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Wednesday, September 05, 2012

Mandelstam

Cada tanto, pero especialmente cuando rompo con la autoridad, o cuando hago pequeños balances personales (ese pequeño juicio sumario en el espejo del auto, a la espera del semáforo verde) o tal vez cuando no puedo evitar ejercer cierta autoridad pedestre, me viene a la mente qué habrá sentido el bueno de Ossip Mandelstam cuando le exigieron ser quien no era.

Ossip era un sincericida. No podía evitar decir lo que sentía. La foto nos da a entender que terminó mal.
Su historia es algo más específica y siniestra. También está descripta con mucho vuelo en el cuento "Mandelstam" de Elliot Perlman.

Mandelstam vivió en el San Petesburgo posterior a la revolución rusa. Penó por escribir poemas perfectos en momentos en que sólo había que callar. Pues la Rusia comunista era algo a lo que nuestra pobre Argentina no puede evitar parecerse cada vez más.Y si bien fue torturado, el verdadero suplicio para Ossip era tener que ser alguien distinto de quien era.

Mandelstam escribía cosas así de perfectas:

"I was only in a childish way
connected to the established order
I was terrified by oysters
and glanced distrustfully at guardsmen

And not a grain of my soul owes anything
to that world of power
However much I was tortured
trying to be someone else".

Y esto es tan bello que no hace falta mucha explicación más. O tal vez lector, debas leer el banner más arriba, y entender cuál es el fin que guía a este blog hace una eternidad de seis años.

Tuesday, August 16, 2011

Villa Crespo siempre fue zurdita


Tras la agitación inicial, las tareas repetitivas iban dando maquinalmente lugar al sueño. Cada tanto un murmullo me llegaba del costado, un comentario de una fiscal. Buscar en la lista, entregar el sobre, tomar el documento, sellar, firmar. Dudar cada vez sobre la fecha de hoy. Un susurro: “pero vos viste eso que se hizo los labios, este tipo!” No, no había visto. Sueño, té o mate, zumbidos de luz de tubos fluorescentes, y el eco de pasos en la entrada, cada tanto.

A mi izquierda, la Fiscal del kirchnerismo le sacaba un poco el cuero a cada votante. A su modo, ella emitía su voto. Ya habían pasado las ancianas depresivas de las 8, el viejito de la libreta cívica de 1915 que hubo que ayudar, las de la villa que venían a mediodía esgrimiendo embarazos, y los primos Chediek que preguntaban unos por otros, y ocupaban un quinto del padrón. Más tarde había aparecido una mina impresionante, todo mohínes y ombliguito. La fiscal peronista había sido implacable en el veredicto: “trola”.

Atrás había quedado el apuro de la mañana temprano por pegar las listas en la pared con una cinta Scotch irrecuperable, o la recarga de tinta a la almohadilla del sello. Y mucho más atrás, la capacitación en la Facultad de Derecho. Pero hoy, minuto a minuto se había desgranado el día, en el salón de esa escuela pública de Chacarita. La nueva experiencia de ser presidente de mesa era cansadora por la repetición de actos, reacciones, y reflejos, sólo alterados por el vistazo al Twitter y los cuchicheos. “Vos sabés que estamos en la Cueva?” me había contado la fiscal peronista, sobreponiéndose al sueño. "Esta parte del barrio es muy rara..." Yo no tenía muchas noticias de ese cuadrado extraño de pocas manzanas, encerrado por vías, Corrientes, y el Cementerio. La zona parecía tener una identidad política propia, unidades básicas, y fiscales que se conocían y chicaneaban de hacía rato. De nuevo, casi equivoqué la fecha.

El padrón era una buena muestra de la sociedad porteña, 350 apellidos que empezaban con C, que vivían en Chacarita y Villa Crespo, y que desfilaban a lo largo de diez horas mostrando toda la escala social. “Mirá las calzas con que vino a votar esa turra”, dijo una. Un señor en jogging se quejaba de que el sello oficial era cuadrado, y no redondo. Otra señora estaba pasada de anfetas, repartía besos a conocidos, y estaba decidida a cantar su voto. Más allá, una pareja había dejado a su nena saltando y gritando sobre la mesa de votación. Toda la sociedad estaba allí, hasta mi propios hijos. Allí el comentario fue "cómo, tenés una hija que ya vota?". Aunque eso mismo es lo que yo me pregunto cada día.

