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Monday, May 30, 2011

Lo que yo te digo, es esto (Nov 2001)


Pléyade de palabras en una reunión de jueves a la tarde donde todo está ya resuelto por las altas esferas. Sólo queda, entonces, preocuparse por la ausencia del café, pues la máquina expende solamente leche –como para terminar de volver demente a la población oficinesca-.

El reparto de jerarquías en torno a la mesa es desigual. Está la masa, está el que habla, y está el jefe, que espera agazapado, rogando que termine una metralla de artificios y argumentos que nos barre a todos por igual. El discurso es longilíneo, se dispara alocado hacia los bordes mismos de la sinrazón, y sube hacia los ductos de ventilación. El jefe recibe en su lomo la pesada mochila de saberse Telefónico, interpreta –cree interpretar- la necesidad de un saneamiento ambiental en el tono de la reunión, su mano comienza a subir atrapando los últimos fonemas arrojados, y con esto congela a su oponente -pero me quedaban argumentos, quedé bien con los muchachos, a ver qué me dice-.

Se hace un silencio, o casi. Muere alguien en una guerra, a pocos kilómetros, y faltan días para que estalle la Crisis. Un email llega al inbox de alguien, probablemente otro mensaje sin importancia. En ese instante el mundo se hace grietas a lo largo de un lago de semen congelado, pues todos ya estaban pensaban en sexo. Habrá vida en este planeta? Habrá alguien a quien no le interese tener razón?

La mano del jefe llega al extremo descendente del arco y logra callar al impertinente, quien aferra sus manos al plástico de la mesa, y avanza levemente su torso hacia la respuesta. El resto se echa hacia atras, y escucha la palabra del amo.

-Lo que yo te digo, es esto…

Tuesday, May 25, 2010

Mails, bicentenario y azar


Buceo en las profunidades del inbox de mi cuenta en Yahoo! a poco de volver de los festejos por el Bicentenario argentino, sobre los que me siento bastante ajeno. No puedo switchear a GMail del mismo modo en que me cuestan otros cambios, pero la nueva versión del viejo correo me permite scrollear rápido por años buenos y malos.

Ayer por la noche caminaba con mi familia por veredas rotas y mugrientas, pensando en cuánto dinero se había gastado por celebrar una imagen caleidoscópica -al cabo, qué es la Argentina- y buscaba el camino de retorno hacia un auto sitiado por hordas. La misma heterogeneidad provenía de los correos de hace añares. Pero reencontré un maravilloso hotelito en Preuzler Berg, tips para correr en Praga, una amiga hoy divorciada pontificando a su marido de entonces, los preparativos para una conferencia, y la vez que le preguntaba a Paula cómo era eso de tener un blog. Me reí al ver mails de dos chantas en un curso de complejidad, y en un amago de libro. A mi pesar, me gustó más el inbox de hace diez años que el de hoy.

Es bueno desconfiar del propio escepticismo, tanto para los eventos de la argentinidad como para juzgarse a partir de viejos mails. Ambos parten de que el pasado es lineal, reconstruible, explicable. Y finalmente, yo creo que casi todo es azar.

Wednesday, April 07, 2010

S(card)dering

En lo profundo de la noche uno cree que acomodando el pasado se pueden avizorar mejores perspectivas futuras. Sin hacer ruido uno baja la escalera, abre el escritorio, y saca a relucir ese pequeño infierno rectangular de logos y nombres del pasado, que es el tarjetero.

"Carpet crawlers...", decía la canción de Génesis. Miro los logos: Terra, Patagon, Netscape... pequeñas ambiciones aquí y allá, en pugna por aparentar ser los mejores. La mitad de los cartones guarda viejas anotaciones mías: "buen tipo", "sabe mucho de tecnología", "terrible mina, sin cerebro", "conejo laboral". Las tarjetas se apretujan unas a otras en un espiral de desconsuelo, resistiéndose a perder su ligazón entre sí (por empresa, por país, por alfabeto) como si un LinkedIn perfectamente real e invisible guiara sus actos. Como si la canción continuara:

"Mild mannered supermen are held in kryptonite,
And the wise and foolish virgins giggle with their bodies glowing bright"

Pero hay figuritas que no brillan. De la mitad de las tarjetas nada recuerdo, y siento que el mandato de arrojar todo a la basura sólo es detenido por la brillantez de los logos. Todos esos fugaces momentos laborales que son casi cero, serán ahora de una nulidad absoluta.

Tras esa noche de arreglos, la propia identidad cobra vida con la luz de la mañana. De algún modo hay un backup vital que garantiza que al despertarnos seguimos, de algún modo, siendo nosotros. Dónde estarán las células, los axones, las pequeñas configuraciones cúanticas que en su spin up o spin down guardan la manera en que somos, más allá de lo laboral, bastante más allá de las tarjetas o de los logos.

Son preguntas sin respuesta. En otro universo, alguien se levanta sintiéndose extraño. Sin motivo aparente revisa su tarjetero, encuentra una vieja tarjeta mía, y la arroja justicieramente al canasto.

