Showing posts with label Extrema Idiotez. Show all posts
Showing posts with label Extrema Idiotez. Show all posts

Friday, December 03, 2010

Peligrosa certidumbre

Nabokov tiene razón, todo es bostezo y olvido. Julian Barnes, más acá, también la tiene cuando acuña que la vida es una maldita cosa detrás de la otra. Y cuando las citas son abrumadoramente reales, uno ni siquiera usa comillas. En cambio, parapetado contra el fin de año, yo sigo acumulando evidencia en contra de toda esta gente brillante y segura de sí misma, nítida, casi en relieve contra el claroscuro de la vida.

Hubo viajes, de distinto signo. Hubo otro DF, otra Caracas, y una Cartagena decadente, unidas por un calor envolvente de 35C; pero también un París para compensar, y un Madrid para promediar, ambos gélidos. En todos estos lugares, la gente estaba segura de sus opiniones, y yo los miraba desde la antesala de mí mismo, como haciendo con mi alma ese gesto itálico del montoncito. Pero hubo una excepción contra tanta certidumbre.

En un rincón de Paris, frente a Notre-Dame está la Shakespeare & Co, una librería donde se refugiaba Hemingway y donde se encontraban los libros prohibidos en los años 30. Allí, como en otros sitios parisinos, lo único cierto es la belleza serena de los anaqueles repletos de libros; no hay pregones, no hay frases rimbombantes, ni necesidad de establecer superioridad moral, de negocios, frente al otro. De allí rescaté un buen Galactic Pot-Healer, de Philip Dick, otro que no se la creyó mucho, donde se reescribe la fábula del pequeño y humilde que resulta ser grande. Otro Keyser Soze, otro Mulo. Los antecedentes en distintas ramas del arte son demasiados.

Lo que quiero decir es que uno ya es grande para jugar al nihilista, y que debe aceptar que el resto del mundo espera pequeñas certidumbres de uno, y que tal vez -como en la novela de Dick- lo que uno hace en diversos ámbitos es más importante de lo que parece. Aunque bien pueda ser que deba reescribir esta basura, y me arroje de lleno en la procastinación y en la fascinación por mi propia inseguridad.

Thursday, April 29, 2010

El falso balbuceador

El camino del infierno está lleno de falsos balbuceadores. Gente que pretende colocarse en un plano inexistente de vacilación y -como quien remonta un barrilete- hace judo moral con su interlocutor, ascendiendo al universo de los grises, pretendiendo arrimarse a una posición intermedia de la que secretamente desconfía. El falso balbuceador tremola para no tener que oponerse.

Hace poco descubrí a un amigo con ese nuevo tembleque vocal; quise detenerlo pero siguió provocando pequeños sismos en su papada. Sus ausencias ahora correlacionan con ese tremolar. Más tarde descubro que el inefable Víctor Hugo Morales, cuando quiere quedar bien con un entrevistado, usa admirablemente un prolijo balbuceo que da cuenta de la inversión de su signo político. Tal vez entregar al oponente la aparente debilidad de una mala dicción signifique tan sólo un peón, una pérdida pequeña en un ajedrez largo y muy complejo.

Mire a los ojos al falso balbuceador. Advierta si repetidamente usa el "a ver" en su alocución, o si achina los ojitos, como si le fuera imposible enfocarse o entrever al otro. Péguele, péguele repetidas veces. Habrá hecho justicia.

Wednesday, April 14, 2010

Tuesday, March 23, 2010

En el laberinto

Este es un periodo donde las cruzadas absurdas han tomado el poder. Enumero: pasaportes para toda la familia, normalización de cuestiones impositivas, hacer frente al colapso de CPU y modem wireless, asistir a la degradación de las paredes y del piso de la casa, contemplación en éxtasis de la duplicación del valor de la patente, y hondas sospechas sobre el valor exacto del ABL.

Entonces, idas a Rentas. Entonces, las sesiones de RPG esconden furtivos raids a la oficina AFIP de Cabildo y Lacroze. Entonces, éxodo de clientes. Entonces, gozo secreto en el llenado de planillas con font Trebuchet. Hay dos gemas en este periplo: la legalización de mi título universitario en los Ministerios de Educación y del Interior-se pronuncia de corrido y en italics- en paralelo con el absurdo pedido por parte de un empleador de que le suministre una falsa terna de interesados, entre las que debe sobresalir mi CV. Todo por duplicado, por favor.

