Wednesday, May 16, 2012
Un zombie no es un K
Me pregunto por qué no veo policías y sí barredores. También me pregunto quién habrá diseñado las veredas: si el espacio de tierra alrededor de los árboles fuera algo mayor, no habría inundaciones y las hojas podrían amontonarse allí y cumplir su ciclo natural. Me pregunto por qué no veo zombies caminando por las calles. Podría haberlos. O podrían ser huestes K luego del Gran Fracaso Nacional buscando sus Planes Trabajar. Pues qué ocurrirá cuando no haya dinero de la soja o de YPF para pagar reelecciones, subsidios o meramente votos?
Hace poco leí una interesante teoría matemática sobre zombies. Me gusta el título, los autores tuvieron la audacia de mezclar matemáticas con Sci-Fi. "When zombies attack!: Mathematical modelling of an outbreak of zombie infection" es el título. El artículo tiene ritmo y es tan divertido como el falso paper de Sokal y el revuelo que causó en la Academia. Hicieron ruido en la conferencia donde presentaron el paper. "Hey, no somos tan nerds", habrán dicho. Pero son de Ottawa, una sociedad ordenada, un Maslow sin fisuras. La mayor preocupación es el frío y la tristeza. Un zombie, de mañana temprano caminando sobre las hojas sin cerebros alrededor: eso es frío y tristeza.
Hay gente que se ofende cuando uno se ríe de la Ciencia. Es gente "rigurosa". Que tan malo es entonces cuando un gobierno se ríe de una sociedad, entonces. Ejemplos: cuando se dice que no hay que trabajar, o no se controla la inmigración ilegal, o no hay leyes penales, i se controla la comunicación del estado de un modo stalinista. También cuando se defiende a los Boudou o a los De Vido, en suma, cuando se distorsiona la realidad: los trenes no chocan, las empresas se confiscan y los dólares no existen al cambio oficial. Estas ideas han florecido en la Argentina en los últimos años. Y uno se ha encontrado que hasta conocidos o amigos se dan vuelta. Incluso se comparten claustros o clubes con ellos. Sonríen, parecen buena gente. Pero también son la claque en los ámbitos del poder, y les va muy bien en sus negocios. La AFIP no los persigue y les dan dólares para sus viajes. A veces retrucan "Y a vos qué, te gusta Macri?". No, a mí no. "Y qué, por lo menos nos ocupamos de los pobres" Les dan casas que no sirven, con sobreprecios de Shocklender, buscando votos a futuro. "No pasa nada con Boudou, además en todos los gobiernos roban". Pero yo les hablo de este gobierno, de cosas que ocurren hoy, aquí. No en un paper canadiense.
Pero olvidemos mi enojo, como quien olvida la Constitución. Me preguntarán tiernamente por las matemáticas. Según el paper, hay tres poblaciones en conflicto, los zombies (Z), la poblacion susceptible de ser infectada (S), y los zombies eliminados -que pueden regenerarse al tiempo- (R). Tres ecuaciones diferenciales con ciertas tasas de crecimiento. Debo explicar la analogía? Si dijera que los K son zombies el chiste perdería su gracia. Sólo diré que en el paper la conclusión es que la población no infectada debe mantenerse en cuarentena y "atacar en corto tiempo". Notemos que los zombies también "van por todo" y extinguen los recursos del sistema. A esta altura creo que el bueno de Néstor había sentado las bases zombie-fundacionales antes que Roger Corman o George Romero. En todo caso queda claro que los K son la población Z del modelo, y van convirtiendo a actores con menores luces. Enumeremos: agitadores, bloggeros K, espectadores de 6-7-8, votantes que reciben menores prebendas, fanáticos de bajo fuste. Así, en la vida real la población S se va entregando pues "hay que pagar las cuentas". Nos pasa a todos. Pero ocurre algo bueno: a diferencia del Sci-Fi, cuando un K fenece (por causas naturales o mera suerte) no resucita.
Me dirán que extiendo mucho la analogía. Que soy un soñador. But I´m not the only know.. En el blog de Financial Times recogen el guante, lo llaman Zombie Maths y lo aplican a corridas cambiarias y a crisis de distinto tipo. Y ponen en guardia al público con la advertencia de que "el único remedio es un ataque masivo y sincronizado". Viniendo de ellos, lo tomo como un keynesianismo moral, una especie de "no nos dejemos engañar por nuestros ex-amigos K".
Trato de pensar por qué me molesta tanto la difusión K? Creo que es su pretensión de santidad lo que más me molesta. Menem sabía que era Menem, no nos vendía otra cosa al subirse a la Ferrari, y robaba de igual modo. Con los K siento que efectivamente se me acerca un zombie y me trata de convencer de que él es bonito, que el Clarin es malo y que habrá un Cerebros para Todos. Pero todo es una mentira. Un policía es más necesario que un barrendero. Hay que educar a la gente para que sepa que no todo es comprar el celular y el LCD. Hay que dejar a la Justicia (por más mala que sea) hacer su trabajo. Déjennos pensar de manera independiente, que no seamos barridos como hojas por no ser complacientes con cada nueva locura.
Igual, no todo es tan terrible. Un zombie no es un K. Sólo quiere tu cerebro, no te exige reivindicaciones históricas, ni le espera una interna con el peronismo sindical. Y hasta tiene el encanto de que nos recuerda la estética ochentosa de Michael Jackson.
Sunday, April 01, 2012
Malvinas, 30 años después
Desde hace unos días, tal vez alentado por el tono nuevamente triunfalista del gobierno argentino acerca de Malvinas, tenía ganas de revisar mis papeles de aquella época y confirmar la presunción de que en mi adolescencia ya tenía todo claro. Desde ya que esto era otra de mis cruzadas absurdas, la pretensión de ser coherente. Supongo que tenía ganas de escribir algo profundo y definitivo que fuera un resarcimiento personal y una abominación definitiva del gobierno. Pararme yo en los pedales de mi entendimiento definitivo de la vida, y avisarle a los periodistas dónde estaba el camino. Una boludez.Al bajar viejas agendas de estantes inaccesibles, hallé hechos inconfesables. En ese entonces veía series de TV muy aburridas ("Shirley & Lavern", "Sheriff Lobo", "Flamingo Road"), pero me disculpa el hecho de que agendaba "Ver a Olmedo" los martes y los jueves. Parece que ya entonces iba como un maniático al club GEBA, usaba palabras olvidadas como gozar, embole, gastar y purgar; y que en fin, gastaba demasiada tinta en una instrospección estúpida. Los papeles dicen todo eso. Hay dos imágenes de entonces que pude confirmar: la primera del 2 de Abril de 1982 el cura que nos daba filosofía en ese 5toB del colegio Pío IX detuvo su clase, trazó una raya vertical en el pizarrón, y puso a un lado y al otro de esa línea los nombres de quienes estaban a favor (unos treinta) y en contra (Charly Mariosa, yo, y sólo dos más, tal vez Quini?). Era el bramido popular de un quinto año en la que una opinión en contrario suena muy mal. El gordo Caffarello -ahora un probo abogado y siempre gran persona-, desde su rincón de atrás a la izquierda, gritaba tribuneramente "aguante", y nos llevaba bosteramente a la guerra, con su llavero como ariete triunfal.