Llegaron las seis de la tarde, y cayeron todos los fiscales como buitres sobre su presa. Pedían firmar planillas en blanco “para acelerar”, se ofrecían a ayudar a contar votos, o simplemente prendían sus cigarrillos. Algunos decían sentir la política, otros confesaban que lo hacían por plata. La noche había caído sobre el aula y se había establecido una extraña cofradía sobre esas diez personas que se mantenían en el aula, contando boletas y haciendo chistes sobre la aparición de tal o cual agrupación. “Mirá, una de Altamira” gritaba uno, y se reían, sin afanes reivindicatorios. El cansancio los había aflojado.“Ya no hay un peronismo de Perón. Nadie se banca a los K, pero somos tan boludos que no hubo oposición” me dijo la fiscal de Perón. El pelado de Altamira me besaba las manos: diez votos de la izquierda en mi mesa eran oro, y encima más que los cinco votos de Carrió. “Villa Crespo siempre fue zurdita”, concluyó, en su pequeña victoria.

Salí un momento afuera, ya hacía frío. Estaba fumando el delegado de la Junta Electoral. “Todavía no se sabe, pero Cristina ganó por paliza” me dijo. Volví al aula y terminamos de volcar los totales a las planillas. Sólo quedábamos un par de presidentes de mesa, los del Correo, la gendarmería, y una fiscal general algo mayor mascullando que “alguien le había robado sus papeles”. Acomodé mi mochila y pensé en pequeñas Argentinas fragmentadas, en el caloidoscopio de vidas pequeñas que deciden, y vidas grandes que aparecen en la Tele. Comparé la pequeña felicidad interior de votar con los estúpidos ademanes de Boudou en los actos. Pensé, finalmente, en el aspecto sombrío de los viejitos tambaleando hacia su última elección, y en un país condenado a votar según el resumen de la tarjeta de crédito. Salí a la calle Otero y fui caminando hacia la avenida del Cementerio.

Saturday, February 26, 2011

Las tragedias reconcilian a la gente (Marzo 2001)

(Extracto del Laboral.doc de hace exactamente diez años)

Me escapo al baño, a mitad de mañana, para escapar de un tedio laboral tolerable. Se sabe que no todos los retretes son iguales: uno deliberadamente elige uno por suponerlo menos frecuentado y más limpio. En ese intermezzo sanitario me olvido que existe el mundo. Hay susurros, afuera, dos meadores diurnos, dos jinetes de la cerámica que cabalgan en el viento sosteniendo con dificultad sus miembritos. Una voz es conocida y directorial. La otra voz es solamente conocida. El director es quien inicia el diálogo.

Lenny: -Cómo anda el gimnasio?

Martín: -Perdón?

L: -Oíme, ayer se fueron casi cuatro horas.

M: -… (vacila, escoge el tono de cordero en el sacrificio). Bueno, señor director, usted está exagerando un poco…

L: -Realmente? Mirame. Te parece que estoy exagerando?

M: -No, lo que pasa es que…

L: -Pero la puta que lo parió.

M: -Qué pasó?

Se advierte un leve movimiento de pasos, y un movimiento que raspa la tela.

Habremos llegado tan bajo, me pregunto.

Lenny: -Pero, mirá, me mojé todo. Uy, los pantalones. Qué cagada.

Martín: -… Je, eso te pasa por peleador.

L: -Pero la puta, tengo gente en la oficina, y aparecer así, todo meado…

M: -Bueno, pero mirá, se puede arreglar. Vamos allá, que con una servilletita…

L: -Pero no, mirá, qué cagada.

M: -No, pero te explico. Entrás a la oficina con una carpetita y listo. Querés que te traiga la carpeta?