Thursday, January 31, 2008

Nuevos jeroglíficos

Cada quien elige su calvario comunicacional. Ahora, en el Messenger y en otros chats, mi hijo me tira nudges todo el tiempo y esos horribles monstruos cuyos implementos estallan en la pantalla. Me hacen gracia, me gustan, son cosas de chicos. Pero hay algo que no comprendo: que la gente grande y estable use emoticons. Lo siento del siguiente modo, como si su capacidad de expresión estuviera envuelta en pañales a punto de desbordar.

Dice Nabokov en una entrevista al New York Times: "How do you rank yourself among writers (living) and of the immediate past? Nabokov: "I often think there should exist a special typographical sign for a smile – some sort of concave mark, a supine round bracket, which I would now like to trace in reply to your question." Increíblemente, Nabokov hubiera usado emoticons.
Pero, por qué? Destruyen la línea de la página. Rompen el interlineado. Suponen empatía emocional del otro lado -y porqué habrían de gustarme tus caritas-. Le adjudican a quien los usa la incapacidad de describir sus emociones y esto da la pauta de otras carencias en otros ámbitos. Puede ser que hace una década o más, vistos en un mail denotarna cierto elitismo de recién llegado al hiperespacio. Ya no. Cualquiera los usa.

Son los nuevos jeroglíficos de gente apurada. Me, I´m just a lawn mower. Larga vida al buen texto.

Monday, September 10, 2007

Leyendo por arriba

> De: HTQ
> Enviado el: Lunes 9 de Noviembre de 1998 16:35
> Para: DOM; LIT; SAD
> Asunto: Innovaciones Tecnologicas
> Confidencialidad: Privado
>
> Hoy en la reunion de pendientes la gerenta nos hizo reflexionar de lo poco
> que estamos involucrados en lo que respecta a innovaciones tecnologicas.
> Al respecto periodicamente recibimos informes de la gerencia de Tecnología
> que yo le reenvio a L.
> Les pido que hagan el esfuerzo de leerlos aunque mas no sea por arriba y
> en el caso de detectar algo que consideren de interes, lo compartamos
> entre todos.
> Es muy importante que no nos quedemos solo en el día a día.
>
> Bye
>
> HTQ

Friday, September 07, 2007

Los mails, el Jumanji, y la demolición

Exhumacion del Laboral.Doc (esto pasó hace unos diez años)

[Escritorio de SD, 9:25, hora del Jefe]
Jefe: -Tenés que decirle esto a Rossi: está mal la medición. Ninguna tributaria puede colgar de un CTZ. Sí, así, apretá enter. Sabés manejar el mail? Yo definí un grupo PP para todos Uds.
S: -A ver... lo abro... ningún mail abierto, ningún mail recibido...
Jefe: -Je. No te pongas mal pero yo tengo que abrir tres. Es una cuestión de importancia, je. Ayer me fui a las siete pero la gerenta me los mandó después.
[Yendo a lavar la taza conmigo, 9:30]
Jefe: -Mirá: ahí hay lavandina y detergente. Porqué usas detergente ?
Yo: -No, por las quemaduras del año pasado, miro con un poco de respeto a la lavandina. Uso detergente y listo.
Jefe: Pero no querés...
Yo: No. (Apuro el paso)
Jefe: -No, porque yo... el juego de té de casa se mancha mucho. Entonces agarro lavandina y... Dani, esperame.
[9:35, abriendo el café]
Jefe: -Claro: se acaban los víveres. Desde que S y L están pero no aportan... je, estos chicos.
[9:37, mirando el monitor de Seba]
S: -Al final, este asunto de los CTZ...
Jefe: -Es admisible; vos no tenés por qué saberlo... hasta hoy. Desde mañana... je, je... te exigiremos más. Sos un junior y estás aprendiendo. Pero mandá esa nota. Y decile a aquél que no cometa más ese error. Cordialidad.... cordialidad... si, pero firmeza. Eso es: cordialidad pero firmeza. Me gustó. Dani, no tenían que venir más temprano todos Uds. ?
Yo: -...
S: -Qué es eso ? (Gesto de casi repugnancia, señalando el monitor del Jefe)
Jefe: -Mi nuevo protector de pantalla de Jumanji. Te gusta ? Yo no vi la película. Pero lo vi en el CD... está lindo, no? Te gusta ? Querés usarlo?
S: -Hem...
Entra L, con unas cuantas bolsas. Trató de disimular su aparición; no le fue posible.
Jefe: -Buen día, cómo te va... cuántas bolsas. Ayer recordábamos con Daniel cuando revoloteabas, y no lo haces más. Está muy mal. No debieras haber cambiado. Otra cosa, te dije que tenías que venir temprano? Miren, ahí vienen los nuevos pasantes que vienen a observar las distintas jefaturas. Uno de ellos está bronceado.
El Jefe da media vuelta y abre un nuevo frente de ataque.
Jefe: -Buen día! Por acá, por acá. -Sonríe- Eh, pibe, acá no se viene a tomar sol, je, je.
Hacia las 9:50 los cadáveres de la jefatura yacen diseminados en el quinto piso.