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Sunday, August 23, 2009

Reafirmación del yo online

Danah Boyd se sorprende del exceso de ego hecho petabytes de fotos en Facebook en su propio estallido casi kolyikeano llamado "Obsesively recording and sharing our vacations". Cada uno lo apreciará en su propio playground de hojas muertas que es su propia home. En mi caso, una conocida se va de vacaciones, postea quinientas fotos, vocifera el buen momento y reafirma su yo arenado. Otra amiga no para de sacar fotos de placas de auto que le parecen graciosas. Finalmente, un tercer amigo hace suya una cruzada oscura, y sube videos de excelente calidad... pero todos la misma noche.

No nos molestan los excesos, hasta que nos molestan. Fuera el plural mayestático: de golpe noto que mi playground feisbuquero yace empetrolado por el exceso de necesidad de afirmar el yo ajeno. Y entonces? La necesidad de orinar el Home ajeno parece ser grande.

Todos los caminos conducen al filtrado de amistades. Habrá algún antídoto para la infoxicación del Facebook?

Tuesday, August 04, 2009

Tríada: epifanía antisocial

Ningún hombre quiere que le espíen la conversación interior, dijo alguien. O en buen romance, lo que todo hombre quiere es que no lo molesten. Pensaba esto mientras estiraba las piernas y respiraba hondo tras correr en una pista de atletismo desierta. 12 km, la mitad de ellos a 4:30, en la pausa del mediodía en un día invernal pero de sol: la receta de la felicidad. Era un momento perfecto: no demasiado frío, algo de nubes, hasta la torpeza intelectual de Andy K en el mp3 era algo tolerable. Como en un recuerdo lejano, el trabajo marchaba bien.

Por la tarde, en el Centro, se dieron dos de tres. Hubo tickets en el Teatro con el descuento esperado, encontré las zapatillas necesarias para la próxima marathon, pero no hubo reemplazo del Sony Ericsson que ha decidido no responder a su dueño. "Caba(sh)ero, ese modelo no lo tengo. Caba(sh)ero, no se vende ese modelo en cuotas en su factura". En mi mapa de molestia ya había un cambio. En Viamonte había una manifestación contra el fútbol (!?) hecha por pseudo barrabravas pagados por alguien. Sumergido en el libro de Felix Luna casi no reparé en el montón humano del subte.

Ya es noche. De la nada surgen los mails en el monitor: hay un viaje a México mañana. Debido a la imposibilidad de prepararlo como corresponde resulta un horror. Epifanía, desconexión, ganas de cortar con todo. Y la profesionalidad? El infierno es que no puedas usar la pista o el andarivel de la pileta tranquilo, o que te digan caba(sh)ero y te nieguen lo que buscás, o que mañana haya que ver si efectivamente hay tickets, o que haya que contradecirse y explicarle al cliente todo de nuevo. Adónde quedó aquella contemplación de la nada mientras elongaba isquiotibiales?

Sunday, June 07, 2009

Tríada - Caos dominical


De chico, cuando trabajaba en Posters del Tiempo, me gustaban algunos cuadros de Appia o de Magritte, alguna de cuyas copias aún guardo en mi baulera. Roger lo logró, finalmente, pero me da asco ese plural de amistosa concordancia salpicado de clichés cuando el ídolo debe llorar al levantar la copa; casi tanto asco como Mirka en la tribuna, sacando cuentas de cuánto le quitará a su futuro ex esposo.

Busco papeles de un modo asustante -la decadente Magdalena esgrime ese único adjetivo así, en italics, mañana tras mañana en la radio-. Para eso es Domingo: busco en el placard y me repele mi gran capacitad para procastinar. Algún día me pondré al día con las millas de los viajes, algún día irán al cofre los papeles valiosos, algún día ordenaré las fotos. En ese orden la PC y la laptop inauguran un nuevo desorden online -también asustante- de archivos superpuestos y de memoria borrosa -pero por qué Magritte insiste con esos cieles celestes y melifluos, esos cielos casi simpsonianos-. En realidad me gustaba Appia.

Mientras, en complicada aliteración, los buzos tácticos brazukas manotean cuerpos galos del Airbus, maldiciendo su suerte. Parece que los cuerpos estallaron a través de un cielo celeste. Les darán doble premio por indicar por dónde quedó la caja negra? Muchos años después Magritte ya no me gusta tanto, no creo que llegue a ganar Roland Garros ni a las finanzas de Mirka, y creo que darle demasiada bola a las noticias es asustante.

Sunday, May 17, 2009

Tríada: Innecesaria sonrisa interior

A veces viajo a un lugar exótico a realizar trabajos muy sofisticados, donde debo acomodar mi personalidad a husos horarios, pautas culturales y exigencias hasta que mi ego queda reducido al tamaño del punto que cierra esta frase.

En este lugar hay una máquina expresso. Puedo decir que aprendí a hacer cafés decentes por primera vez en mi vida. Coloco el plástico con el café, doy vuelta la manija, y aprieto el botón. Al hacer esto se escucha un ruido muy fuerte que coincide exactamente con la nota inicial de “Love me do” de los Beatles.

Cuando eso ocurre miro alarmado a mi alrededor, esperando que todos se pongan a bailar, a cantar, o al menos a enarcar las cejas festejando la coincidencia. Pero nadie se da cuenta del secreto musical de la máquina. Hace falta decirlo? Mi ego revive y aumenta a cada expresso; lo hace estúpidamente pues a mi alrededor sigue la matanza laboral. Pero siento que he establecido esa íntima sensación de superioridad, esa innecesaria sonrisa interior que no aumentará mi sueldo, pero que no podré cambiar.


Wednesday, February 18, 2009

Tríada II

Los vikingos usaban un cristal a manera de brújula para hallar el sol en los días nublados. Esa piedra, llamada espato de Islandia, permitió el predominio vikingo en los mares, en tiempos medievales.


La embajada de Arabia en Buenos Aires no atiende mails ni llamados telefónicos. Fui a la mansión de Barrio Parque –enumero: criadas paseando perros extraños, custodios, autos carísimos- a buscar información sobre un posible viaje a Bahrein. Tras una espera surgió un señor que me atendió en la puerta. El hombre tenía el pelo muy corto, hablaba con voz engolada y evitaba mirarme a los ojos; tenía su vista clavada en unos anteojos mínimos que pendían de la punta de su nariz. El rayo de su mirada atravesaba esas lentes y se clavaba en algún punto de mis vísceras. Cuando terminé de explicar mi propósito, sugirió que enviara la pregunta por correo postal. Luego confundió Bahrein con Emiratos Árabes. Decidí entonces preguntarle su cargo, y mientras jugueteaba con sus anteojos, admitió que era de Seguridad. Lo saludé y caminé hacia Libertador.


Hace veinte años sumergía una piedra rica en Manganeso a una fuente de neutrones, con la idea de “ver” a través de las paredes. Luego supe que la rodocrosita y el espato de Islandia eran la misma cosa. Hoy creo que los jerarcas de las Embajadas ponen modernos vikingos en las puertas para escrutar almas y marear a cualquier navegante de destinos.