La segunda imagen es más festiva, y tiene lugar en mi cumpleaños diecisiete, casi dos meses después. Ya en plena guerra, Javier,Juanky y Fabián (mis amigos de entonces, mash-up de Club y de Colegio) me pasaron a buscar por Bernardo de Irigoyen y me llevaron en taxi a cenar a un Pippo de manteles de papel, y luego a tomar algo a Zanettin. Un lujo. Fue uno de mis mejores cumpleaños; ya en ese entonces lo pasaba mejor hablando con mis amigos -loosers o no- que tratando de entrar a la City. Recuerdo que en esa cena hablamos de la guerra, de buques hundidos y reales posibilidades. Creo que estábamos convencidos de que había chances; para ese entonces, me parece que yo había abandonado mi renuencia bélica inicial, tal vez por la necesidad de aceptación en el grupo, o porque hacia allí nos dirigía la prensa.
Que hay en común, me digo mientras espero el Estudiantes-Boca de hoy, algo realmente importante. La gente es lo único que hay en común. La gente es la última derivada, la razón de que las cosas vayan bien o mal. La gente que gobierna usa los mismas mentiras, ahora y entonces, para ocultar que están robando. La gente del común va tejiendo su vida, escribiendo, añorando, y descubriendo que nada cambia, y que tal vez nuestras percepciones del pasado son erradas -o que nuestra percepción las retuerce- para lograr un confort, un vinito y soportar el Fútbol para Todos, una victoria que nos dé otro campeonato, y poder así olvidarse de guerras, economías y otras batallas más íntimas.
En fin. "El tiempo conspira" decía el titular de Crónica. Ganamos la guerra. Seguimos ganando. El país va genial. Somos jóvenes y hermosos, la gente nos quiere y seguramente Zanettin sigue abierto, allí en la Nueve de Julio.
Friday, March 23, 2012
Hola, Cuba

En Mayo de 2062 se recuerda en todo el mundo los cincuenta años del Éxodo Argentino, uno de los hitos más resonantes en la globalización. A pesar de lo reciente del acontecimiento, los historiadores aún no se ponen de acuerdo. Algunos sostienen que fue un hecho simbólico promovido por la resistencia en contra del kirchnerismo. Otros, que fueron masas de desempleados que huían del hambre. Los menos arguyen que sólo se trataban de la filmación de un comercial de cerveza, o alguna clase de "happening".
Como fuere, se trató de una bufonada, o de un milagro. Pero estos hechos necesitan testigos; y sobrevivientes, añadiría. La primera lectura es que aquello fue una matanza. Unas diez mil balsas salieron de Puerto Madero, en un hecho que marca los contrastes de esta historia. La prensa reunida en el lugar sólo logró testimonios confusos del estilo "queremos un pais serio". Se izaron banderas con diversas consignas, la mayoría de ellas con el lema "Hola Cuba". Tras un día de navegación, sólo unas tres mil balsas llegaron a Colonia. La mayoría pereció en el Plata, víctimas del frío y de un Buquebus que les pasó literalmente por encima. La falta de bengalas de rescate -restringidas por medidas de importación de entonces- hicieron imposible el salvataje. Los sobrevivientes llegaron como pudieron a la playita cercana al faro de Colonia y allí pidieron asilo político. Los cronistas los describen varados, tiritando en la playa, con la mínima dignidad de exigir "un desayuno con café y medialunas, y nada de mate". Cae de madura la pregunta, es que de verdad pensaban llegar a La Habana?
El gobierno uruguayo no supo qué hacer durante un par de semanas; finalmente inventó una zona libre en Santa Ana -notorio pueblo alpino en playa de río- a unos veinte kilómetros de Colonia donde se fundó Villa Argentina. La pequeña comunidad vivió un tiempo de cortar la Ruta 1, lavar los parabrisas en Colonia, saquear lácteos en Nueva Helvecia, e intimar a las autoridades para gozar de otros favores. Fundaron el club "Defensores de Messi" cuyos partidos de fútbol en el estadio de Colonia siempre terminaban en escándalo y agresión al referi. El 2 de Abril de 2013 reivindicaron la Gesta de Malvinas tomando simbólicamente una pizzería de la avenida General Flores. Hacia fines de 2013 el gobierno de Montevideo logró deportarlos a suelo argentino; a cambio tuvo que revelar el secreto bancario de los ciudadanos argentinos en el Uruguay, un hecho que paradójicamente significó el fin de Punta del Este como paraíso inmobiliario. Tal parece que detrás del "Hola, Cuba" estaba la astuta mano de La Cámpora, que se sostuvo en el poder hasta pocos años después.
Siempre recordaremos a los Balseros Argentos como signo de las nuevas utopías; también tendremos claro que hay utopías estúpidas. Borges decía que los peronistas no eran ni buenos ni malos, sino incorregibles. La historia juzga lacónicamente a estos balseros como "unos peronistas extremos, con escaso conocimiento náutico".
Friday, January 27, 2012
Inmediatez y medianía

Tri tri tu tu. 3322, Chase Avenue. El taxista haitiano repite direciones. Hago tiempo mientras vuelvo de un viaje por trabajo.Veo alrededor mitades iguales de ostentación y basura . Es extraño: en un barrio francés-moishe de Miami parece haber un pacto natural entre ambas magnitudes, cuyo resultado artístico (si esto fuera una "instalación", digamos) sería un croissant en estado de putrefacción.