De mis idas a Rentas (Viamonte al 900) debo una foto de empleados jugando juegos en su PC mientras atienden al público en estado de apnea. La AFIP, por su parte, ha merecido un post aparte; basta decir que uno de los círculos del averno es ser un mal pagador impositivo. Cualquier atraso significa imprimir unas 500 hojas A4 para lograr pagar individualmente conceptos de 0.01$, si es que alguna oficina o canal de pago admite tal parafernalia. El pago electrónico en esas condiciones, no existe, y se debe recalcular la deuda al día exacto de la transacción, aquella que rechazan en los Pago Fácil por ser "muy complicada". Tudo bom, tudo legal.

Monday, December 14, 2009

Tell me why I don´t like Christmas...

Más allá del cartoon, el título me hace imaginar a Bob Geldorf inclinado sobre el pianito, cantando el título de esta entrada con la misma intensidad con que lo hacía en los Boomtown Rats, pero cada tanto indicándole por lo bajo al auditorio que "en realidad él no tocaba en Pink Floyd". Todos somos espejismos de todos, incluso Bob. La Navidad también.

En vez de mi habitual alegato antisaludo navideño, esta vez elijo preguntarme por qué no me gustan para nada las Navidades. Será por sentirme a años luz de la felicidad zoológica de la espera del MotorBox90 de cuando era chico? Es acordarme en vano de la lucha contra el sueño escuchando la conversación de mayores en Bernardo de Irigoyen, desde el regazo de la madre? Nunca más, en letras graníticas. Y tampoco el mandato religioso. Ni siquiera la obligación de los regalos, aunque cada año hay mayores pretensiones en ese rubro. Apenas una wish list dejada en el estante de la biblioteca, para hacerle la vida más fácil al resto. Tampoco hay obligaciones cursi con invitados desconocidos -casi siempre somos los mismos- o intrincados rituales anglosajones, salvo el de una decente ebriedad.

Escarbando en capas interiores, llego a la real molestia: el plural de amistosa concordancia que nos hace gelatina contra el piso. El mero cúmulo de frases hechas y de conductas preformateadas puede aturdir hasta bien entrado el 2010. Mucha gente me saludará con mucha efusividad en los días que vienen, y yo simularé no asombrarme, y tal vez sea eso lo que de veras molesta: el ahuecarse, el presentar concavidad de alma cuando hay filo. Pero en fin, que lo pases muy feliz, y con salud... y un venturoso 2010... y pobre Bob, sigue agazapado en su piano, mientras yo activo los phasers para evitar salutaciones.

Wednesday, December 09, 2009

Salto al vacío

Revisando viejos archivos de estos dos blogs propios en competencia, creo que en Snark escribo acerca de cuestiones universales, vinculadas con la comunicación y su impacto en las empresas (y cada vez menos Tecnología!) y en cambio Otredades es cada vez más el santuario de cuestiones muy pequeñas pero poderosas: lecturas, actitudes, o tal vez pequeños dramas cotidianos como el que sigue.

Hace dos días salí a tirar la basura y algo me sobresaltó. Un pichón de gorrión daba saltos en el umbral, como queriendo regresar al nido del que probablemente hubiera caído. En uno de esos saltos logró alcanzar el cantero de la entrada de casa. Allí habría quedado todo, sino hubiera advertido con el rabillo del ojo un movimiento furtivo dentro del cantero. Moviendo las ramas con cuidado advertí que, con muy escaso esfuerzo, un gato acababa de encontrar su cena.

Contemplé al gato, yo aún atónito por la falta de instinto, olfato o fortuna del gorrión. Cada vez que salí, en la semana, el gato seguía allí en el paroxismo de la espera. Un consultor poco original hubiera hablado de la "zona de confort" gatuna; yo más bien intuyo metáforas no benevolentes donde más veces soy gorrión que gato, y me pregunto cuál será mi próximo salto al vacío.