L: -Pero qué boludo. Y eso que me la había sacudido. Una vez cuando estaba en el Liceo me pasó lo mismo, pero me limpié y mas o menos zafé. Estaba de imaginaria.

M: -Ah, claro (conciliador). Qué momento, no?

Se oyen unos pasitos alejándose tras el lavabo, y se van, como grandes amigos.

Las tragedias reconcilian a la gente.

Tuesday, November 25, 2008

Madrid y la crisis

Una semana en Madrid en un otoño casi invierno, sumergido en dos campos hipnóticos: un suburbio tecnológico en las afueras con mi hotel repleto de chinos buscadores de negocio hispánico, y un sometimiento aceptado a 12 horas de trabajo. Fantástico.

Me prometí olvidarme del NH en Alfonso Martínez que no fue, y de Gran Vía, y de frecuentes runnings por el parque de Retiro. Esta vez no iba a ser así. Y ya desde el principio las extrañas tuberías de la terminal T4 –ese anfiteatro digno de Teletubbies que montó Iberia para recibirnos- parecían presagiar algo raro, que las valijas tardaran una hora y que las carreteras dieran tantas vueltas para llegar al mismo sitio. Joder tío, esto es la hostia.

Crisis? Dicen los madrileños, pero atiborran los bares a toda hora, y el H&M desborda en ofertas que harían empalidecer al Palermo Soho, y se quejan de llenos, tanto que apenas sí ven la victoria en el tenis –y yo sufriendo por Web o por SMS-. Ver la Davis de visitante fue metáfora de argentinidad, ver esos cubos llenos de gente que puso Telefónica en el desierto también parece tener un mensaje, pero no es más que otro avasallamiento, otra muestra de autoridad. Si todo esto es para montar un centro comercial entre los doce cubos, y para que todos salgan corriendo al café o al restaurant… quién va a venderle a los chinos? Me pregunto, mientras el hotel se vacía en el fin de semana y Las Tablas es un desierto donde alguien comprará esos condominios, y yo hago el verdadero raid madrileño, ese frenesí de tapas, plazas, parque, pinchos, bares, charla y demás monosílabos que constituyen la hispanidad.

Ahora ya es Barajas y yo estoy con la última caña, ese otro bisílabo que importa..

Friday, September 26, 2008

Wicked guy, wise guy

First glimpse. A week ago, in Rome, after the birthday party of Peter C –a wise PhD from Sheffield, 65, a very ironic man indeed-. Dinner had been fabulous, plenty of pasta and fish as it could be in Italy: primo piatti, secondo piatti, contorni, and of course this strange mix of white and red wine that trattorias may offer your. The waiter was quite similar to Stanley Tucci, and somehow we felt very much like in the “Big Night” movie. Good times eventually need an end, and there were we saying goodbyes on the corner of the restaurant, each one staring at the other, reckoning how many years it would pass till the next conference. I shaked Peter´s hand, the man on his forties patronizing the man on his sixties, and said to him “Peter, be good”. He immediately would snarled: “what for?”. Turn around, and began walking towards Termini.

A week after that, back in Buenos Aires. There´s some business with people in three continentes and usually we meet over the Skype. In any case, these people -no matter sex, race or religion- would tremble and burst in tears about this guy controlling the whole operation. Let´s call him T. –for I don´t even dare to type his name-. What`s more strange: even the customers of this guy would panick about his opinions while we approach monthly report deadlines or committees. I don´t know T. personally, eventually I will, but in the meantime I come to think that being a wicked guy was a wise way of improving a career. In spite of all that "Thou shalt love thy neighbour as thyself" so biblic we´ve deeply learned, somehow, this guy is driving mad a bunch of people. And I´m not sure the business is improving at the same rate as hate.

So when I eventually would meet T, I expect myself to avoid this fear I sense in the other people. I´d be curious about if he is really mean or if he is only pretending to be; I´ll aproach the court with the work done. But I do have this stupid side -which I am proud of, this insane side of me that turns Arian fonts in Trebuchet fonts, this stupid rage about gesturing while audioconferencing- where I really expect T. to appear disguised as Darth Vader, turning lights off, and asking for my immediate surrender.In this very moment of trial, I will understand a couple of facts about Life, and maybe I´d ask to be part of the Dark Side as well.