El timeline gira como una rueda de la fortuna, y me cuenta qué pasó en Twitter durante una semana de ausencia. Mi filtro natural me detiene en dos noticias. Por un lado parece que hubo en Davos una cena con ocho Premios Nóbel -esto significa algo, supongo-donde emergió la idea de "shortermización": superpoblación, basura, recursos escasos, cambio climático. Absolutamente 2012. La buena y vieja inmediatez por la cual algunos gremios pueden reclamar, y otros no. Una azafata es más que una maestra.
Por otro lado, en La Nación otra vez aparece un artículo de Martín Amis sobre Nabokov. Google "Martis Amis" + "Nabokov + La Nación. Surgen no menos de diez artículos en diez años. Pero también algo surge, la distinción que se hace entre talento -algo natural en Nabokov y pocos más- y fama, que puestos de manifiestos en el canon literario significa más o menos que la Academia niega el talento para que todos puedan más o menos llegar a fin de mes. Esto también lo explica bien Guilllermo Martínez, y desemboca en una masomenización de la crítica literaria.
En una vuelta de tuerca, tal vez una cosa sea consecuencia de la otra. Cómo distinguir el talento si no hay tiempo para la evaluación? Lo más fácil, en el caso de la litertura, es seguir poniendo bien arriba en la góndola a los "best sellers". Nunca mejor definida una categoría.
Todo esto suena como acelerar contra una pared de basura: el tiempo colapsa, la limpieza es imposible, no se pueden distinguir valores, no hay talento posible, solo su impostación. Sólo vale la escasa probablilidad de fugarse. El taxista me sigue hablando en haitiano básico. Argentina. Allá vuelvo.
Thursday, December 22, 2011
Navidad
No me verán vestido de Santa Claus,
Pero haría un excelente Closs-golpeador
Mis renos tienen problemas de actitud
Hacen huelga y entorpecen mi trabajo
Reparto en las casas miradas lacerantes
No hay sombra de regalo en mis alforjas
Y no es que desee el mal, para nada;
Sino que desconfío de todo lo masivo.
Wednesday, October 05, 2011
El Nacional Wachiturro
Vivo acá cerca, a la vuelta del Nacional Wachiturro, desde hace tiempo. La gente me pregunta cómo es que sé tanto, como es que escribo, cómo que sé en qué año estamos. Soy de los Nestoncios, les digo. Y la verdá es que en el barrio todos somos Nestoncios, ésa es la única manera. Y miren, estoy acentuando las palabras, ustedes vagos sepan disculpar. Queda mal, me miran raro, yo acá con el lápiz y el papel –se acabaron las Laktoks-. Además en este Año Dieciocho después de Él, o 2021 como se decía antes, ya somos menos los Nestoncios, porque por acá está lleno de Kristinos. Ellos tienen la plata y la falopa.
Estamos en la Favilla que rodea Cañuelas, que pertenece al Gantrigulo de la Pampúmeda. Los Viejardi le decían el Triángulo entre Buenos Aires, La Plata y Rosario, antes de que viniera Máximo a poner orden. Acá había espacio, me dicen, y yo pregunto espacio dónde? Debajo de las autopistas? En la Favilla estamos tranca, perdón, estamos tranquilos. Lo dije? Estamos en el Año Dieciocho. Ahora está Máximo, pero no sé más. Hay un montón de canales en la tele, pero no sé más. Pregúntenle a los que viven ahí tirados. Alguien sabe algo?
Algunos dicen que no hay que robar, que hay que trabajar. Después de Néstor vino Kristina, y después vino Máximo, y ahora hay Guerra Charrúa, y esto se complica porque en unos años hay un Mundiale. Se dice así, no, Mundiale. Pero la gente de la Favilla chorea. Digo, roba. Es la única forma de vivir, dicen, desde que se acabaron los Plane, y vale el “robo salarizado”. Te chorean un Plan, esto está bien, y por arriba de eso está mal. Yo tenía una maestra, Rosario, que me preguntaba “Negrito, qué vas a hacer cuando seas grande?” Me lo preguntaba cuando nos daban las primeras Laktoks (las dos veces con K, era así no?) del plan Konektar. Los pibes le contestábamos “vamos a chorear” porque no nos importaba mucho el resto. Todo esto, antes del robo salarizado, de la soja, las autopistas, y el Gantrigulo. Cuando había noticias, cuando te avisaban cuando venían los Mundiale.
Tengo 25 años, les dije, y cuatro bepis. La maestra Rosario del Nacional Wachiturro era copada, nos dejaba jugar al Kounter o escuchar kumbia y con eso se nos iba de a poco la pila de la Laktok. En la escuela no había enchufes, así que nos dejaban así. Nos mirábamos todos al rato, y alguno siempre pelaba falopa. En los recreos valía, igual que ahora el robo salarizado. Ojo, afuera del GranTri Gulo no se afana, porque vienen los Federales o los Charrúas y te cortan los dedos, o te dejan sin pepas o sin Mundiale.
Como escribo dicen que soy viajado, como los Viejardi, pero yo nunca salí de acá. Dicen que la Pampúmeda es rica en vegetales y minerales, aunque la soja barrió con todo. En las paredes dice AiKe Laburar y me parece que es lo que decía la Rochi, y barremos el polvo. No llueve mucho. Pedimos monedas por barrer, laburamo lo pibe. No choreamo como los Kristinos. Esos pibes tienen gasoil, se van de la Pampúmeda a Lotrolado, a BandoRienti, se cagan a tiros con los Máximos o con los Charrúas. Pero cada tanto hay Mundiale, y eso nos une a todos. Somos el mejor país, la gente se muere por venir acá. La gente de Luropa, esos rubios putos.
Hablando de la Rochi, buena mina era, medio ortiba sí. “Hay que estudiar” decía, pero bien que mandaba mensajitos por teléfono todo el tiempo. Cuando se armó la joda entre Nestoncios, Kristinos y Charrúas, piró para Uruguay. Pero es todo lo mismo, me dicen los que pudieron volver del Puente, sale caro. Tengo 25, les dije? Rosario nos decía que las pepas hacían mal a la cabeza. Ella decía, como la pared, Aike Laburar, ni fumaba, pero tenía muchos gatos, se gastaba todo en comida para gatos. Una vez le pregunté si era tan ortiba, que ortibeara a las Laktoks. Que dijera que estaba mal. Como nosotros ahora, que denunciamos y cagamos a tiros a los Kristinos. Ella me miró, y mostró la Laktok. “Un negocio, como la soja, pero no se puede hacer nada” me dijo. Nada más. Y me decía que el problema eran los wachiturros, que eran los raros entonces. Ahora, todos somos wachiturros. Los Nestoncios, digo. “Me conformo con vos sepas dividir”. Y yo sabía, yo era rapidísimo en eso, hasta podía dividir por cuatro. Una pepa para cada bepi, cuatro.