Tuesday, March 31, 2009

Ben Gurion mon amour


Los palitos rastreadores son celestes y están levemente curvados hacia adentro, como un rebaño de pequeños consoladores esperando un sumo sacerdote proxeneta que los lleve en procesión al Rosedal. Todo mi equipaje esta mansamente dispuesto sobre una mesa, un inventario inanimado de mi pequeña vida viajera. Le pregunto a la inspectora del aeropuerto Ben Gurion si ya es suficiente, tras casi una hora de intenso escobillado a mis enseres. No, no lo es. Sigue ella con el rostro bajo en su minucioso rastrillar, feliz ella con su palito celeste, buscando químicos, almas, vida, nitratos, pensamientos –no, espero que esto no-.

Curioso, leído y exasperado, mala combinación. Pregunto si están buscando Nitrógeno. Mala idea: Rastrilladora Nata anota algo y me pasan a otro control de mayor seguridad. Los rabinos, religiosos y demás muñequitos se deslizan con rapidez por controles mas permisivos. Me miran con serena jactancia, con ojitos apenas visibles tras delgados lentes y bajo grandes sombreros negros. Los bucles normativos de su religión caen en tirabuzones con ángulos semejantes a los de los palitos celestes. Pero bueno, yo soy el extraño, no estoy vestido de negro, no tengo gorrito o sombrero de ala, y encima pregunto por el nitrógeno. Fuck.

A pesar de su empeño los palitos buscan pero no encuentran. Un momento, mi cámara tiene una extraño precinto que sujeta la batería. Llaman a la supervisora –cara tensa, el alma propulsada contra el rostro a Mach 2- y me pregunta por este arreglo casero. Le toca a ella ser curiosa e insiste, por que no compro una cámara nueva? A duras penas –la cintita es patética- se enciende la cámara y logro sacar una foto que prueba que esto no es una Uzi. Hubiera querido la foto de los Palitos Rastreadores, casi parecen cool a esta altura. De repente voila, dejo de ser sospechoso y me dejan ir. Llego a la cúpula circular de Ben Gurion, donde cada faceta es un Free Shop: los religiosos contemplan los bienes en trance consumista y queman tarjetas de crédito contra el posnet. Yo busco el vuelo que me saque de aquí.


Monday, August 18, 2008

David Lynch, la decadencia y los 21 km

La media marathon de la Costanera fue para mí una película de David Lynch: el personaje cambia varias veces, no se entiende mucho, pasa todo al revés de lo esperado, y sin embargo uno se retira diciendo "qué película interesante".

Cinco minutos antes de largar mi entrenador me desliza un papel con el tiempo al cual debía correr. Ante mi mirada azorada veo un cifra digna de kenyata (salir a 4:25? yo?). el papel se autodestruye y agentes de la KGB contemplan la escena con aquiescencia. El entenador diluye todo con una sonrisa enigmática. Ambos nos estamos evaluando: él se pregunta qué tan chapita soy, yo me pregunto qué tan chapita es él. Me alejo en silencio hacia la meta, imaginando un plan de carrera a mitad de camino entre mi bilardismo y su optimisimo.

epur si muove. Salgo a 4:30 y a los 5 km estoy quemadísimo. En esos km mortales me asaltaron una serie de pensamientos negativos, que al menos me dejaron las llaves del auto. Quién tiene la culpa de esto, me decía? Lo atribuí a...
a) el viento
b) se me desató un cordón (jamás me había pasado antes)
c) me saludó una chica con un toque pitoniso ("te conozco") y me dejó atrás
d) el viento
e) perros buscaban carne humana entre los corredores
f) pensé en abandonar en el km 10
g) el viento
h) el duro entrenamiento del mes anterior.

Por el km15 me reagrupé con gente de la STAA que me fue llevando. Más perros hambrientos, más olorcito a choripan, menos incidentes memorables. Terminé boqueando, en 1h38, y me arrojé en el muro de piedra al lado del mar de pastizales. Eso es lo bueno de correr en Costanera, podés arrojarte a morir al final de la carrera sin que nadie repare en tus despojos.

En la conferencia de prensa posterior atribuí todo a la hipótesis h). Mis palabras fueron "las mitocondrias no agarraron el entrenamiento aún, son lentas". Lo que sí me pregunto es si el tipo que clavó 1h35 en una media marathon hace 3 años era yo, o era otro tipo de una película de David Lynch.