Thursday, July 12, 2007

Procastination Tips

Qué es procastinar?
Es demorarse, postergar, diferir, dejar para después.
Debo admitir que soy un especialista en la materia. Lo incluiré como skill adicional en mi CV.
Atención, termino haciendo las cosas a tiempo, pero antes doy un par de saltos de derviche cósmico interesantes. En general es para asegurar haber entendido un porcentaje interesante de la cosa antes de arrancar, o al menos ésa es mi justificación.

Estoy pensando en trabajo. Estoy pensando en trabajo? No, no necesariamente. Una seducción es una procastinación ad infinitum que roza la histeria, que es la histeria en sí misma. Ocurre que en materia de trabajos los ejemplos son más evidentes.

Van como oferta a la Humanidad misma estos Procastination Tips:
  • Embarcarse en un audaz raid de formatos durante el 50% inicial de un informe. Que no te importe tanto el Qué como el Cómo.
  • La condición anterior, exacerbada: a 15 minutos de producirse un Conference Call donde el ppt debe estar más que masticado, uno se detiene en planteos del tipo "te parece bien Tahoma 12, turquesa?".
  • Sobre este mismo informe, demorar un chequeo inicial con tu EJS (Ente Jerárquico Superior). La mirada durante el Conference Call puede ser mortal, y las aclaraciones, un must: "Hem, no, no es que pensamos que vamos a resignar EBITDA".
  • Demorar una Llamada Arriba. Permitirte que esto -que es decisivo- te aparte de la concreción de un objetivo. Conformarte con hablar con el Jefe de Reciclado de Papel cuando hubieras debido llamar al CEO, y terminnar comprando papel. Caro.
  • Diferir una conversación que conduce invariablemente a una ruptura. Tanto para arriba como para abajo. En bien de qué, de mantener el status quo?
  • Excederse en la jerga como síntoma de incomunicación total ("me pasás el PxQ?"). Hay que entender que la incomunicación es otra demora en los formatos, y una forma de rehusar la pregunta del millón: "no te entiendo".
Bueno, ya pensaré en más. Un post sobre procastinación jamás puede ser exhaustivo, hay que dejar algo para después, no?

Tuesday, March 06, 2007

Not my Job



En esa vacilación cotidiana que se produce entre mis interes personales y laborales acerca del blog, a veces ocurre un instante de epifanía y -oh milagro- lo que siento acerca de ciertos aspectos de la cultura del trabajo es exactamente lo mismo que podría exhibir en un Curso de Innovación. De hecho, la imagen que precede el post fue la ganadora del concurso "Not my Job" y la utilizo para cerrar mis cursos. Expresa genialmente muchos aspectos que advertí en las empresas donde trabajé -en particular las de mayor cantidad de personal- y en instituciones académicas.

Recuerdo especialmente una charla que tuve con Sylvie en Advance, sobre porqué la gente mostraba su peor faceta en el trabajo -el tipo que pinta exactamente el borde, del camino, de la ramita, whatever-. La frase común para disculpar a alguien es "afuera del trabajo es un buen pibe". El desafío es justamente ser buena gente dentro del trabajo. Pero no por una cuestión de Flanderismo, sino porque a) es mejor para tu entorno b) es más eficiente c) te deja mejor preparado para tu vida personal. Y si hay no-colaboracionismo, por lo menos se pretende que seas capaz de exhibir tus argumentos.

Pero, aún así, por qué ocurren estas cosas? Mi respuesta rápida: la gente es así porque es cortoplacista. Pinto al costadito porque es lo que dijo mi jefe, y ya. Y la mayoría de las empresas de nuestro medio son absolutamente cortoplacista.