Ahora el Principe Máximo gobierna desde Río Turbio. Le gustaba el nombre del lugar, dicen. No se lo ve hace años, lo mismo que a la Reina Madre, que está oculta por los Kristinos. Pero el Nacional Wachiturro es lo más grande que hay, vienen los negros Hermanos Latanos a estudiar, hermano Colombiano, hermano Venezolano, los que también juegan Mundiale. Dicen que allá no se educa, que el Gantrigulo es una Esesión. Yo creo que la Maestra Rosario era una Esesión, y hasta salió en las noticias. Pero le decía señor, el Nacional Wachiturro, es el mejor, y hasta cumplió la Norma. Llegó a tener una Laktok por alumno, que es lo que decía Él en el año Cero. Está escrito, "cumplir las normas de Teknópolis", eso.
Hoy cumplimos. Cursan tres pibes ahora, y hay tres laktoks. Cuando entren los cuatro bepis al Nacional veremos cómo cumplimo la Norma. Habrá que chorear. Pero qué quiere, señor, los tiempos son malos, pero todo mejora con los Mundiale.
Monday, June 20, 2011
Los piqueteros de las cenizas

La última vez que vi al Payaso, lo había notado algo caído. Esta vez, se trataba de algo peor.
Nos encontramos en "Los Galgos" de Callao, un lugar que nos recuerda a cada instante la fragilidad de todo. Su llamado había sido perentorio "tengo noticias sobre la Cámpora y las cenizas". Me gustan estos encuentros, pues Lugüercio ofrece información de primera entregada por los intermediarios del fútbol y por periodistas deportivas, dos de las especies con mejor futuro en nuestra sociedad.
Mientras caminaba por el Congreso hacia el café, -en un feriado absurdo, invernal, sin partidos siquiera- iba dejando atrás las distintas cafeterías que remiten al presente furioso, todas juntas: Starbucks, The Coffee Store, aún Aroma. Payaso había elegido la oscura decadencia de "Los Galgos" para darme malas noticias, que ni siquiera eran futbolísticas.
-El gobierno busca un golpe de efecto desesperado. No sabe qué hacer con los "indignados" del conurbano, y cómo limitar las aspiraciones de "La Cámpora". A alguien se le ocurrió un plan maestro, sacarlos de Buenos Aires. Parece que los van a mandar a todos al Sur a palear las cenizas del volcán.
-Ah. Genial. Con qué fondos? Dónde van las cenizas?
-Eso no importa. La plata sale de lo que iba a ir a las casas de Shoklender. Usan el aparato de La Cámpora para poner cien caciques Kirchneristas de menor nivel, y lleva cada uno a un contingente de cien "morochos" de los Planes Trabajar, a la zona del volcán.
- Qué bueno, qué patriótico, vuelven las falanges romanas. Cambian subsidios por trabajo. Me parece bien. De todas formas, me pregunto dónde van a tirar las cenizas.
- Dicen que en el pozo de futuras autopistas, aunque nadie vió un plano aún.
- Ok, probablemente no estén muy organizados. Típico. Y los morochos qué dicen?
- Bueno, hay problemas. Para empezar quieren viajar en avión.
- Y sí, si los Barras fueron al Mundial en avión...
- Claro. Y se niegan a las carpas, y piden ocupar las casas de la gente que se fue de Angostura.
- Están exportando su know-how al interior del país. Lógico.
- Y piden duplicación de subsidio por zona geográficamente desfavorable.
- Entendible. Igual el plan me parece bueno, formativo de nuevas frases: "andá a palear cenizas al Sur". Me gusta. Lo que no entiendo es esto, vos por qué te preocupás?
Se hizo el primer silencio desde que había llegado. El payaso Lugüercio estaba más viejo, más cansado de Racing y del universo. A las sombras de la tarde lo vi por primera vez como lo que era, un casi ex-jugador, un filósofo que en el futuro crearía sospechas acerca de su pasado futbolístico. Levantó la mirada de su café.
- No sé si sigo en Racing...
Monday, May 30, 2011
Lo que yo te digo, es esto (Nov 2001)

Pléyade de palabras en una reunión de jueves a la tarde donde todo está ya resuelto por las altas esferas. Sólo queda, entonces, preocuparse por la ausencia del café, pues la máquina expende solamente leche –como para terminar de volver demente a la población oficinesca-.
El reparto de jerarquías en torno a la mesa es desigual. Está la masa, está el que habla, y está el jefe, que espera agazapado, rogando que termine una metralla de artificios y argumentos que nos barre a todos por igual. El discurso es longilíneo, se dispara alocado hacia los bordes mismos de la sinrazón, y sube hacia los ductos de ventilación. El jefe recibe en su lomo la pesada mochila de saberse Telefónico, interpreta –cree interpretar- la necesidad de un saneamiento ambiental en el tono de la reunión, su mano comienza a subir atrapando los últimos fonemas arrojados, y con esto congela a su oponente -pero me quedaban argumentos, quedé bien con los muchachos, a ver qué me dice-.
Se hace un silencio, o casi. Muere alguien en una guerra, a pocos kilómetros, y faltan días para que estalle la Crisis. Un email llega al inbox de alguien, probablemente otro mensaje sin importancia. En ese instante el mundo se hace grietas a lo largo de un lago de semen congelado, pues todos ya estaban pensaban en sexo. Habrá vida en este planeta? Habrá alguien a quien no le interese tener razón?
La mano del jefe llega al extremo descendente del arco y logra callar al impertinente, quien aferra sus manos al plástico de la mesa, y avanza levemente su torso hacia la respuesta. El resto se echa hacia atras, y escucha la palabra del amo.
-Lo que yo te digo, es esto…
Thursday, March 24, 2011
Vanidades
El ejercicio meticuloso de la vanidad supone el desconocimiento casi absoluto de esta condición. Casi nadie registra para sí esa necesidad insolente de aparentar ser mejor. Para el espectador imparcial esta persistencia es molesta y algo ridícula, pues se nota en el otro una energía excesiva en el cuidado de ciertas verdades que no pueden ponerse en duda.