Wednesday, July 16, 2008

Partícipe necesario

La parte estúpida de mí mismo bate palmas mientras aprieto el "Send" y el informe de gastos comienza a uploadearse. Cumplo así en tiempo y forma con lo requerido con la CFO, a pesar de que hay mil cosas más importantes. La sensación es semejante a la de Lost in Trebuchet, y la forma le gana por goleada al fondo: puedo estar atrasado con una serie de cuestiones, pero siento que debo cumplir con la burocracia.

Hay un antecedente. Hace veinte años solventaba mis estudios trabajando en NCR como técnico de Banelcos. Los gerentes de los bancos palidecían al verme llegar: debo haber sido el peor técnico de cajeros automáticos de la historia. A la vez me negaba sistemáticamente a trabajar los fines de semana. Pero finalmente no me echaron por ser el peor técnico ni por preferir el voley los fines de semana, sino por no entregar jamás a tiempo los informes de gastos.

No me queda mucho de aquella época: un par de destornilladores, un traje que pronto pasó de moda, las bolsas antiestáticas color azul metálico, y la indemnización que me permitió terminar la carrera. O tal vez queda algo más, esa pequeña derrota con la burocracia que se agiganta con los años.

Monday, May 19, 2008

Escila y Florida

Hay una analogía algo trillada: es la que se establece entre la vida personal a través de los años, y el pasaje dificultosos por caminos más o menos arriesgados. El peligro de muerte ante enemigos o los azares de un viaje –que alimenta los viejos clásicos y en particular al cine- se parece a la posibilidad de destinos adversos, aún en vidas más o menos tranquilas. La duda de Ulises frente al doble peligro de Escila y Caribdis es épica e inspira metáforas, pero el hombre común y argento no regresa de Troya hacia Itaca, sino que camina por el microcentro porteño para darse de baja en American Express. Y allí se topa con la calle Florida.

Ahí voy yo deslizándome entre una muchedumbre que parece caminar siempre en sentido opuesto, y para la cual los semáforos dejan de existir. Los autos vacilan y quedan en medio: eso provoca el enojo de la misma gente, ya enardecida de antemano por otros obstáculos interpuestos -quioscos de diarios, vendedores de cuero, cambistas, mutilados, estatuas vivientes y falsos ministros-. El ruido es atronador: toda la gente habla, entre sí, o con su celular, en diferentes lenguas mayormente berretas. Los derviches de la nueva religión ofrecen dólares baratos, camperas de cuero, préstamos a sola firma o celulares, sin distinción. Los mendigos dan doble pena, la de siempre y la adicional por implorar en ese medio hostil. Un vendedor arroja al aire un jueguecito espantoso que hace un dyshhhhhh al subir. Asumo que un depredador del cretácico bramaría de un modo más amistoso.

Algún preclaro intendente la hizo peatonal hace cuarenta años y el principio estuvo bien -Harrods, la vieja y oscura Galería Pacífico de una planta, el Florida Garden y el Richmond-. Luego, arreció la fealdad y se convirtió en un no-lugar repleto de oportunistas. Ningún turista medianamente avisado debería pasear por la calle Florida, nadie debería comprar cueros alli, ningún dólar que se encuentre es verdadero: hemos logrado reunir a los peligros de Escila y a la fealdad de Caribdis en una sola calle.

Por suerte, son sólo diez cuadras, y la belleza de la Plaza San Martín provoca el olvido.

Friday, March 21, 2008

Cajas chinas

Hay ciertas regiones de mis hijos que me están vedadas, a las que nunca llegaré. Hay otras -como el juego o la lectura- donde aún soy bienvenido. Enumero: construir espirales con autos, o entregarles mis Matchbox, jugar al whist o al TEG, hacer las diez preguntas de La Nación, armar duplas de voley mientras mi espalda resista, son buenos ejemplos de esa frontera que existe entre pasarla bien con los hijos y ser Ned Flanders. El mejor indicador es la risa genuina.

