el 34, pues le habían robado en su momento su discreto Taunus verde.

Lo conocimos en la añeja Gimnasia Danesa del central, pero la amistad se trasplantó al Newbery sin esfuerzo. Lo veíamos en complemento o en la pileta, en verano. Hace unos tres años, al ver que estaba desaparecido, le envié dos o tres mails a su casilla de Hotmail, pero nunca hubo respuesta. La búsqueda en Google fue igualmente en vano. Luego, probablemente me olvidé, o lo juzgué como otro socio que buscaba un cambio de aires. En virtud de la discreción de la amistad no pregunté mucho.

Hace un par de años me encontré con Larry -otro habitué del gimnasio-. Se abrió la puerta de una casa en venta en la calle Aguirre, y para mi sorpresa él era el vendedor. La casa estaba contrahecha y era cara, en seguida quedó fuera de tema. Hacia el final de la visita Larry me dijo "pero vos sabés lo que pasó con Marcelo, no?". Y ahí supe. Hoy, leyendo un post muy lindo de Charlotte, lo recordé y sigo sin poder creer que él ya no esté. Casi me alegro de no haber recibido respuesta alguna de su Hotmail.