Y esta plaza llena de militares en Quito, qué pretenden. “Presenten arrrr…”, como si con esto o con las decenas de medallas colgando en el uniforme, resurgieran cualquier gloria. A un costado de la plaza hay otro ejército, pero de lustrabotas, y me decido por uno. “Pasta o tinta?” me dice. No entiendo. Lo que mejor quede. Mide menos de un metro cincuento y me pregunto cómo quedarán mis zapatos luego de esa extraña molienda que se produce en su superfiice. Van a quedar más claros, me digo, ya visiblemente molesto.
Llevando esto al extremo, quien pretenda parecer top en cualquier disciplina busca parecerse a algún estereotipo. Nótese en que estamos en la corteza, en lo exterior; el vanidoso no busca la excelencia, sino su sombra consistente. Pero esas sombras se confunden entre sí, y ocurre que los vanidosos se parecen mucho. Ay de ellos si supieran que la búsqueda del glamour los ha apartado de la originalidad.
Varado en Bogotá. Ezeiza cerrado y las consecuencia se sienten en el exterior, como ondas en un estanque. Son quince horas de demora, y nos llevan a un hotel de medio pelo en una autopista en eterna reconstrucción. Le ladro al conserje cuando sugiere que hay que compartir habitaciones. Le ladro a la gente de Aerolíneas Argentinas cuando admiten que no tienen el sistema para hacer upgrade. "Qué pena señor, no señor". Son amables pero de un modo untuoso, oblicuo, que me ofende aún más.
Las vertientes de la vanidad más evidentes son las que se centran en cuatro o cinco cuestiones evidentes: belleza, dinero, fama, hasta inteligencia. Hay quien se jacta de ser inteligente, y al instante deja de serlo. Existe una vanidad más sutil, acerca del tiempo y de la felicidad. Una cirugía estética o un bronceado perfecto nos hablan de una preocupación por la belleza –dentro del género de las vanidades evidentes- pero también se refieren al poder de detener el tiempo o de usarlo al mejor antojo.
Tiempo. Quién me devuelve mi tiempo, en ese hotel antes, y en este aeropuerto ahora. Ningún trabajo merece esto, que le digan a otro que viajar es placentero. Salgo a correr por la autopista destruída, la gente me mira pasar como a un demente, y creo que es eso lo que soy. Nadie más corre aquí. Me pierdo, y advierto que nadie sabe dónde están mi hotel.
Finalmente, creo que hay gente que se vanagloria de su felicidad. Este subgénero es reconocible por un optimismo a ultranza, una energía que sólo puede provenir de fármacos, y una dificultad de solidarizase con el otro en los trances difíciles. “No, yo a los velorios no voy; es muy mala onda”. Pero denme a los tristes, a lo inconclusos, a aquellos que son sensibles a la imperfección del mundo. Denme a los inseguros, a los feos, a los que tienen mala suerte e incluso a quienes atraen tempestades. Pues de ellos no será el Reino de los Cielos, pero contarán con mi simpatía, pues no hallaré en ellos ni un atisbo de vanidad. Y habrá quien, al leer esto, identificará algo de vanidad en mí; pues bien, les diré que es la dosis mínima que me han recetado para evitar males mayores. O eso es lo que yo prefiero creer.
Vuelvo al hotel. Duermo dos horas. Nos llaman para ir a Eldorado. Y aún no sé si me habrán de pasar a Business, como merezco.Friday, March 04, 2011
Wiki Freaks

Tras el último post sobre Lenny y Martín, he recibido infundadas acusaciones. Debo decir que me encanta recibir infundadas acusaciones, sobre todo porque imagino las acusaciones desnudas, desprovistas de funda, indefensas. Me contemplo asombrado, me digo, “otra vez?”
Han llegado a tildarme de ser el Julian Assange del subdesarrollo, lo cual fue una especie de doble ironía: quien lo dice por creer que me ofende, y quien escuche -quien suscribe- por aparentar la posesión de información valiosa. Que no lo es.
Pero hagamos una farsa de todo esto. Finjamos indignación. Como el ciclista que se yergue en los pedales para otear el horizonte –y soy bien consciente de esa frase no gana premios- , transformemos esto en mi Cruzada Absurda de comienzos de año.
Dándome ínfulas, digo que desclasificaré información laboral –rotulada como secreta, hasta el momento- y que Inventario de Otredades será, tal vez hasta mitad de año, un sitio de denuncia sobre el bajofondismo ocupacional de la Argentina Tecnológica e Internetiana de los últimos quince años. Y enconces, qué? Habrá canto de sirenas con voces engoladas, habrá mucho idiota vociferando en mayúsculas frases de extrema boludez, se apreciará mucho trabajo de esclavos remando en galeras-Telco, y no se podrá evitar que se exhume algún emal del inframundo.
Tuesday, October 05, 2010
Yanificación y después
Hay tres ámbitos que se entremezclan estos días, como esas esferas diabólicas de la mala película de Sci-Fi “Event Horizon”. La primera esfera se refiere a la interacción cotidiana con la gente. Me interesan los cambios en el lenguaje cotidiano, y anoto conmovido esta lista de ítems, sin orden particular: las afirmaciones se reemplazaron por “dale”, la vacilación por “ponele”, la adjetivación en exceso se combina con sujeto tácito y todas las frases adquieren doble sentido - “este año le entro a cuanta (carrera) chica se me cruce”-. Me interesa algo menos el uso distorsivo de posesivos, que revierte la carga de la acción (“me viste esa película?”) y la forma en que las mujeres de treinta vocalizan como perras en celo, o se operan como si la mueca del alma debiera reflejarse en el rostro. Me desespera, finalmente, el estilo desganado de los casi varones en Chacalermo, que arrastran las palabras y carraspean, y dicen “m´tendés?”, se compran zapatillas cool con deditos, y dejan flotando en el aire su duda perpetua de uf, dejar a mamá y emanciparse a los uf, treinta y siete.