Leamos el reportaje a Mary Fontaine en La Nación (suple Economía) del domingo último sobre modelos de management que abren camino a ejecutivos desbocados. Cito textualmente: "Aunque consiguen resultados inmediatos, dañan la productividad y el clima laboral de las compañías en el largo plazo". "Esto yo ya lo ví, esto ya lo escuché" dice la canción.

Sigo. "Un síntoma es la sensación de trabajar más que los subordinados y la imposibilidad de desconectarse durante las vacaciones" (remember el post anterior sobre Infoxicación). Algo más, aún más crucial: "al enfocarse implacablemente en ciertas metas, un ejecutivo puede perjudicar el desempeño, dando órdenes y coaccionando a sus subordinados en lugar de enseñar y colaborar. Suelen tomar atajos, olvidarse de compartir información clave y no tomar en cuenta las preocupaciones de los demás."

Of course, mientras esta obviedad se pone de moda, en esos años pretéritos, HHRR opinaba que Sylvie y este servidor teníamos issues. Sylvie está a miles de kilómetros en una Cellco de Canadá y no le va nada mal; yo estoy redescubriendo las posibilidades que hay en la postura del Maese Tecnológico Marketinero. Calculo que ambos, de cierto modo, sonreímos cuando aparecen los popes como Mrs Fontaine.

Friday, February 23, 2007

La Autoridad

Y no, no soy Kundera. No es que después de La Levedad, La Lentitud y La Ignorancia viene ahora La Autoridad. Es simplemente un tema en el que pienso mucho, que me sorprende sacando fotos al respecto. Esta imagen de la Fernsehturm en Berlin que parece asomarse por sobre el Volkspark a mirar qué estás haciendo en tu monitor -es que acaso estás mirando un blog?-, es una buena representación.

La autoridad es un tema sobre el que pienso escribir bastante, tal como lo he hecho hace un par de años cuando elaboré el siguiente decálogo del buen jefe. Falta definir qué significa "buen jefe". A veces se lo pregunto a la gente que trabaja conmigo, y no obtengo una respuesta precisa. Aviso: estoy a favor de una autoridad de respuestas concretas, que dé el ejemplo, que delegue, que no se base en proclamas altisonantes. Creo en una autoridad discreta, casi de padre que vuelve cansado a la casa.

En cambio aprecio que año a año la gente va creciendo en la Espiral Cretina, donde se es más funcional a las necesidades de personajes encumbrados -y no a cuestiones concretas de la empresa-. En ella cambia el tono del personaje: se refiere a la empresa donde trabaja en plural mayestático, el discurso cambia dramáticamente según el interlocutor, se confunde empatía con obsecuencia... En fin, avanza en aquello que es el Enturrecimiento Ilícito. Dejo a mi vez las mayúsculas, imagino que esto abre links hacia otras posibilidades dentro del Blog.

Volveremos, volveremos sobre estos temas. Pero ahora, el Decálogo, tal como lo advertía aviesamente hace unos años.

1- Saludarás con aquiescencia en los lugares públicos.
2- Tendrás más o menos claro qué signfica aquiescencia.
3- Vestirás camisas Polo Ralph Lauren bastante legítimas, en especial blancas.
4- Podrás ser ligeramente jodón, pero no mucho. Podrás sonreir con tu boca, pero los ojos estarán serios.
5- Podrás gesticular en actos públicos, mas olvídate de la sideral locura de otros tiempos.
6- Tendrás tus pensamientos, sí. Pero los justificarás con mucho Power Point, y con muchos triangulitos "so what" tipo McKinsey.
7- Privilegiarás la acción a la reflexión, pero le dejarás el laburo "a esos tipos operativos".
8- Abandonarás el Clarin. La Nación es medio zurdo. BAE y Herald serán tu ideal a seguir; algun mozo sabrá traducirte los titulares, just in case.
9 - Posgrados, idiomas y estudios diversos, sí, sí y sí. Son fáciles, y si los paga la empresa, no te pueden bochar. Y mucho sushi.
10-Sabrás repartir gustos por mayorías en deportes mayoritarios, y gustos por minorías en deportes que tú solo conoces. Ante la duda, Ellerstina, Chapa I y Chapa II.