Pero. Cuando mi entrada no está permitida, en cambio, detecto un común denominador. Lo que me enoja de ellos es reconocer precisamente mis defectos transplantados de generación en generación. Me enoja ver mis propias limitaciones en ellos, e intuyo lo que habrán de sufrir. Me sorprendo dándoles consejos de mis viejos, e intuyo cierta responsabilidad de las generaciones pasadas, como si el material genético no hubiese variado un ápice, distribuyendo cuotas partes de bipolaridad e intolerancia a lo largo de eones.

Y así estamos inmersos en las cajas chinas del material genético, que termina venciendo por goleada a todos los intentos de sociabilización. Los veo, me veo a mí y recuerdo a mis padres, todo en el mismo momento. Los cuarenta años tienen eso, la equidistancia. Y así somos tan modernos y tan medievales a la vez, a medias entre los portazos y los msg, unos necesitando correr treinta kilómetros para estar bien, y otros encerrándose en su cuarto.

Friday, December 14, 2007

Contra el Spam Navideño

Son dos magnitudes que se oponen, el buen deseo y la cantidad de destinatarios. El producto entre la intimidad de un buen deseo navideño y la cantidad alcanzada por ese augurio es una constante. En un extremo del gráfico estaría el deseo sincero de felicidades comunicado personalmente al ser querido; en el otro, un insoportable email con copia oculta, casi anónimo, aborrecible.

El tono del mensaje se tornaría inmanejable al mezclar gente que uno realmente estima, con seres de otros años que cuelgan de la agenda prontos a desbarrancar. Que si la agenda fuera de papel, y hubiera un capítulo de "otros", ellos estarían allí y la hoja podría ser llevada por el viento sin gran pérdida. Cómo escribir en un tono promedio para unos y otros? Mejor ni escribir.

Entonces, en estas otredades de rojo y verde que son las fiestas, sugiero infinitamente el saludo personal -probablemente con escasísimos amigos y familiares- y abjuro del horrible mail impersonal, y aún esa llamada piadosa que culmina con un "a ver cuándo nos vemos". Mi cruzada absurda de fin de año es contemplar el jardín y ver como se desliza el 2007 hacia el 2008, casi en soledad. So to speak, la década está perdida.

Thursday, September 13, 2007

Tuesday, June 19, 2007

Bardez "de profundis"

La chica del mostrador dice "dale" asintiendo.
Las cosas no son buenas, están buenas.
Bottom line, duran dos minutos.
No es "Soda Stereo", es Soda.
Acortamos todo lo que nos lleva cierto trabajo definir.

En los blogs es igual:
Están los que escriben con "k" como si escribir de otro modo fuera reaccionario.
Están también los que -arguyendo teclados o celulares- limitan acentos.
Lo que es más raro, la gente llama a los paramédicos cuando en el MSG tipeo los acentos.

El subjuntivo queda abolido: "si Maradona jugaría" dijo el Diego, y no hay ya periodista que pueda intuir que el jugador jugara o jugase.
Guardo un ejemplo de pretério anterior en un anaquel, para quien guste. "Yo hube guardado".

Mi sensación es que se exagera el estado de bardez para fingir proximidad, para que se vea que somos del palo. Es finalmente una bardez "de profundis", una impostación actoral, una ejecución maestra de un instrumento imperfecto.

Mi próxima cruzada absurda será "saquen una hoja" y tomar dictado al grupete de programadores primma donna, a ver si dejan de quejarse del mundo.

Friday, June 15, 2007

Sandwich laboral

J trabaja para D, que trabaja para A.
J se mueve entre dos aguas: sabe, pero no lo demuestra.
Increíblemente se mantiene en su trabajo, aunque podría conseguir algo mejor afuera.
Le falta algo: orgullo, compromiso, cojones, alma.
Pero es buen pibe, aclara la gente.
Pero todos sabemos que el camino del infierno está sembrado de buenos pibes.
Sobre A hay opiniones diversas. Cuando termine la deriva histórica daremos -con magnanimidad, con aquiescencia, con palabras difíciles- nuestro veredicto.
Digamos rápidamente que se genera un conflicto laboral. Dobles avisos tardíos de A y J, un evento auspiciado por un amigo de A, a la sazón amigo mío.
Amigo? Un amigo menos en el camino.
Ladran, Sancho. Pero no avisan.
........................................................
Por suerte, todo terminó.
La historia completa figurará en algún libro que les haga justicia, pero sólo en un capítulo menor.
Los libros -decía A- se escriben solos. Otra mentira.
En el medio, que se encarguen los auditores de la Sigen.