En una segunda esfera, más allá de los diálogos y del país Fort hay un país Yan donde la gente se entierra cada semana en una ciénaga distinta, para paranoiquear acerca del caso particular y no discutir el caso general. A la hora de pensar y debatir en cada edificio se libran batallas menores pero importantes: Vecina 1 habla de “su seguridad” y de que “en su lista de prioridades no entran las ratas”, pero huye de los problemas reales del consorcio. Vecina 2 es falsamente artista, y nos sacude a toda hora con ritmos étnicos impropios, en nombre de un arte que espero no esté subvencionado por un gobierno claudicante. Vecino 3 es reciente esposo y todas las noches pac, pac, pac aplasta milanesas y mira fijo el ténder mientras su esposa mira la tele (“mirá, de nuevo Romina Yan”) pero él pac, pac, pac deja finitas las milanesas y nadie le avisó que se puede pedir en el comercio un corte más fino. En fin, la excesiva yanificación del país se debe a “la extensión del ámbito privado en los medios masivos”. Y me acabo de citar a mí mismo, autoproclamando mi autoridad en la materia, con la fuerza de quien achata milanesas para lograr el coito mensual. El fenómeno parece potenciarse cuando el acontecimiento pertenece a algo que hemos visto desde pequeños, y que esto “nos sumerge en un plural de amistosa concordancia”, y lo hice de nuevo, me cité por segunda vez. Y cuando estoy por hablar sobre la tercera esfera, anoto mentalmente que quiero evitar esa mirada despectiva que esgrimen los pasajeros de Business cuando ingresa al avión la masa que va a Economy. Realmente, no hallo el punto medio: temo que el país Yanifique (así solito, sin partículas reflexivas) ante la muerte inesperada de un integrante del elenco de Montaña Rusa, por caso.
La tercera esfera es la meritoria, es la de un país que vive solo en mi imaginación donde mi cruzada absurda permanente es hallar el sentido (Pamuk otra vez?) de acontecimientos crudamente desvinculados. Imagino al Payaso Lugüercio frustrado por el fútbol y las marathones y yendo a jugar a un equpo de nombre rimbombante, como Tanque Sisley de Uruguay, e imaginar al Payaso desvelado por la etimología del nombre de su equipo. O tal vez sea la máquina de Coca Cola, tan argentina en su operación, tan permeable al segundo intento de pago a pesar del letrero “sin cambio”, y los vestigios del accionar de un programador local que planeó el detalle, tal vez olvidando un módulo de voz que dijera “está bien” ante la persistencia del cliente.
O quizás cuando escucho el “Love me tender” de Elvis Presley en la musiquita de los contestadores telefónicos, sentir que eso es un Evento Lindante con la Mayor Boludez Posible (ELMBP), por esas varias notas levemente iguales que se traducen en un “píiiiiiiiiiiiiiii” insoportable. Ese debería ser el himno de mi país, uno que tuviera muchos Tanques Sisley de etimología improbable, que aboliera de sus símbolos, confesara su inutilidad, y le comunicara a sus ciudadanos que “no habrá más Rominas Yan, no habrá más vecinos, háganse cargo de Uds mismos, que nosotros nos vamos a alguna isla del Mar Jónico”.
Saturday, September 04, 2010
La madama literaria
Qué era lo que decía Julian Barnes? Que la vida era una maldita cosa detrás de la otra? Algo de eso le escuché decir en su charla hace dos años en el Malba. Hoy por caso fui a ver una charla de escritores, en el marco del Filba, y me encontré conjeturando acerca del violento final de la madama de pelo bordó que regentea el bar (librería?) "Clásica y Moderna".(La mujer se mueve, inquieta. No le cierra el negocio. Esta gente amante de libros no va a consumir más que café. Se dice, amargamente, para qué cerró con Filba a tan bajo precio... y encima a esta hora juega Boca, y me cayeron las amigas. Y, les tengo que hablar, total estos escritores qué saben... pero las acomodo en las mesas de adelante y quedo como una reina.)
Ella se acomodará la melena, mientras departe con las chicas a viva voz. Pero seguían en lo suyo Olguín, Cross y Piñeiro, la de los countries. Porque la vida es un maldito country después de otro. Cross estuvo bien: por cinco minutos habló de ghost writers a lo largo de la historia. Un escritor que se olvida de sí mismo por un instante: una novedad. Yo no podría, sé que tengo pasta de escritor.
Apenas por sobre el volumen de la madama (por qué me sushea ese tipo?), en el estrado se seguía hablando sobre libros por encargo, como la prostitución, como el crimen. La analogía es feliz: podría matar a la madama, podría convertirme en la eterna promesa incumplida que se pudre en la cárcel, y encargarle a Olguín que escribiera el libro. El guión es fácil: él tipo no sabía qué era: si físico, si corría marathones, o si debía hacer marketing o negocios. Hasta quiso escribir, mirá. Tenía pasta. Pero no puede, porque terminó en la cárcel, porque la madama hablaba mucho, y porque la vida es una maldita cosa detrás de la otra.
Thursday, July 15, 2010
Ventajas y desventajas de ir al teatro
Luego del agotador "Don Giovanni" de anteanoche -tres horas quince de las que aún no me repongo- van madurando sensaciones. Me encanta haber vuelto a visitar el Teatro Colón, que de alguna manera es jugar a ser turista en la propia ciudad. Pero no disfruté la obra, y mientras se iban turnando calambres en los pies -por la estrechez del recinto- y contracturas varias en nuca y espalda, me hundí en mí mismo para contemplar alrededor a algunos personajes cercanos, perfectamente dignos de estar en el escenario.
Detrás de nuestros asientos, una fila de hombres parados. En el piso inmediato superior, se repetía la fila, pero de mujeres. Un código preconciliar rige este orden para evitar tocamientos innecesarios, me contó la acomodadora luego. Durante el entreacto escapé escaleras abajo para estirar las piernas. La calle Tucumán estaba desierta y absolutamente fría, bajo la luz de la luna. Mirando hacia el palacio de Tribunales iluminado, la sensación era la de estar en el primer mundo, idea que fue rápidamente mitigada por la huída en tropel de un grupo de franceses, puteando en diversas lenguas. Al subir para el segundo acto me demoré en los cafés de los pisos sucesivos; al contrario que el descenso a los infiernos del Dante, a medida que subía iban desapareciendo los "tuxedos", y aparecía gente interesante -si vale el adjetivo-. Peldaño tras peldaño, el buen observador hubiera recolectado una buena síntesis de la sociedad argentina, desde una oligarquía inexpresiva hasta una inteligentzia kitsch, algo pendiente de la mirada ajena.
Vuelvo con mi recuerdo al escenario. Serán las actitudes previsibles de los actores, esa gestualidad evidente transportada del siglo XVII? Será la reiteración de frases musicales, esos diálogos a-lo-Pimpinela? O habrá sido la incomodidad de la butaca? Todo esto fue nivelado por el aria "Dalla sua pace" (final del primer acto) y por la increíble nota de Hugo Becaccece acerca de Lorenzo da Ponte, el escritor de Don Giovanni, que le termina dando sentido a este descenso a los avernos opertísticos. Querido lector, abandona este blog y concluye a tu vez tu aventura, yendo directamente a la lectura de esta nota.
Thursday, May 13, 2010
Una tarde correcta
El centro médico en Colegiales es correcto, en un mundo donde ese adjetivo ya dice mucho. Al abrir al puerta dejo atrás una tarde otoñal perfecta con decorado de hojas rojizas, empedrado suave de Avenida de los Incas y cielo en composé. En cualquier momento chocaré contra la cúpula de Truman Show. Subo las escaleras.Me voy durmiendo mientras espero que me llamen. A la vez siento una ligera incomodidad al comprobar que los cadáveres ambulanes me miran como si hubiera escapado del Jardín. La mejor medicina es no venir ni al chequeo médico, me digo, pero despierto de un sueño rápido. Me quedo mirando algo parecido a un bajorrelieve romano que trata de inspirar reverencia ante conocimientos arcanos. Es entonces cuando se abre la puerta y una médica correcta como la Clínica me llama por mi nombre.
Me derrumbo sobre el sillón y le doy tiempo para que ordene sus fichas sin hablarle. Transcurre un minuto de silencio. Pienso: si me dice "bueno, qué le anda pasando", me levanto y me voy. En todo este tiempo no se me ocurre nada revelador para decirle: quién no está cansado, quién no tiene problemas para dormir, quién no tiene stress. Miro fijamente las molduras del techo. Hay cajas de medicamentos esparcidas en la mesa, nombres de fármacos que terminan en "X", olor a enfermedad. Hace un año exacto estaba el asunto de la gripe mejicana, ahora ni eso. La doctora levanta la mirada y pregunta:
- Bueno, qué le anda pasando?
Me repliego en el sótano dieciocho de mí mismo y le digo alguna banalidad sobre cansancio, sobre el stress, sobre el dormir. Me miro a mí mismo; qué cretino, me digo. Me toma la presión: diez-cinco. Le digo, me estaba durmiendo. Me toma el pulso: cincuenta y cinco. Me adelanto, le hablo de bradicardia, es el deporte, que eso está bien. Me mira y hace una pausa. Me mira con especial atención. Me llena de papeles y prescripciones. Soy un paciente absolutamente en orden, y comienza así mi descenso al catafalco.
Afuera, la tarde es sólo un poco más luminosa, tal vez algo más fresca. La tarde es correcta.
Thursday, April 29, 2010
El falso balbuceador
El camino del infierno está lleno de falsos balbuceadores. Gente que pretende colocarse en un plano inexistente de vacilación y -como quien remonta un barrilete- hace judo moral con su interlocutor, ascendiendo al universo de los grises, pretendiendo arrimarse a una posición intermedia de la que secretamente desconfía. El falso balbuceador tremola para no tener que oponerse.Hace poco descubrí a un amigo con ese nuevo tembleque vocal; quise detenerlo pero siguió provocando pequeños sismos en su papada. Sus ausencias ahora correlacionan con ese tremolar. Más tarde descubro que el inefable Víctor Hugo Morales, cuando quiere quedar bien con un entrevistado, usa admirablemente un prolijo balbuceo que da cuenta de la inversión de su signo político. Tal vez entregar al oponente la aparente debilidad de una mala dicción signifique tan sólo un peón, una pérdida pequeña en un ajedrez largo y muy complejo.
Mire a los ojos al falso balbuceador. Advierta si repetidamente usa el "a ver" en su alocución, o si achina los ojitos, como si le fuera imposible enfocarse o entrever al otro. Péguele, péguele repetidas veces. Habrá hecho justicia.
Wednesday, April 14, 2010
Tuesday, February 23, 2010
Fútbol cuántico
Se quejaba el Payaso Lugüercio, y no me dejaba ver el partido. "Los jugadores se quejan, los presidentes se quejan, los propios árbitros se quejan". En el aparato de TV del bar los futbolistas se le iban encima al referi, como atraídos por un imán lustroso. "El error parte de suponer que en los deportes de alta fricción las faltas existen".Estudiantes acababa de meter el segundo gol y la vida me parecía más justa. Aún así desvié mi mirada del monitor: Lugüercio empezaba a teorizar. "Es como en la física cuántica. Hay determinada probabilidad de que sucedan las cosas. No se trata de un sí o de un no, de un foul, de un penal. Puede ser que la partícula aparezca, con tal probabilidad". Y me contó el caso de la vida real. Una persona puede hacer difracción en una puerta, aparecer arriba o abajo, pues cuánticamente es posible pero el Universo aún no se tomó el tiempo necesario para que esto ocurra. Mientras revolvía su aperitivo, musitó ensimismado "diez a la treinta y cinco segundos".
"Payaso, y vos cómo aplicarías esto al fútbol?" Se iluminó. "Acumularía probabilidad de fouls en faltas sucesivas. Varios empujones en el área que son casi penales se transformarían inevitablemente en penal. Sacaría por 5 minutos al que hace cada falta, sin expulsiones. Un tiro en los palos valdría una fracción de gol. Concedería mínimos beneficios de la duda, resueltos con piques ligeramente oblicuos. Admitiría ganadores morales"
Notó que estaba exagerando, y se concedió una pausa. Me gusta pincharlo, pero a la vez quería ver el partido. Pensé que llevándolo al extremo del fútbol o del rugby le demostraría por el absurdo que eso era muy complicado, y que lo haría callar. "No hay nada complicado; lo que falta es plata para administrar justicia". Pensé en el Estado, me imaginé un país cuántico con Resoluciones 125 o embargos al Banco Central dirimidas por métodos cuánticos, vislumbré en Lugüercio en la Corte Suprema, temí lo peor.
Pero entonces Huracán metió un tiro en el travesaño, y volvimos a lo nuestro.
Tuesday, January 12, 2010
Tudo bom, tudo legal

Aprovecho el pequeño sabático para poner las cuentas en orden: bancos, impuestos, papeles viejos. En sintonía, días atrás había aparecido Ile -su nickname entre rosas en el MSN, pero con promesa de espinas-: Nene, estuviste pagando mal el monotributo durante años decía el texto, casi tweeteriano. Lo recuerdo bien porque los mensajes que me detonan el alma son en cursiva. O son traducidos al cursivo, no lo sé.