Wednesday, May 09, 2007

Le Guin, Brodsky y el orgullo

Puede ocurrir que aceptes realizar un trabajo idiota porque te humilla pedirle a alguien de tu equipo que lo haga o porque no haya forma de negarse sin que haya un cataclismo laboral.

Puede que cedas a la tentación de contarlo en tu blog como catarsis. O puede también que hagas una crítica literaria al respecto, como Cruzada Absurda o porque ya estás definitivamente en Tomatoes' Way.

Ursula le Guin en su "Left Hand of Darkness" describe un mundo donde sus habitantes (andróginos y con tres semanas de celo, nada fácil) se mueven socialmente con un sentido de orgullo y dignidad llamado shifgrethor.

Textualmente: "an elaborate system of social prestige called shifgrethor, in which individuals jockey for position by subtle maneuvering". Casi como en nuestra política: te doy, pero no te ofendas. Y recibir con aquiescencia las dádivas.

Por su parte el gran Joseph Brodsky en 1984 leyó un discurso a un grupo de egresados de un College. En su speech explicaba qué era para él el infierno, contando la historia de un prisionero en un campo de concentración, que deliberadamente, trabajaba con una guadaña hasta el colapso, incluso en su hora de descanso, para asombro de sus compañeros. El efecto final era que este priosionero lograba incomodar a sus guardias, pero de ningún modo estaba poniendo la otra mejilla.

"No matter how daring or cautious you may choose to be in the course of your life you are bound to come into direct physical contact with what’s known as Evil…For the most interesting thing about Evil is that it is wholly human. To put it mildly, nothing can be turned and worn inside out with greater ease than one’s notion of social justice, civic conscience, a better future, etc.”

Brodsky sabía de qué hablaba. El infierno real está aquí, entre nosotros. Cuando fue echado de la Unión Soviética la KGB siguió persiguiendo a su familia. Casi no sabía inglés y sufrió críticas en sus primeros intentos en Estados Unidos. Un par de décadas después le llegó el Nobel gracias a sus escritos... en inglés. Él también -como su prisionero del ejemplo- había trabajado duro para ridiculizar el sistema. Más adelante, Brodsky concluye:

“The surest defence against evil is extreme individualism, originality of thinking, whimsicality, even, if you will, eccentricity. . . . Evil is a sucker for solidity. It always goes for big numbers, for confident granite, for ideological purity, for drilled armies and balanced sheets.”

Hoy afilé mi guadaña. Durante una hora y media, deliberadamente cargué setenta CPUs y monitores a un camión, y mientras lo hacía pensaba en el shifgrethor de Le Guin, en el priosionero de Brodsky y en aquellos que jamás entenderán la ironía y se preguntarán qué hacía este tipo, tan pagado de sí mismo, estibando carga.

Tuesday, April 17, 2007

Agua arriba, agua abajo

En general me parece que abusar del intimismo en un blog es una pelotudez -mal statement para empezar, demasiado férreo, demasiado urgh i´m always right-. Pero habiendo desviado el curso de las cosas serias para el lado de Snark, bien puedo hacer una licencia poética y contar algo sobre el día de hoy en este naciente blog.

Todo, todo, todo salió mal. Agua en el cielo, en mi traje, un río en Niceto Vega al final del día. Y mientras esperaba que el torrente pasara en un negocio de antigüedades que estaba cerrando, pensé en recordar la sensación y escribirla luego. Pensé en el odio, en cómo la gente puede ningunear tu propio equipo, tu esfuerzo, y sumergir todo en vanidad, en hacerte remisero para que un huésped extranejero llegue, en condenarte al ostracismo simplemente por no lamer los culos adecuados. Y qué importaron tus compromisos de hoy y de mañana, qué importa si ellos deben quedar bien y apagar sus incendios con tanta agua.

Había un loquito en el negocio de antigüedades que miraba la lluvia como yo, y hacía "uú-uú-uú", no podía hablar ni se animaba a cruzar la calle. Se quedaba quieto, refunfuñando y musitando su ruidito. Tal vez para estos ninguneadores yo sea como esos loquitos.