Ile es amiga desde las épocas de la BBS; creo que la oscuridad de las pantallas de chat de Mainet nos persigue desde entonces. A tono con el fin de año, esperé a que todo sedimentara: la muerte de Sandro, los regalos, la promesa de vacaciones, y varios etcéteras sociales y laborales. En Enero voy y pago, me dije sintiéndome jinete de mi propia estatua moral y ecuestre.
Días después me enteré que el pago no es sencillo. El valor de la deuda muta día a día. Se debe imprimir unas 400 hojas, presentarlas y pagarlas una a una en alguna ventanilla adecuada, el día exacto para el cual la deuda ha sido calculada. Acertar el pago es un cálculo digno de la NASA. Decido poner a prueba nuestra amistad, y pido clemencia a la pitonisa de Ramos Mejía. "No entiendo nada" es mi mensaje. Ile me contesta, en su cursiva por default: No puedo nene, el jueves tengo Inspección. Vacilo entre llamarla nuevamente o perder la razón, pero advierto que Inspección figura en un mayúscula de gran solemnidad. Elijo perder la razón, y voy raudo a la Agencia 1, Cabildo 999, donde se me eyecta con celeridad astronómica al mostrador 8.
Quien me atiende es joven, lampiño, monocorde, venusino. Me fijo si mueve el meñique izquierdo, aunque sé que esta referencia es oscura. Está todo correcto, veo que Ud conoce el procedimiento. Me alarmo porque esta vez alguien me está hablando en cursiva. Le muestro la pantalla de la laptop y las centenas de filas con valores 0.01$. Me aliento a estar calmo, mis palabras surgen convincentes, persuasivas, terrestres, pero inútiles. Le digo que quiero pagar, que sólo pretendo un valor en un resumen en vez de esa resma de hojas que deberá cancelar una por una en una ventanilla donde no me querrán atender. Ya hecho un cometa de mí mismo, me proyecto en el futuro: "señor, mire la cola de gente" me dirán en la ventanilla, tras hora de espera. Cierro mi alegato mencionando que el PagomisCuentas no enlaza, que la página AFIP no carga, que el juez Griesa nos embargará todo, que la eclíptica de Andrómeda está en su apogeo.
El alienígena hace una pausa, me dice que es el procedimiento y revolea los ojos. A su derecha veo el cartel "Tudo bom, tudo legal" con que la AFIP nos alienta a pasarnos al nuevo orden. Orden y progreso, y también Portugués. Siamo fuori. La multitud se dispersa mansa hacia Cabildo, casi sin saber que está -que estamos- en el tercer planeta a partir del Sol.
Sunday, January 03, 2010
Nenas que sacan cincuenta
Ahí voy yo a las siete de la mañana, con escenografía invernal y en competencia sinuosa con los otros padres. La calle Paraguay es el camino acostumbrado: van los autos veloces, en muda caravana, salpicada a veces de bocinazos o guiños ocasionales en giros, y dando pequeños barquinazos al rodear el Hospital de Niños. Todos nosotros, arrogantes o no, añorando una conjunción fortuita de semáforos que nos permita llegar antes, o al menos indemnes. Todos nosotros, padres y promesas, tratando de llegar al aula del edificio que sea –por sorteo, por acomodo- al Normal 1, tal vez al Buenos Aires mismo, antes de la hora fatídica.
Es una legión de camionetas 4×4 o autos de buen porte, atrás y amarrados van los hijos, como delicadas víctimas propiciatorias; decido con grandeza que mi auto es el más pobre, en el recuento mínimo del medio minuto en un semáforo –ese instante en el que nos juzgamos-. Todos viviendo un plural amistoso e idiota, en el mismo momento sobre los distintos asientos flota la misma estúpida conversación sobre fechas, exámenes y notas. Afuera del séquito, algún adolescente que vuelve de fiestas; fuera de eso, el viento gris y la mañana espectral, y poco más que eso.
Me dice mi hija Luli, una voz que me llega de atrás y me despierta levemente –se puede manejar dormido- hoy nos dan las notas. Y me repite su letanía de parciales anteriores, de datos incomprobables y de sensaciones. Parece que hay que acumular un promedio de treinta y cinco por parcial para tener chances. Ya casi terminamos con matemáticas y lengua. La semana que viene tenemos el simulacro de examen. Simulacro tiene un regusto de guerra mundial, un fondo de lenta tortura medieval, una sujeción brutal a nuevas costumbres, otro cinturón de seguridad. Aprieto el volante frío entre mis manos y me concentro en el cruce en ve con Cabrera, tratando de ganarles de mano a los que vienen a mi derecha.
Texto completo en Kaputt.itMonday, December 14, 2009
Tell me why I don´t like Christmas...
Más allá del cartoon, el título me hace imaginar a Bob Geldorf inclinado sobre el pianito, cantando el título de esta entrada con la misma intensidad con que lo hacía en los Boomtown Rats, pero cada tanto indicándole por lo bajo al auditorio que "en realidad él no tocaba en Pink Floyd". Todos somos espejismos de todos, incluso Bob. La Navidad también.En vez de mi habitual alegato antisaludo navideño, esta vez elijo preguntarme por qué no me gustan para nada las Navidades. Será por sentirme a años luz de la felicidad zoológica de la espera del MotorBox90 de cuando era chico? Es acordarme en vano de la lucha contra el sueño escuchando la conversación de mayores en Bernardo de Irigoyen, desde el regazo de la madre? Nunca más, en letras graníticas. Y tampoco el mandato religioso. Ni siquiera la obligación de los regalos, aunque cada año hay mayores pretensiones en ese rubro. Apenas una wish list dejada en el estante de la biblioteca, para hacerle la vida más fácil al resto. Tampoco hay obligaciones cursi con invitados desconocidos -casi siempre somos los mismos- o intrincados rituales anglosajones, salvo el de una decente ebriedad.
Escarbando en capas interiores, llego a la real molestia: el plural de amistosa concordancia que nos hace gelatina contra el piso. El mero cúmulo de frases hechas y de conductas preformateadas puede aturdir hasta bien entrado el 2010. Mucha gente me saludará con mucha efusividad en los días que vienen, y yo simularé no asombrarme, y tal vez sea eso lo que de veras molesta: el ahuecarse, el presentar concavidad de alma cuando hay filo. Pero en fin, que lo pases muy feliz, y con salud... y un venturoso 2010... y pobre Bob, sigue agazapado en su piano, mientras yo activo los phasers para evitar salutaciones.


